La histiocitosis es una enfermedad que afecta a uno de
cada 200.000 niños, y por este motivo, es poco conocida
y difícil de diagnosticar. Es un grupo de síndromes
que se caracteriza por un aumento desmedido en la sangre,
de las células denominadas histiocitos, que tienen
como función proteger al cuerpo contra las infecciones.
En la mayoría de los casos se presenta en chicos
de uno a quince años, con mayor frecuencia entre
los cinco y los diez. Aunque no se conocen sus causas,
se cree que existe cierta predisposición genética.
En la niñez, lo más frecuente, es que se
genere un gran compromiso óseo. En general, los
problemas que desencadena esta enfermedad son, entre otros,
erupciones, dificultades pulmonares, infiltración
de encía, inflamación de la glándula
linfática, problemas hormonales, agrandamiento del
bazo y del hígado, así como también
anemia. Los niños pequeños son los más
propensos a sufrir un compromiso sistémico en todo
el cuerpo y tienen un alto riesgo de mortalidad, las células
adicionales que se producen pueden formar tumores, afectando
diferentes partes del cuerpo. El tratamiento depende de
cada caso. Comúnmente se usan corticosteroides,
antibióticos, ventilación artificial, y la
aplicación de fisioterapia y radioterapia para tratar
las lesiones óseas. Si se presentan varios de estos
síntomas consulte al médico:
Insuficiencia en
el desarrollo
Pérdida de peso
Irritabilidad
Fiebre
Dermatitis seborreica en el cuero cabelludo
Dolor abdominal
Vómitos
Dolor de cabeza
Vértigo
Convulsiones
Erupción generalizada
Dolor óseo, que puede manifestarse o no
Dejando el pañal
Aunque cada niño tiene sus tiempos, por lo general,
la mayoría de ellos están preparados para
dejar el pañal alrededor de los dos años.
La época ideal para iniciar a los chicos en esta
nueva etapa, es durante el verano, porque no llevan tanta
ropa puesta. No es una tarea sencilla, hay que tener mucha
paciencia y estar atentos a cada señal que den.
Durante el primer tiempo, es conveniente que por la noche
sigan usándolos, puesto que hasta después
de los dos años y medio no tienen control de esfínteres.
Claves
Reemplazar los pañales por las bombachas de aprendizaje.
Así pueden ir acostumbrándose, a la
vez que seguir protegidos.
La pelela tiene que pasar a ser un elemento familiar.
A veces es muy útil, porque es mucho más
cómoda que ir al baño.
Ante cualquier expresión o movimiento hay
que estar alertas.
Es muy importante incentivarlos. Las presiones
y los castigos no ayudan para que aprendan.
Conviene acompañarlo al baño antes de dormir
y después de las comida: los chicos se irán
haciendo su rutina.
El primer novio
La adolescencia es un período de modificaciones
constantes. Con el cambio físico y hormonal, los
chicos empiezan a relacionarse amorosamente con el sexo
opuesto. A diferencia de lo que esta situación pueda
significar para los padres, “estar de novios” es
para ellos un proceso de identificación con otra
persona que está atravesando por las mismas circunstancias
y problemas. Seguramente, creerán haber encontrado
el amor de su vida y querrán pasar todo el tiempo
junto a esa persona. Lo mejor, entonces, será no
llevarles la contra y darles su espacio y libertad para
que se expresen. Sin embargo, hay que preestablecer los
límites, y que éstos queden bien fijados,
a los efectos de prevenir futuras complicaciones. Los límites
irán modificándose a medida que la relación
sea más firme. Si los adolescentes fueron bien orientados,
recibieron una buena educación sexual desde pequeños
y tienen buena comunicación con su padres, no habrá motivos
de preocupación. Es muy importante el diálogo
entre padres e hijos sobre este tema: no hay que tomarlo
como una amenaza, sino verlo como parte del crecimiento
de nuestros hijos. La clave es la confianza mutua.