Es
la ilustradora de las portadas del best seller Harry Potter
en versión española. Además de las
historias fantásticas, esta joven argentina tiene
pasión por correr carreras de riesgo.
Es de las que piensan que para lograr algo, hay que desearlo
desde el alma.
“¿Y Dolores?”, pregunta Gustavo, que
comparte la subida en el ascensor del edificio palermitano.
Cualquier tercero excluido, testigo de la situación,
diría que la pregunta con tono de chiste, en realidad,
fue claramente un halago. La joven blanco de la ¿broma?,
entonces, se mira al espejo y le dice a su portero, con
la sonrisa tímida de quien agradece un piropo: “Es
que me maquilló una amiga. Me van a hacer una nota… Ni
yo me reconozco”. El muchacho baja unos pisos antes,
y ambos se saludan hasta luego.
“
Vas a ver qué desorden, el departamento está hecho
un desastre”, dice Dolores Avendaño y antes
de descender en el cuarto piso anticipa una disculpa por
el revuelo de su casa, que es lógico: todo un arsenal
fotográfico está desplegado para retratar
a la ilustradora de las portadas de la versión hispana
de Harry Potter, la saga del niño mago, que hasta
ahora, lleva publicados en español cuatro libros
y conquistado millones de fanáticos en todo el mundo.
Pero esta pisciana de 35 años es algo más
que el cerebro que ideó la fisonomía del
hechicero. De contextura pequeña y firme, además
de artista es atleta y corredora de carreras de aventura:
en abril del 2003, Dolores se convirtió en la primera
mujer argentina en participar de la Maratón de las
arenas, una competencia por el desierto del Sahara famosa
por su grado de dificultad. (Ver Corriendo los caminos
del desierto).
“
Hace poco entregué la quinta tapa, que es la de
Harry Potter y la Orden del Fénix, que estiman,
llegará a la Argentina a fines de febrero. Y ahora
estoy haciendo las ilustraciones para el material de promoción
que va en las librerías”. Durante la charla
la acompaña Magdalena Caminal, una de sus grandes
amigas, la misma que la maquilló para las fotos
y la responsable de hacer de sus rulos color chocolate
un lacio gracioso. A pesar del cambio, su pelo parece natural,
y le sienta bien. Ella también parece natural.
Recién llegada del Aconcagua, donde viajó con
el fin de entrenarse para la carrera que piensa correr
en octubre por el Himalaya, cuenta: “En realidad,
lo que me preocupa es qué va a pasar en la editorial
cuando llegue la tapa. Aunque ya tienen una idea porque
se los adelanté por mail, la quinta portada para
mí fue súper satisfactoria porque eligieron
mi idea. Que haya pasado eso, bueno… como artista
y creadora me pone contenta”. Todo un crecimiento,
que Dolores manifiesta contenta, pero con la humildad de
los grandes.Y así con cada uno de sus logros, eh…
Un proceso mágico...
–¿
Cómo llegás al resultado final de cada portada?
–
Consigo el libro apenas sale en inglés y lo leo
una vez, olvidándome que tengo que ilustrarlo. Lo
disfruto como uno más, porque además tengo
la suerte de que me encanta Harry Potter, realmente me
gusta la historia. Igual, me van quedando en la mente escenas
interesantes sobre las que vuelvo en una segunda lectura,
deteniéndome y estudiándolas. En general
el texto me inspira muchísimo. Pero si no, a veces
recurro a fotos y distintas cosas que me puedan dar ideas
de cómo. De la vida real registro climas, luces
y ambientaciones, que es lo que más me fascina crear.
Intento que transmitan algo, que tengan una fuerte carga
de emoción o sentimiento.
–
Y de cosas internas, ¿qué aplicás
para la ilustración?
–
Bueno, todo. Porque en realidad lo que tomo del afuera
es porque me está tocando algo interno que luego
transmito. También una parte mía es la interpretación
del texto: estoy poniendo lo que ese relato genera en mi
imaginación, y eso es totalmente personal.
–
Para la primera tapa, ¿te limitaba la idea de que
tu imagen no coincidiera con la del lector?
–
No. Nunca pienso si se imaginarán lo mismo que yo.
Sólo me preocupé cuando tuve que ilustrar
un libro basado en una historia real, y me asustaba qué iba
a pensar el autor, quien había vivido lo contado
en el texto.
“
Lo único que tengo es una barrita de cereal”,
ofrece divertida, mientras abre la heladera, repleta de
imágenes, fotos y frases de conocidos y no tanto.
De esas hay también frente a su tablero de trabajo: “La
vida es una desafiante aventura o no es nada”, afirma
una de ellas (que no es de ella). Esta fanática
de El Principito (libro del que dice no modificaría
ni una sola ilustración, porque “así es
perfecto”), es de las que no cree en las casualidades.
También de las que piensa que las mejores obras
son las que salen desde el alma, y defiende con convicción “la
importancia de estar abierto a otros modos de ver las cosas,
de tener cuidado con los prejuicios y aceptar que uno se
puede equivocar”. La artista también cree
que “en la vida, cada uno tiene una razón
de ser y de estar, y al mismo tiempo es más libre
de elegir su camino, que si se equivoca, igual se le van
a ir presentando oportunidades para retomarlo –reflexiona.
Soy de las que piensa que cuando uno realmente quiere algo,
el mundo conspira para que eso suceda. Tenés que
quererlo con el alma y sentirlo desde lo más profundo
de tu ser. Así, las cosas se te van a ir dando,
para que llegués donde querés llegar”.
Su mamá, Magdalena, llega durante la entrevista
a visitar a su hija. Ella tuvo que ver con la fascinación
que Dolores siente por la magia: la hizo crecer escuchando
cuentos repletos de hadas y criaturas fascinantes. Ahora,
dice, esas mismas historias las disfruta desde otro lado:
ilustrándolas. De los libros leídos hasta
ahora, dice que le divertiría materializar en imágenes
a El Hobbit, de J.J.R. Tolkien. Por lo pronto, esos ambientes
fantásticos los está volcando en dos proyectos
que, desde la historia hasta las ilustraciones, les son
propias. Paralelamente, junto a un grupo de compañeros
está trabajando en un videoclip de animación,
y participando de una muestra de arte sacro en Italia.
En cuanto al futuro, bueno, que lo diga ella: “Siempre
tengo metas, me nacen naturalmente. Como meta larga, siempre
me veo corriendo e ilustrando hasta cuando tenga 80, 90
años. Me imagino mi vida como una gran aventura,
compartiéndola con una familia hasta el último
día”.
Recuadros
Historia del sueño cumplido
Con un título de Diseñadora Gráfica
de la UBA, Dolores viajó a Estados Unidos para completar
su formación en Ilustración. Allí consiguió su
primer trabajo. De vuelta en la Argentina y después
de que la editorial Emecé quedara conforme con su
labor en Sufridor, un cuento basado en una historia real,
la artista recibió la gran propuesta: ilustrar Harry
Potter y la piedra filosofal, publicado en 1997. “Así,
directamente”, dice como si conservara la sorpresa. “En
ese momento no era el boom que es ahora. Me lo encargaron
porque les pareció que mi estilo iba con el libro”,
relata. ¿Qué mejor para una amante del mundo
de la fantasía? Después de cinco tapas, Dolores
aún no sabe si le tocará ilustrar las tapas
de los dos últimos libros de la saga (es uno por
cada año que el mago Potter pasa en el Colegio Hogwarts
de Magia y Brujería). “Hasta ahora no tuve
problemas ni con la editorial ni con la escritora. Siempre
trabajamos muy bien juntos”, concluye, y suena a
que se tiene confianza.
Corriendo los caminos del desierto
Entre el 6 y el 12 de abril de 2003, Dolores Avendaño
se convirtió en la primera mujer argentina en participar
de la 18° Maratón des Sables, Marruecos, pleno
desierto del Sahara. Para recorrer los 230 kilómetros
por la arena durante seis días, la atleta leyó acerca
de las inconveniencias del desierto y se preparó durante
días cargando mochilas de hasta 11 kilos: durante
la aventura debería cargar en sus espaldas su propio
alimento. “Lo que más me fascinó fue
el estar en ese lugar, con todo su misticismo”. El
desierto, para Dolores, tiene un fuerte significado: lo
relaciona directamente con su admiración por El
Principito, el libro de Saint Exupery. “Estaba alucinada.
Hasta las tormentas de arena las viví como si estuviera
dentro de una película de ‘Indiana Jones’.
Disfruté la competencia, estar con gente de todo
el mundo y las caminatas debajo de las estrellas”.
En esa carrera, Avendaño logró el puesto
14 entre 70 mujeres. Su mejor tiempo lo logró el
año pasado en la Maratón de Nueva York, donde
quedó en el lugar 229 de entre 12.000 participantes,
victoria que le permitirá correr en Boston este
año. Esa carrera junto a las de Atacama y el Himalaya,
esponsoreadas por Casino de Buenos Aires, será uno
de sus desafíos para el 2004. Paradójicamente,
asegura: “No soy profesional, corro porque me gusta.
Siempre compito conmigo misma y empujo mis límites
a cada momento”.