El
primer encuentro de los chi-cos con el agua es un momen-to
inolvidable. A veces se pro-duce de un modo natural y
sin problemas, pero otras puede ser conflictivo y hasta
traumáti-co. Hay muchos chicos que le tienen miedo
al agua, ya sea al mar o a las piletas. Por lo gene-ral,
este temor es un tipo de fo-bia a lo desconocido, a lo
que puede haber debajo de la su-perficie, o por el movimiento
que producen las olas. En estos casos hay que ayudar
a los chi-cos a vencer los miedos lo más pronto
posible, ya que a medi-da que pasa el tiempo, el temor
aumenta, sin que esto signifi-que forzarlos. Nunca hay
que transmitirles angustia que les genere pánico,
hay que mos-trarse como un modelo a imi-tar y acompañarlos
en ese ca-mino de superación. Llevarlos al agua
y dejar que ésta suba hasta una altura del cuerpo
to-lerable, es una buena fórmula. Otro método
que funciona es que asistan a cursos de nata-ción
desde que son pequeños, y así prepararlos
para que dis-fruten de las actividades náuti-cas
durante toda su vida.
Dejando el chupete
El chupete suele ser el primer regalo que recibe un bebé y
a partir de ahí, se convierte en un elemento de
su cotidianeidad. Es normal que al principio el recién
nacido lo rechace, aunque luego lo aceptará placenteramente,
puesto que la succión del mis-mo lo remite al
acto de mamar. El gran problema surge en el momento de
despedirse de este amigo. Lo mejor es que sea antes de
que deje los pañales y jamás hay que pedirle
al chico que abandone las dos cosas juntas. Es un proceso
que lleva tiempo; el chupete no tiene que desaparecer
de un día para el otro. Aquí van algunos
consejitos útiles que facilitarán dicho
proceso:
Reducir de a poco
los ratos que usa el chupete hasta lograr que só-lo
lo necesite de noche para dormir.
Festejar cada logro, aunque sea mínimo, para
que sienta que su es-fuerzo está siendo
recompensado.
Explicarles a manera de cuentito que ellos
ya son grandes y que hay otros bebés que pueden necesitarlo.
De esta manera no lo to-mará como una pérdida,
sino que será el fin natural de una etapa
para pasar a otra.
Si ya lo olvidó, asegúrense de
hacer desaparecer todos los chupetes de la casa,
porque si
encuentra alguno es posible que vuelva a usarlo.
!Papás y mamás, paciencia! Es un estadio
más en el crecimiento de nuestros
hijos y hay que saber acompañarlos
comprensivamente. Hay que vigilar y tener
cuidado de que al dejar el chupete, no
adquie-ra el hábito de chuparse
el dedo.
Enuresis nocturna
Cuando un niño moja la cama, muchas veces creemos
que lo hace por celos o para llamar la atención,
pero no es así. Este trastorno es una pérdida
involuntaria de orina, que en ciertos casos debe ser tratado
por el médico. Las cau-sas no son claras. Pueden
intervenir factores psicológicos, disfunciones de
la vejiga, heren-cia genética y otras enfermedades
que no han sido detectadas. La consulta con un especialis-ta
debe hacerse si aún a los seis años, el chico
sigue haciéndose pis en la cama, aunque sea ocasionalmente.
El problema generalmente se soluciona con un tratamiento.
Una vez descar-tada alguna patología, hay que conseguir
ree-ducar la micción y evitar la incontinencia noc-turna.
Es muy importante que los padres no lo castiguen por esta
situación, si lo hacen sólo conseguirán
bajar su autoestima. Estos son al-gunas pasos que pueden
orientar:
Eliminar el uso del pañal es indispensable, por-que
de lo contrario, implícitamente, se está es-timulando
la conducta que se pretende erradi-car. Obligarlo a ir
al baño antes de acostarse y evitar que ingiera
líquido dos horas antes de dormir. Es una cuestión
de hábitos que hay que inculcarles paciente pero
firmemente.