Mucho
se habla y poco
se sabe de la creatividad, esaherramienta que nos ayuda
a encontrar respuestas originales para
los distintos problemas y desafíos que nos plantea
el día a día.
A continuación, una nota para enterarse qué es,
dónde se ubica y cómo funciona.
Y además, le enseñamos algunas tácticas
que le servirán para ejercitarla y así poder
mejorar su rendimiento en la vida cotidiana.
Cae de maduro. Esta nota tendría que empezar con
una idea genial, original, novedosa e innovadora. Sí,
sí. Así como lo leyó. Todo junto y
a la vez. ¿Suena a mucho? Al menos, es lo que parece
indicar la idea que todos tenemos sobre la creatividad.
Pero en realidad, y en contra de todas las suposiciones,
el comienzo llega de la mano de una pregunta: ¿qué es
la creatividad?
El diccionario de la Real Academia Española nos
da la primera pauta cuando ubica a la palabra crear como
proveniente del latín creare, y la define como:
1. Producir algo de la nada (Dios creó los cielos
y la tierra).
2. Establecer, fundar introducir por primera vez algo/hacerlo
nacer o darle vida, en sentido figurado (crear una industria,
un género literario, un sistema filosófico,
un orden político, necesidades, derechos, abusos).
3. Instituir un nuevo empleo o dignidad (crear el oficio
de condestable).
4. Hacer, por elección o nombramiento, a alguien
que antes no era. Especialmente referido a dignidades muy
elevadas, por lo común eclesiásticas y vitalicias
(fue creado Papa).
O sea que, a grandes rasgos, podríamos entender
a ‘la creatividad’ como la facultad que tenemos
las personas de crear. Ignacio Brusco, neurólogo,
psiquiatra y director del Centro de Neurología de
la Conducta y Neuropsiquiatría de la Facultad de
Medicina, de la Universidad de Buenos Aires, la define
así: “Es la capacidad que tenemos las personas
de generar o tomar decisiones que pueden estar relacionadas
con cuestiones artísticas, cognitivas o mixtas”. ¿Por
qué la distinción? La respuesta es sencilla.
Entre otras cosas, la creatividad se vincula con las artes
plásticas, la música, la danza o la manera
en la que resolvemos las distintas cuestiones que se nos
presentan día a día.
En su libro Creatividad al instante (Editorial Granica),
Brian Clegg y Paul Birch distinguen tres tipos: artística,
del descubrimiento y del humor. Y la definen como “una
habilidad de supervivencia”. Aunque parezca una frase
alarmista, resume con un toque humorístico una percepción
generalizada sobre los tiempos que corren. La velocidad,
los avances y los cambios constantes en el panorama socieconómico
(no sólo a nivel nacional, sino también mundial)
terminaron por convertir a la creatividad en una fuente
fundamental de estrategias y soluciones para salir adelante. “Erase
una vez cuando la vida del mundo laboral era como ir en
un tren, de estación a estación, de acuerdo
con un horario establecido; actualmente, es una montaña
rusa que ha perdido el control. Nunca ha habido más
presión que ahora. La presión de la competencia
(…), de los costos (…), presiones del servicio
al cliente (…); del tiempo. Sólo hay una salida:
creatividad”, explican Clegg y Birch.
Desde adentro
Es difícil atribuirle una ubicación determinada
en el cerebro. “Son varios lugares, aunque básicamente
podemos hablar del lóbulo frontal y el sector prefrontal.
Es la última parte que se desarrolla tanto a nivel
filogenético –la historia de la evolución– y
a nivel ontogenético –la evolución
del individuo”, explica Brusco. A continuación
aclara: “Recién en la adultez este sector
termina de desarrollarse. Aspectos como la toma de decisiones,
los criterios culturales y sociales y las capacidades de
abstracción y atención resultan fundamentales
dentro del proceso creativo”. Y por supuesto, el
rol que juega el tipo de talento relacionado con la actividad
que realiza cada persona. No es lo mismo hablar del talento
de un pintor, un músico o un bailarín.
Tampoco nos podemos olvidar de la importancia del aspecto
emocional y por supuesto, la inteligencia. “Entra
en juego el sistema emocional límbico, que está relacionado
con los instintos básicos más primitivos,
conocidos como las cuatro C: comer, combatir, correr y
copular”, agrega el profesional.
Si hubiera que imaginar el recorrido de la creatividad,
desde que nace como un impulso hasta que la idea está totalmente
plasmada, podríamos decir que el primer paso es
la capacidad de cada persona de desarrollar su emoción. “Luego
entra en juego el talento individual y posteriormente,
la toma de decisiones, la ejecución”, ilustra
Brusco.
Está claro: hay cuestiones físicas que determinan
el grado de creatividad. Si no, el mundo estaría
lleno de Mozarts, Nureyevs, Bill Gates y Walt Disneys,
por nombrar algunos (véase Crédito local). “En
primer lugar, está el grado de desarrollo de los
distintos aspectos del cerebro que intervienen en el proceso.
Pero también hay cuestiones externas que afectan
o disminuyen la capacidad creativa. Por ejemplo, una lesión
en el lóbulo frontal causada por algún traumatismo
de cráneo. O bien, el daño que causan el
consumo excesivo de drogas o alcohol. La hiperexcitación
de esa zona con este tipo de sustancias hace que se atrofie
y no funcione como es debido”, continúa. Sin
embargo, es una capacidad inherente a todas las personas.
Carolina Preve es fotógrafa, y coordina un espacio
que se llama Manantial.arte. Allí dictan talleres
e investigan la creatividad en las distintas disciplinas
artísticas. “Todas las almas nacen dotadas
de la capacidad de crear. La creatividad es un don que
nos corresponde en tanto seres humanos. Es la que nos habilita
a vivir una vida plena, flexible a los imprevistos y a
mantener un espíritu alegre y lleno de vida. El
privilegio de ser creativo no es sólo de los artistas,
sino de todo ser humano que pretenda vivir su vida según
sus propios latidos. A pesar de esto, distintos condicionamientos
sociales y familiares, miedos, autocensura y baja autoestima,
entre otros, nos bloquean y creemos que no estamos hechos
para ser creativos”, analiza. Y se entusiasma cuando
habla del desarrollo de los procesos creativos. “Más
allá de las creencias, nosotros no creamos: recibimos
del Universo ‘información nueva’ a través
de la intuición. Si cuando aparecen estos datos,
que por ser creativos son nuevos y diferentes a lo que
la sociedad conoce, la persona los desecha por no poder
sostenerlos, se pierden. Cada uno de nosotros nace con
una misión en la vida. Es inútil que aquel
que nació para ser pintor se esfuerce por ser doctor,
del mismo modo que no sirve que el que está destinado
a ser ingeniero quiera ser cantante. Las cosas no van a
salir y vamos a echarle la culpa a la suerte. La creatividad
se estimula fomentando la conexión con nuestro interior,
con nuestra propia esencia”, dice.
Una cuestión
de actitud
Osho, el místico hindú, aporta una mirada
más espiritual. “La creatividad es la mayor
rebelión que hay en la existencia”, define
en uno de sus libros. El pensador, que es considerado una
de las diez personas que cambió el destino de la
India junto con Gandhi, Nehru y Buda, sostiene que para
crear, el ser humano tiene que liberarse de todos los condicionamientos.
De algún modo, soltar las trabas y ataduras y animarse
a dejar volar la imaginación para buscar soluciones
originales a los problemas cotidianos. “La escritura
espontánea es una herramienta para dejar salir la
fuerza creativa. Cuanto menos metamos la cabeza, menos
vamos a interferir con la creatividad”, simplifica
Preve. Y existen innumerables técnicas para que
esto suceda (véase Objetivo: generar ideas).
Entonces llega
el momento en el que tendría que
aparecer otra idea brillante para cerrar la nota. Una anécdota
emotiva y singular que funcione como ‘broche de oro’:
genial, original, novedosa e innovadora. Todo junto y a
la vez, así como lo leyó. Pero ahora que
usted es un experto en creatividad, lo dejo en sus manos.
Objetivo:
generar ideas
El primer paso, es tener en claro el problema que se busca
resolver: formular una pregunta cuya respuesta sea la solución
a la cuestión. Y después, dejar volar la
imaginación. Liberar el pensamiento para que se
permita asociar libremente las ideas. Olvidar las restricciones
y realizar la búsqueda necesaria para llegar a la
esencia del conflicto, sin temor a hacer el ridículo.
Sin duda, uno de los métodos más conocidos
es el brainstorming: la famosa lluvia de ideas. Pero cualquier
criterio que parezca apropiado para despertar la creatividad
que todos tenemos es bueno. Puede ser a través de
sinónimos u oposiciones; o recurrir a fuentes preexistentes,
como revistas, canciones o Internet, entre otras. Un último
detalle a tener en cuenta: no necesariamente tiene que
realizarse en forma oral, los ejercicios pueden grabarse,
escribirse o dibujarse.
Para leer
Existen muchos libros publicados sobre este tema. Algunos
títulos para recomendar son: Creatividad, liberando
las fuerzas internas, de Osho (Editorial Debate); Creatividad
al instante, de Brian Clegg y Paul Birch (Editorial Granica);
El libro de los mapas mentales, de Tony y Barry Buzan (Editorial
Urano); Free Play, de Stephen Nachmanovitch (Editorial
Planeta); Inspiración en el Camino del Artista,
de Julia Cameron (Editorial Troquel).
Crédito local
No hay por qué creer que los más creativos
son los de afuera. Hay muchos argentinos que en distintos
rubros, se destacan por sus ideas o su originalidad. Si
no miren a Diego Armando Maradona, que supo enamorar al
mundo con su dominio de la pelota. Otro que rompió el
molde es ‘el chueco’, Adrián Suar (en
la foto). Desde su productora, Pol-Ka, revolucionó la
televisión local. Entre los clásicos, están
Ladislao Biró (creador de la birome); el criminalista
Juan Vucetich (ideó un sistema de clasificación
de los dibujos digitales: la huella digital, en la actualidad
utilizada mundialmente); y César Milstein (el científico
nacido en Bahía Blanca que en 1984 recibió el
premio Nobel de Medicina por su descubrimiento de las células
monoclonales para el tratamiento del cáncer).