Totalmente
recuperada de su enfermedad, nos cuenta cómo encara
con energía su nuevo proyecto: un programa de televisión
que se verá desde abril y con el que recorrerá el
país contando diferentes historias sobre la fe.
Pero además, sigue siendo la cara de una campaña
de prevención y lucha contra el cáncer de
mama.
“La señora está retrasada unos minutos”,
avisan al llegar. Nada de aires de diva. En el mundo de
Patricia Miccio (48), ‘unos minutos’ son unos
pocos minutos en contra de su voluntad, y la culpa es pura
y exclusivamente del agitado tránsito porteño.
Saluda con una mezcla de calidez y alegría y pide
unos minutos más para prepararse. Otra vez el lapso
es mínimo, y enseguida aparece radiante en el living
de su departamento. Camisa y pollera blancas –blanquísimas–,
expresión relajada –feliz–, y sonrisa
de oreja a oreja. Está delgada “como en la época
de modelo”, dice mientras elige un CD, y agrega: “Pero
no es que haya hecho nada para adelgazar. Por suerte estoy
con mucho trabajo”. Entonces enumera: el nuevo programa
de tele, la campaña de prevención de cáncer
de mama, el fin de clases de sus hijos Francis (18) y Axel
(8), y el fin de año propiamente dicho, con todo
lo que eso implica.
Con proyecto bajo el brazo
A Patricia se le ilumina la cara cuando habla de su nuevo
programa, que tratará sobre la fe, los milagros
y las distitnas advocaciones de la Virgen María
(véase Desde abril…). “Se me ocurrió… Corría
el mes de mayo y no sé ni cómo ni por qué,
tuve ganas de hacer un programa como éste. Yo
soy una persona de fe. Creo en los milagros. Y me parecía
bueno que en la Argentina de hoy pudiéramos mostrar
algo que no tenga que ver con lo que se ha visto hasta
ahora. Si la gente puede tomar un minuto de los 48 que
dura el programa, y le sirve, lo vivo como un servicio.
Misión cumplida”, cuenta entusiasmada.
Aunque el programa saldrá al aire en abril, Patricia
ya está trabajando de lleno en las historias. “Hace
unos días volví de Francia y en febrero iremos
a Bosnia y a Italia. Por supuesto, vamos a tener desarrollos
de las celebraciones que se hacen acá. Y la idea
es que se vea en nuestro país y en el exterior.
Me parece interesante que se conozca a la Argentina dentro
de un contexto como éste, que en definitiva es otra
manera de mostrar lo que pasa acá”, reflexiona.
Es por eso que visitó Salta y Jujuy, y en estos
días pasea por Catamarca. “Me ha tocado conocer
gente extraordinaria y maravillosa. Ermitaños, por
ejemplo, que viven de la providencia. Uno de ellos, jujeño,
realmente me impactó. Con un sonido muy particular,
llamaba a los distintos pájaros que lo rodeaban
como a San Francisco de Asís. También venían
zorros, ciervitos y esa imagen, en el medio de la nada,
con un fondo de cerros áridos y circundados de vegetación,
y árboles y flores, era increíble”.
Los últimos tiempos en la vida de Patricia no fueron
sencillos. Modelo top durante 15 años y conductora
de televisión durante otros tantos, en el 2000 se
animó a contarle al mundo que tenía cáncer
de mama. “Mi caso fue paradigmático porque
nadie habla. Mucha gente tiene miedo a perder su trabajo,
a que la miren diferente. De alguna manera, flota la idea
de que ‘se coquetea con la muerte’. Y nada
más lejos. En ese momento yo elegí el programa
de Georgina (Barbarossa) para contarlo, para erradicar
la fantasía de muerte. Porque es peor la fantasía
que la propia realidad que uno está viviendo. Yo
no pensaba morirme de eso, estaba convencida de que iba
a salir airosa”, enfatiza.
Patricia es mujer de hechos y una vez sorteada la prueba,
puso manos a la obra. Hoy en día es la cara de la
campaña que organizan Avon y LALCEC (Liga Argentina
de Lucha Contra el Cáncer) contra el cáncer
de mama (véase Una cruzada…), y viaja por
el país dando charlas preventivas junto a profesionales
de la liga. “Es bárbaro. Por un lado, me resulta
muy placentero poder comunicar desde mi experiencia. Que
la gente me vea bien y que entienda que se puede hablar
de cáncer desde un lugar positivo. Por otro lado,
aprendo mucho de ellos. El otro día estaba en Mar
del Plata, y una mujer se acercó a hablarme. ‘Yo
le quiero contar algo. Tengo 61 años y mi médico
me dijo que no valía la pena hacerme la mamografía
porque estaba fuera del sector de riesgo. Y la verdad es
que después de haberla escuchado a usted tantas
veces en televisión, de lo que me dí cuenta
es que tenía que cambiar de médico’,
me dijo. Fue muy fuerte confirmar que el mensaje llega.
Es una mujer que pudo vencer el miedo, ¿entendés?”,
pregunta. Tras una breve pausa, continúa: “El
mamógrafo es una especie de hospital ambulante.
Hemos llegado a lugares y a pueblos en los que hay mujeres
que por primera vez se hacen su mamografía. Mujeres
que por primera vez se desvisten delante de un médico
y que probablemente, ni siquiera lo hayan hecho frente
a sus maridos. Es otra forma de pensar, de vivir”.
Una cuestión
de actitud
Pasión. Entrega. Voluntad. Dedicación. Lo
de Patricia es una cuestión de actitud. “Siempre
he sido una persona de fe y quizás esto se haya
exacerbado a partir de una situación límite.
Aunque no es la primera que me toca. Lo que pasa es que
yo creo que cuando uno tiene una actitudo positiva y optimista,
las sortea. La vida son postas, hay que ir pasando cada
una. Y es cíclica. Tenés momentos extraordinarios,
de enorme felicidad y gozo; momentos ni; momentos muy malos;
momentos medios, en los que la vida fluye; momentos en
los que podes disfrutar. Las enfermedades son maestras.
Mejor no tenerlas, indudablemente, pero ayudan a priorizar
otro tipo de cosas. Fundamentalmente el presente”,
asegura.
Hay una palabra que vuelve una y otra vez mientras Patricia
habla. Ella dice ‘realmente’ y lo enfatiza,
como si quisiera dejar en claro por donde pasan sus intereses
y sentimientos. Busca lo auténtico, lo real. Y de
cara a estas fiestas, ensaya un mensaje de esperanza: “Lo
mío es bastante universalista, porque me pregunto
qué le pasa al hombre que sólo puede mirarse
adentro y pensar individualmente y unilateralmente. Me
pregunto el por qué de las guerras y por qué el
hombre no podrá vivir en paz. Me pregunto por qué vivimos
en un mundo tan convulsionado. Lo único que deseo
para todos es paz en el corazón y en el alma”.
Desde abril, en la tevé
“
Fue una idea mía”, cuenta Patricia Miccio
satisfecha. Y a continuación, agrega: “Está proyectado
para comenzar en el mes de abril por canal 9. Es un programa
de fe, dirigido a todo tipo de público. En realidad
vamos a hablar de algunas advocaciones de la Virgen María,
que en definitiva siempre es la misma. La advocación
es el nombre que se le da en el contexto que aparece, en
el lugar que aparece. Y eso es lo que buscamos destacar.
El entorno sociopolítico en el momento de cada aparición.
Hablar de la fe y de los milagros, siempre buscando mantener
una postura muy neutral, para que cada uno tome lo que
más le sirva”.
Una cruzada contra el cáncer de mama
Desde 1998, Avon y LALCEC (Liga Argentina de Lucha Contra
el Cáncer) trabajan juntos para prevenir el cáncer
de mama. En 1999, la empresa donó un móvil
con un mamógrafo que recorre el país realizando
mamografías totalmente gratuitas a mujeres de escasos
recursos. Ya visitaron 180 localidades, en las que hicieron
más de 40.000 estudios a mujeres de entre 40 y 65
años y hasta el momento, se han detectado más
de 220 casos con patologías mamarias, muchos de
los cuales han sido tratados exitosamente. Avón
y sus revendedoras también organizan colectas con
el fin de sustentar el mantenimiento del vehículo
para que continúe funcionando como hasta ahora.
Para consultar el recorrido del móvil, pueden visitar
el sitio www.fundacionavon.org.ar