Cada
vez más personas
se animan a practicar
esta disciplina milenaria.
En la mayoría de los
casos, llegan a las clases
por recomendación de
sus médicos de cabecera.
El yoga, ¿es salud?
Cuenta una leyenda india que alguna tarde de verano,
un pez oía a escondidas las lecciones que el dios Shiva
daba a su esposa Parvati, enseñándole los
secretos del yoga. Descubierto por Shiva, el pez fue desterrado.
En la búsqueda de un lugar para vivir, llegó a
las costas de India y una vez en tierra, milagrosamente
se transformó en hombre. Los lugareños lo
recibieron y lo bautizaron Matsyendra. Y como muestra de
agradecimiento, él transmitió todos sus conocimientos
sobre la práctica. Con distintas variaciones, la
leyenda busca contextualizar el origen de esta disciplina
que, se cree, nació hace unos 6.000 años
en la India y por las migraciones se trasladó hacia
el Golfo Pérsico entre el 1500 y 2000 a.C. En la
actualidad, son cada vez más las personas que lo
practican, en la mayoría de los casos, por recomendación
de los distintos profesionales de la salud.
“
En este momento, tres de cada cinco personas que toman
clases lo hacen por indicación de su médico
de cabecera”, asegura David Lifar, al frente de la
Fundación Indra Devi. Lucía Otero, directora
de la Sala del Pilar, agrega: “Al principio lo practicaban
sólo mujeres, pero en los últimos años
aumentó la cantidad de alumnos varones”. En
el Hospital Italiano también registran la tendencia. “Las
actividades habían sido programadas para mayores
de 60 años, pero la franja se fue ampliando a pedido
de los mismos pacientes”, dice Georgina Cabrera,
profesora en el programa de Medicina Familiar que promueve
ese nosocomio.
El yoga está de moda y probablemente, mucho tenga
que ver con este fenómeno el ritmo de vida moderno. “Las
personas necesitan algo que complemente la exigencia de
los tiempos que corren. La vorágine hace que la
gente viva estresada y esto trae muchos inconvenientes
para la mente y el espíritu. Es necesario trabajarlos
para evitar molestias y dolores que pueden derivar en problemáticas
mucho más complejas”; sostiene Cabrera.
¿Pero qué es
el yoga?
“
La señora Indra Devi lo define como un arte y ciencia
de vida, que nos ayuda a desarrollar los aspectos físicos,
mentales y espirituales. El ser humano no comprende únicamente
uno de estas áreas, sino que es una compleja mezcla
de los tres. En nuestro diario vivir, ese equilibrio se
altera y el yoga busca recuperarlo”, explica Lifar. “El
escrito más antiguo del que se tiene conocimiento
son los Sutras de Patanjali y allí aparece la primera
gran definición del yoga: ‘La cesación
de los torbellinos de la mente’”.
Para lograrlo, se vale de distintos elementos. En primer
lugar, lo que sería la cuestión filosófica:
todo lo que una persona debería o no debería
hacer. “Son principios muy parecidos a los diez mandamientos.
Esto no quiere decir que todos los que toman clases deben
seguirlos, pero aquel que realmente quiere producir un
cambio en su vida tiene que tomarlos en cuenta”,
aclara Lifar. El segundo aspecto son los asanas o las posturas,
que tienen propiedades preventivas, curativas y recuperativas. “Cada
una afecta a un determinado órgano o glándula,
incentivando la presión sanguínea en ese
lugar. Lo que lleva a un mejor funcionamiento de esa parte
del organismo”. El tercer lugar tiene que ver con
el control de la respiración a la hora de acompañar
las posturas y con la relajación. “El yogui
(maestro) también maneja el control de los sentidos.
Cómo dirigirlos a un punto para llegar después
a la concentración. Utilizarlos para descubrir botones
de tensión y disolverlos. Y por último la
meditación. Aquietar la mente y así encontrar
el espacio entre un pensamiento y otro”, concluye
Lifar.
Yoga y salud
Sin duda, la práctica de esta disciplina apunta
a mejorar la salud. “El yoga que nosotros hacemos
está más bien orientado a lo terapéutico”,
comenta Cabrera. Como el programa depende del Hospital
Italiano, hay una gran interacción con los médicos
para evaluar los avances de los pacientes.
Son muchos los puntos que se pueden mejorar a través
de la práctica. “Uno de los más frecuentes
es el tema del estrés. Además de las afecciones
en la columna y los problemas respiratorios, como el asma
y los broncoespasmos. Pero también recibimos gente
que padece dolores de cabeza, insomnio, problemas coronarios
o presión alta y hasta mujeres con ciclos menstruales
dolorosos o irregulares”, enumera Lifar. Los especialistas
remarcan que cualquiera puede hacer yoga. “Cada uno
avanza en la medida de sus posibilidades. Incluso aquellas
personas mayores que por diferentes razones tienen su movilidad
reducida”, dice Cabrera.
A través de los años
Pareciera ser que en los últimos años, la
medicina occidental se animó a redescubrir los beneficios
de esta disciplina milenaria y se dispone a adoptarla dentro
de sus prácticas habituales. “Es que el yoga
no se contrapone con la ciencia tradicional. Por el contrario,
ayuda a que el paciente sea más flexible física
y mentalmente, para asimilar mejor el tratamiento que debe
llevar adelante”, razona Lifar. Cabrera asiente: “Lo
que hacemos es sumar una herramienta a la práctica
de la medicina preventiva, que cada vez toma más
peso”. Y destacan la importancia de la relación
que existe entre el aspecto físico y espiritual
de cada individuo. “La mayor parte de nuestros problemas
nacen en el cerebro y se materializan en el organismo”,
resume Lifar. El yoga, entonces, es otra manera de decodificar
esos mensajes y actuar en consecuencia para vivir cada
día, un poquito mejor.
Posturas que sanan
1. UTTHITA PARVAKONASANA: esta postura ayuda a reducir
la grasa de la cintura, alinear el cuerpo, fortalecer la
espalda y las piernas y mejorar la digestión.
2. SARVANGASANA: mantiene la firmeza de músculos
y la masa muscular que se pierde con los años. Purifica
la sangre. Estimula la circulación sanguínea.
Alivia problemas circulatorios en las piernas y estimula
las glándulas tiroides y paratiroides balanceando
las hormonas. Alivia las hemorroides y los problemas de
insomnio. Calma la mente y la energiza.
Yoga para todos
Según explica David Lifar, existen distintos tipos
de yoga, en función de la personalidad de cada maestro
y por supuesto, el individuo que practica. El Hatha Yoga,
o yoga del bienestar físico, que es la práctica
de las posturas complementado con la relajación;
el Bakti Yoga o yoga devocional; el Jñana Yoga o
del conocimiento intelectual; el Karma Yoga o de la acción
desinteresada, como el caso de la Madre Teresa de Calcuta
o Ghandi; el Mantra Yoga, que busca la conexión
con lo divino a través del sonido y el Raja Yoga
o yoga mental, a través del cual se logra llegar
al estado de meditación.
Otras alternativas
1. NAVASANA: se trata de mantener el equilibrio con las
piernas levantadas y el tronco suspendido. Tonifica el
abdomen y ayuda a la digestión. Se estimulan los
intestinos y elimina el exceso de gases. 2. TORSION: previene
las úlceras de estómago y duodeno. Alivia
la constipación, dolor de espalda baja y abdominal.
Beneficia a los riñones. Disminuye el asma. 3. PRASARITA:
de pie y con las piernas separadas, con la cabeza apoyada
en el piso y los brazos extendidos. Reduce la grasa en
la cintura, aumenta el tono muscular en piernas y espalda.
Limpia los órganos digestivos y sexuales y purifica
el aparato respiratorio. Estimula el sistema nervioso central.
Yoga básico
–¿
Qué beneficios aporta el yoga?
–
A nivel físico, desarrolla la elongación
y tonicidad muscular. En el plano mental, aquieta la mente
y mejora su capacidad. Y en lo emocional, la toma de conciencia
del cuerpo y la mente mejoran el equilibrio.
–¿
Hay alguna edad aconsejable para practicar?
–
Ninguna. Cualquiera puede hacerlo.
–¿
Con qué frecuencia es aconsejable tomar clases?
–
Lo ideal es hacerlo dos veces por semana y en encuentros
de una hora. Los beneficios se empiezan a notar a partir
de las 24 horas de práctica.