El
Síndrome de Rett, es una enfermedad genética
neurológica, que afecta a una de cada diez mil niñas.
En el 80 % de los casos, es causado por una mutación
en una pequeña región del cromosoma X. Por
lo general los síntomas se hacen evidentes entre
los seis y dieciocho meses de edad. Cuando se manifiesta
el Síndrome de Rett, se produce una regresión,
se frenan las etapas evolutivas, y se pierde todo lo adquirido:
desaparece la capacidad de hablar y se desarrolla un movimiento
repetitivo y constante de las manos. También se
dan convulsiones, alteraciones en la respiracion y en la
forma de caminar. Por estos síntomas, y la poca
difusión de esta enfermedad, se confunde con autismo
o parálisis cerebral. Si bien aún no hay
un tratamiento, es posible mejorar la calidad de vida de
los pacientes, si se diagnostica la enfermedad lo antes
posible. Se recomienda practicar estimulación temprana,
ejercicios de atención y actividades físicas
para evitar el atrofiamiento de los músculos y huesos.
En nuestro país, el análisis para diagnosticarla
sólo se realiza sólo en Córdoba. Para
mayor información consultar a la Asociación
Síndrome de Rett de Argentina (ASIRA): www.rett.com.ar
y el e-mail es asira@rett.com.ar
Pie plano
Existen muchos mitos sobre el pie plano y sus tratamientos.
Lo cierto es que hasta los tres años, todos los
chicos lo tienen ya que presentan una almohadilla de grasa
en la planta. Además, la gran flexibilidad en los
ligamentos hace dificil observar el arco longitudinal.
A los cuatro o cinco años aparecen los síntomas:
cansancio, dolor, y contracturas. Existen dos tipos: el
pie plano flexible, y el rígido. El primero, usualmente
no genera molestias ni requiere tratamiento. Hace algunos
años se recomendaba el uso de plantillas para corregirlo,
pero aún no se ha comprobado su efectividad, aunque
logren controlar la posición del pie cuando apoya.
Lo importante es usar calzados cómodos y amplios
para evitar la compresión de los pies. El pie plano
rígido, provoca dolor y generalmente está asociado
con otras condiciones. Lo mejor es consultar con el médico,
para que determine el mejor tratamiento.
Los adolescentes y los dientes
Entre los cambios que se dan en la adolescencia, los problemas
odontológicos juegan un papel importante ya que
las modificaciones hormonales también afectan a
los dientes y las encías, aumentan el riesgo de
desarrollar la enfermedad periodontal. Al crecer el número
de hormonas sexuales (progesterona y estrógeno),
se produce un aumento en la circulación sanguínea
de las encías, sensibilizando e inflamando la zona.
La mejor forma de prevenirla es manteniendo un buena educación
de higiene oral, desde los primeros años de vida.
Si ya es tarde para evitarla, hay que tratarla con un odontólogo
para que recomiende alguna terapia para prevenir el daño
de los tejidos y del hueso que rodea los dientes. Aunque
la ortodoncia es un tema conflictivo de la adolescencia,
ya que los jóvenes se niegan a usar aparatos por
una cuestión de imagen, a veces es la única
alternativa correctiva. Se aplican para corregir los dientes
apiñados o torcidos, y existen dos tipos: los fijos
y los móviles. El odontólogo determinará cuál
utilizar de acuerdo al grado de corrección que deba
lograrse. Con relación a la alimentación,
aunque no sea fácil, hay que evitar o minimizar
el consumo de los alimentos que contienen almidón
y azúcar, ya que quitan el esmalte. Una buena nutrición
es fundamental para tener dientes sanos.