Todos
estamos expuestos a experimentar alguna situación
estresante a lo largo de nuestra vida, pero los chicos
son los que tienen menos herramientas para manejarla. La
crisis de estrés es la respuesta a un estímulo
que excede la capacidad de superación, y que se
agudiza en los niños. Ellos no son capaces de crear
barreras protectoras que los mantengan alejados de las
crisis familiares, las separaciones y los conflictos de
los adultos. Las peleas y problemas laborales de los padres
y la enfermedad de algún ser querido pueden ser
causales de esta enfermedad. También se puede dar
por situaciones traumáticas en el colegio y la sensación
de soledad por la falta de amigos. Es normal que los padres
queramos proteger a nuestros hijos y aislarlos de las dificultades,
sin embargo no es la postura adecuada. Lo mejor es hablar
con ellos sobre las mismas y decirles la verdad de una
manera que puedan entenderla. Ponerle nombre a los problemas
es el primer paso para solucionarlos. Por otra parte, los
adultos deben asumirlos primero ellos mismos y recién
después explicárselos a los chicos. También
es importante que ayuden a sus hijos a fortalecer la autoestima,
para que éstos aprendan a resolver sus conflictos,
por supuesto, sin dejar de estar a su lado para apoyarlos
cuando lo necesiten. Una buena idea es que hagan ejercicio
físico y actividades de las que disfruten. El pasar
tiempo al aire libre puede ayudarlos a lograr una mejor
relajación. Si la situación se agravara y
el estrés no disminuyera, lo mejor será consultar
con un profesional para identificar las causas y tratar
de solucionar el problema.
Estrategias para disminuir el mareo
En los viajes, es bastante común que los chicos
sufran mareos, náuseas y vómitos. Esto ocurre
cuando viajan en auto, avión o barco. Los mareos
generalmente son causados por una sensibilidad congénita
en el centro de equilibrio, que está en los canales
semicirculares del oído interno. Hay varias maneras
de disminuirlos o prevenirlos. Una opción es tomar
algún medicamento contra el mareo, éste debe
ser recomendado por el pediatra. Prohibirle al chico jugar
o leer mientras el auto está en movimiento. Si el
pequeño mira hacia adelante y el vehículo
tiene buena ventilación, es bastante probable que
se maree menos. Cuando viaje en avión trate de sentarse
en los lugares cercanos a las alas o al centro de la nave,
donde las turbulencias llegan menos acentuadas. Mantener
al chico distraído y entretenido jugando con los
pasajeros es otra manera de paliar el dolor de panza. Les
recordamos que los niños que viajen en auto, deben
ir sentados atrás con los cinturones de seguridad
ajustados o en las sillitas.