“Mi
gran desafío es cambiar el pañal
en un minuto”
Vanina Oneto (30) y Maia (1 mes)
Hace
un año decidió cambiar los palos y
las canchas de hockey por los pañales. Colgó la
camiseta de la Selección Argentina y los botines,
para dedicarse a ser mamá tiempo completo. Como
integrante de Las Leonas cosechó triunfos, premios,
torneos y medallas. Hoy, encuentra tranquilidad y paz junto
a su familia. Siente que se acerca el final de su carrera
deportiva, pero ser campeona de Atenas 2004 es un desafío
personal que quiere cumplir.
Aunque Vana sigue
siendo la misma Leona de siempre, el nacimiento de
Maia amplió las metas de su vida.
Antes, sólo pensaba en entrenar y ganar partidos;
hoy, quiere ser “una buena madre”. No piensa
dejar el deporte por ahora, es su descarga, pero su hija
(1 mes) es el centro de atención, hasta que llegue
febrero del 2004 y vuelva a entrenar junto a la Selección
de Hockey Femenino, como se lo prometió al técnico
Cacho Vigil. Aún convive con el desagradable recuerdo
del accidente que sufrió en el Mundial de Perth
2002, cuando un bochazo en su mano izquierda, a los ocho
minutos del primer tiempo, la fracturó y la sacó del
juego. Fiel a su espíritu de Leona, Vanina volvió a
la cancha, tan sólo a doce días del accidente,
contra las seis semanas diagnosticadas por los médicos.
Mientras conversamos con ella, tiene a Maia en brazos.
Vanina le juega, le canta, le habla; no pueden dejar de
mirarse y nos sentimos espectadores de una relación única
y mágica: madre e hija. Momentos antes de la entrevista,
habían visitado al pediatra y la balanza marcó un
kilo más para Maia.Para esta leona fue su primer
gol fuera de la cancha.
–¿
Cuándo te decidiste a ser mamá?
–
Con mi marido veníamos charlando sobre la posibilidad
de buscar un hijo después del Mundial; cada vez
nos enganchaba más la idea, y cuando volví de
Perth todo se dio para que quedara embarazada. Fue una
suerte que coincidiera con el accidente de mi mano, ya
que de todas maneras tenía que parar de jugar por
un tiempo. Yo era muy consciente de que lo único
que me faltaba –realmente importante– en la
vida era ser mamá. Hoy nos queremos dedicar a Maia,
aunque la idea es tener entre dos y cuatro hijos más,
pero será dentro de un tiempito.
–¿
Cómo vas a ser mamá y jugadora de la Selección
al mismo tiempo?
–
No tengo la más pálida idea. Recién
estoy conociendo a mi beba, hoy tiene un mes y empiezo
a comprender lo que significan sus llantos; nunca había
cambiado un pañal en mi vida y aunque siempre la
jugué de tía, sólo servía para
malcriar. La primera semana fue un parto, no estaba acostumbrada
a dormir salteado: dormir dos horas, darle de mamar, el
provechito, dormir otras dos horas, y ¡así!
...y ¡así! día y noche. En fin... Pero
si hay tantas madres que tienen un hijo y a los tres meses
regresan a su trabajo, yo que dispongo de todo mi tiempo,
seguramente también voy a poder lograrlo. Tengo
a toda la familia que me apoya y que desea lo mejor para
mí. Será cuestión de adaptarse.
Las metas programadas para cada etapa de mi vida, paso
a paso,
las fui cumpliendo. Me siento exitosa a nivel personal.
–¿
Cómo te entrenabas durante el embarazo?
–
Tengo muchas pilas y no puedo quedarme quieta. Por eso,
si bien no entrenaba, los primeros siete meses hice natación
y bici. Al final del embarazo caminaba mucho; pero lo que
más extrañaba era trotar y salir a correr
en un día de lluvia, esa sensación incomparable
del agua pegándote en la cara. Aunque embarazada
sentía que tenía energía hasta en
las uñas, pero enseguida me quedaba sin aire.
–
Te gustaría que tu hija y tu marido te vieran jugar
. ¿Llegarás?
–
Es un lindo sueño y espero poder realizarlo, aunque
todavía no puedo entrenar porque me faltan 10 días
de descanso. No sé cómo afectó mi
rendimiento; el cuerpo te cambia totalmente al ser madre.
El otro día hablé con Cacho Vigil (DT de
Las Leonas) y acordamos que mi vuelta será en febrero
de 2004, antes es imposible. Cada vez que veo entrenar
y jugar a mis compañeras, algo se moviliza en
mi interior.
Conocida en la cancha como la Batistuta del hockey,
Vana le dedicó a este deporte 24 de sus 30 años
de vida; a los 6 agarró un palo de hockey en el
Club San Fernando y nunca más lo soltó. Su
madre quería que fuera tenista, pero el deporte
en equipo, la pasión, los goles y la amistad la
cautivaron mucho más. Actualmente es goleadora histórica
de Las Leonas con 130 goles en 178 partidos; obtuvo además,
siete medallas de oro entre Panamericanos, Juegos Olímpicos
y el reciente Mundial de Perth 2002.
–¿
Qué aprendiste al competir en un mundial?
–
Todo. Jugar un partido, dejar tu vida en la cancha y no
poder ganar, es durísimo. En la vida pasan cosas
similares, hay que aprender a convivir con la derrota.
Mucha gente no compite de la misma forma y hay que bancarlo.
Cuando me rompí la mano fue una lección de
vida, jamás pensé que me pasaría.
A los siete días volví a jugar, nunca bajé los
brazos, entrené doble turno y Dios me premió.
Soy una luchadora y eso lo aprendí del deporte
soy igual en la cancha que en la vida.
Aunque el hockey es un
deporte amateur (¨y yo voy
a morir viéndolo amateur”dice Vanina), para
llegar preparadas a cada campeonato internacional, Las
Leonas cumplen un entrenamiento, que consta de dos partes:
una técnica y otra física, que es la que
más cuesta. Un entrenamiento diario consta de 4
horas y a veces, exige doble turno: donde se hacen carreras
para evaluar la potencia aeróbica, velocidad resistente,
capacidad de aceleración y la fuerza explosiva.
A esto, se le agrega los trabajos en el gimnasio para
fortalecer el cuerpo.
–¿ Te da miedo quedarte afuera ?
–
La exigencia es muy alta. Cuando pueda empezaré a
entrenar, pero si en vez de ir para adelante voy para atrás
no me presentaré. En ese caso hablaré con
Cacho y la gente del club, para ver qué quieren
de mí. La posibilidad de quedarme afuera existe,
siempre hay riesgos, es parte del juego. Si me quedo afuera
será un gran golpe...
–¿Creés que tu retiro está cerca?
–
Está más cerca que lejos. Quiero jugar Atenas y La Champion´s
League, después veré. Cuando no disfrute más del juego
me retiraré porque ya logré todos los premios que ansiaba ganar.
Estoy cursando Periodismo Deportivo y me gustaría poder aplicar lo que
estoy aprendiendo o armar algún programa de viajes. Por el momento estoy
dando charlas para empresas y enseño en clínicas de hockey. Las
cosas van saliendo, pero en este momento sólo tengo ojos para Maia.
–¿
Tu próximo desafío?
–
Cambiar un pañal en menos de un minuto, ahora tardo mucho. (Se ríe)
La vuelta a la Selección es un desafío personal que ¡sin
duda! voy a ganar, pero va a ser difícil recuperar mi lugar. ¡Soñé tanto
con ser madre!, que ahora que lo soy, sólo deseo ser una madre muy eficiente:tendré mis
defectos y virtudes, pero será un aprendizaje “de a tres”:
Maia, mi marido y yo.
Los triunfos de Las
Leonas
Salieron campeonas del mundo en dos oportunidades:
el reciente Mundial de Perth 2002 y el Campeonato Mundial
de Utrech
1998. Además, llevan ganadas tres medallas de
oro en los Panamericanos de La Habana, Mar del Plata
y Winninpeg.
Con respecto al Champions Trophy, ganaron dos veces
la medalla de oro en Holanda y en Mar del Plata.
Momentos de familia
“
Siempre tuve la teoría de disfrutar del matrimonio
y luego dedicarme a los hijos” dice Vanina. Misión
cumplida: luego de dos años de matrimonio con Andrés
Findor (gastroenterólogo) la familia se agrandó con
la llegada de Maia. Pero en esta aventura de ser madre
nuestra Leona no se encuentra sola, su madre Silvia y su
marido colaboran con la crianza de la pequeña.
Recién estoy conociendo a mi beba, hoy tiene un
mes y empiezo a comprender lo que significan sus llantos;
nunca había cambiado un pañal en mi vida.