Cerca
de 500 personas por semana se operan
con el sistema láser en la clínica del Dr.
Zaldívar, en Mendoza,
bajo la supervisión de esta eminencia. Llegan a
la
ciudad cuyana desde todas partes del país, y es
la clínica más adelantada de América
Latina. Pase, éste es su turno.
En cuánto tiempo voy a poder entrenar, doctor? ¿Hay
antecedentes de jugadores que se hayan operado?"
Al joven que tiene delante de sí el oftalmólogo
Roberto Zaldívar le preocupa, y mucho, cómo
es eso de operarse los ojos con el sistema láser. ¡No
es para menos!, pues el cuerpo se ha transformado en su
principal herramienta de trabajo: es jugador de fútbol
profesional y está a punto de probar suerte en un
club europeo. La experiencia acumulada, tras miles de intervenciones
para eliminar defectos de hipermetromía, miopía
y astigmatismo que ha coordinado este especialista, desde
1992, le permite comprender esa angustia y tener la paciencia
necesaria para despejarle todas las dudas al atlético
deportista. "He intervenido a muchos y muy conocidos
jugadores de fútbol... Por el contrario, lo que
te puede condicionar la admisión al club es que
tengas una miopía importante, y no el hecho de que
ya estés operado. ...Y sí, hay buenos antecedentes,
como el de Tiger Wo-ods (el múltiple campeón
mundial de golf) que se hizo esta cirugía",
lo tranquiliza.
La consulta es virtual: Zaldívar está en
Mendoza y el futuro paciente en Buenos Aires. Pero se ven
a través de una cámara e incluso en unos
minutos el doctor va a examinar sus ojos (hay otra cámara
conectada al visor del instrumental óptico). Los
avances tecnológicos en medicina posibilitan este
tipo de atención, lo que permite una gran economía
de tiempo, espacio y costos operativos.
Zaldivar habla sin pausa, sus frases son de una precisión
casi estudiada, sobre todo cuando la oftalmología
es el tema de conversación. Es alto, robusto, de
unos ojos azul profundo, escucha atentamente con una leve
sonrisa, así se trate de un periodista o un paciente.
A los dieciséis años, en plena adolescencia,
entró en la Facultad de Medicina para recibirse
con todos los laureles. En 1983 obtuvo el Research to Prevent
Blindness Scholarship. Actualmente, muchas universidades
e institutos se lo disputan como director: como el Instituto
Zaldívar, el Consejo Administrativo de la Universidad
de Congreso (Mendoza) y la Sociedad Internacional de Cirugía
Refractiva, entre otros. Además es diseñador
de instrumentos para compañías internacionales.
El gran paso
Unas quinientas personas por semana dan el paso que ahora
mantiene en vilo al futbolista y hacen el trueque de
anteojos por unos minutos bajo el Lasik, que los liberará de
ellos. La cifra anterior es comprensible cuando Zaldívar
apunta que "el 60% de la raza latina tiene problemas
de miopía, hipermetropía y astigmatismo",
un consuelo si se piensa que entre los japoneses ese
porcentaje asciende al 90.
Entre los operados hubo personalidades públicas
que alborotaron el orden de la tranquila Avenida Emilio
Civit (domicilio de la clínica) con su llegada.
Uno de los primeros que se sometió a esta compleja
cirugía fue el "Midachi" Dady Brieva,
y a partir de su experiencia muchos otros personajes famosos
se animaron, entre ellos: Susana Traverso, Susana Giménez,
Silvia Süller, Graciela Borges. Y cientos, muchos
cientos de seres anónimos.
Entre los pacientes que entregaron sus ojos a la experiencia
científica de Zaldívar y a una compleja aparatología –los
sistemas Zyoptic y Navex– el 97% no vive en Mendoza,
y más del 40% proviene de Buenos Aires.
El Instituto que dirige este especialista es el único
en América Latina que posee ambos aparatos. Tiene
certificación de calidad ISO 9001, desde setiembre
de 1999, y fue de los pioneros a escala mundial en comenzar
a usar, a inicio del año 1992, cirugía refractiva.
"
Hay una anécdota que siempre recuerdo –cuenta
Zaldívar– cuando encendimos este láser
por primera vez llamamos automáticamente al service
de los Estados Unidos. Poníamos el teléfono
al lado del láser y por los ruidos, el service nos
iba diagnosticando qué había que hacer en
caso de que surgiera algo anormal”.
La supervisión
A más de diez años de ese acontecimiento,
Zaldívar y sus técnicos están empeñados
ahora en lograr el estadio de supervisión, y así lo
explica: "Se está tratando de que el ser humano
pueda ver más allá del estándar de
visión con el que nació. Teóricamente
el hombre tiene el potencial para ver más de los
10 décimos, que es la mayor distancia que hoy puede
alcanzar. Por ejemplo, hay animales que por distintos factores
ven más que el ser humano, pero en realidad, el
hombre tiene una mayor potencialidad. Con las nuevas tecnologías,
se ha descubierto que muchos no pueden ver mejor por causa
de las llamadas aberraciones ópticas, es decir,
el cristal de la córnea está bien construido,
pero no es totalmente perfecto: tiene ciertas imperfecciones
(como cuando uno ve un vidrio que está ondulado)
que son consideradas aberraciones en la óptica;
son microscópicas, de las que uno no se da cuenta
porque nace con ellas".
Corrigiendo esas microimperfecciones se podría ver
más de lo que se considera normal, aseguran los
científicos. Zaldívar, desde hace dos años,
lleva esa teoría a la práctica con un nuevo
instrumental: el "aberrómetro", que es
como sintetizan el nombre de los sistemas Zyoptix y Navex
(Navex: Nidek Advanced Vision Excimer Laser System). Es
un sistema de Lasik, guiado por frente de onda. Primero,
se toman mapas (Zywave) de las aberraciones ópticas
de cada paciente y con esa información, que es equivalente
a una huella digital, se hace un cálculo personalizado
de los defectos que se corregirán. Ese cálculo
permite operar al paciente de una manera particular y única,
tenga o no cirugía ocular previa.
"
Los resultados ópticos son de una altísima
calidad. En Estados Unidos, país de origen de esta
técnica, hicieron un estudio de índice de
error y fue asombroso el resultado: sobre trescientos casos
les dio cero", ilustra Zaldívar y agrega:" Actualmente
en el Instituto, muchos de quienes se operan con ese sistema
son profesionales que necesitan tener una visión
superior a la normal, como pilotos, médicos, entre
otros".
A través de un ejemplo muy simple, Zaldívar
hace referencia a uno de los efectos de la corrección
aplicada a estas aberraciones ópticas. "Recordarán
la clásica fotografía tomada por un satélite
sobre la superficie de Marte, el cual, en un principio,
parecía una cara. Es un problema de contraste, pues
si se mejora éste –indica, al tiempo que cambia
la diapositiva y muestra la imagen más definida– vemos
que no son más que marcas comunes".
Zaldívar y mucho más
En el instituto Zaldívar en Mendoza las cosas funcionan,
hecho no muy frecuente en la Argentina, según la
queja generalizada.
El 17 de junio de 1990 nació la Fundación
Zaldívar, destinada a la atención de las
personas con menos recursos y ya casi 20 mil pacientes
han pasado por allí. Cristina Zupo, una de las cabezas
de la Fundación
–
el presidente es Roger Zaldívar, precursor en oftalmología– admite "estamos
desbordados por la cantidad de pedidos y consultas.
Creemos que tenemos que lograr una verdadera transformación
de la sociedad y que la comunidad entera se involucre con
este proyecto".
La Fundación visita semanalmente escuelas urbano
marginales
y brinda asesoramiento oftalmológico a chicos de
entre seis y nueve años. Tiene convenios con algunos
municipios mendocinos para realizar consultas y conseguir
anteojos. "Esperamos que en otras provincias este
modelo sea imitado",
se ilusiona Zupo.