¡Mamás
estén alertas! Recuerden que, en esta época
del año, las diarreas suelen ser más frecuentes.
Aunque no se les dé mucha importancia, a veces llegar
a conducir a la deshidratación y desnutrición.
Suelen estar acompañados por otros síntomas,
como dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómitos.
Es importante consultar al médico para tener una
opinión experta, ya que según sea el tiempo
de su duración, pueden ser agudas o crónicas.
Las más comunes son las infecciosas, causadas por
virus, bacterias y parásitos. Estos microorganismos
son seres vivos que se instalan en el intestino y se alimentan
a expensas del cuerpo humano. En muchas oportunidades se
hace difícil detectar si nuestro hijo tiene parásitos;
para eso, permanezcan siempre atentas y observen si el
niño presenta alguno de estos síntomas: intranquilidad,
cambios de carácter, irritabilidad, urticaria y
pesadillas durante la noche. Aunque todos estamos expuestos
a contraer parásitos, los menores de cinco años,
y los que tienen bajas defensas, son los más propensos.
Una vez diagnosticado hay que seguir un tratamiento. Un
buen aliado casero para combatirlos es el ajo, no obstante,
debe ser el médico el que indique los pasos a seguir.
Los más comunes
Oxiuros:
Son más frecuentes en niños que en adultos.
Pueden causar ansiedad, falta de sueño y apetito.
La transmisión se produce de una persona
a otra.
Giardia lamblia:
Produce la giardiasis. Causante de diarrea, dolor
y calambres estomacales.
Enfamoeba histolytica:
También conocida como ameba, produce la
amebiasis o disentería. Este parásito
que se aloja en el intestino grueso, es causante
de una infección
con síntomas similares a la giardiasis.
Tenias:
Más conocida como la lombriz solitaria. Llamada
así porque generalmente ataca de a una. Ingresa
al organismo cuando se consume carne vacuna con poca cocción.
El peligro radica en que, como la tenia
consume grandes cantidades de alimento,
les quita abundantes nutrientes
a los chicos.
Problemas de postura
Frecuentemente los menores cargan pesadas mochilas colegiales,
y esto les provoca problemas en la espalda. También
inciden las malas posturas al sentarse que pueden dañar
la columna vertebral. Para evitar estos trastornos, se
recomienda que el peso del bolso no supere el
10 por ciento del peso corporal del chico. Para mejorar
la postura, la práctica de deportes y sentarse con
la espalda recta y apoyada en el respaldo de la silla son
buenos aliados. El calzado también influye, y usar
zapatos de taco alto durante mucho tiempo no es muy recomendable.
La escoliosis es una enfermedad muy típica en los
adolescentes, que provoca una deformación lateral
de la columna.
La hipercifosis es otro trastorno causado por la excesiva
inclinación
de la columna hacia delante. Es conveniente consultar con
un
traumatólogo, ya que cuanto antes se detecten estas
anomalías y se comience con el tratamiento adecuado,
mejores serán los resultados.