Los hábitos de sueño comienzan a formarse
desde temprano, y acompañan a cada persona durante
el resto de su vida. Por eso para los bebés es importante
establecer una rutina que les dé seguridad a la
hora del sueño. De lo que se trata es que aprendan
a dormir incorporando nuevos hábitos. Es importante
acostarlo en su cama, siempre a la misma hora, apagar la
luz y permanecer con él un rato en el cuarto. Cuando
el chico está tranquilo, déjelo solo con
la puerta entreabierta. Si se pone a llorar, pasado un
minuto vuelva a entrar, háblele durante 10 segundos
y déjelo solo nuevamente. Posiblemente volverá a
llorar, entonces espere tres minutos y haga lo mismo. A
partir de ese momento, deje pasar cinco minutos entre visita
y visita. Aunque no existan recetas mágicas, tal
vez estas recomendaciones del Dr. Estivill, en su libro
Duérmete niño puedan ayudar a algunos niños
a aprender a dormir.
Ejercicio en el...
Durante el embarazo, el ejercicio moderado es fundamental
para fortalecer los músculos que trabajan en el
parto: el abdomen, la pelvis y la parte baja de la espalda.
Pero los beneficios de poner el cuerpo en movimiento son
muchos más: mejora la postura y alivia la tensión
en la espalda y los calambres en las piernas. También
previene la fatiga, el estreñimiento y las várices.
En un embarazo normal se pueden practicar los mismos ejercicios
que antes, pero con un ritmo más lento. Dentro de
los deportes recomendados se encuentran la natación,
el yoga, las caminatas y el baile. Los que deben evitarse
son los ejercicios bruscos como el trote, el tenis y las
cabalgatas. Antes, durante y después de practicar
ejercicios hay que tomar abundante agua para evitar la
deshidratación.
Miedos: cómo contener a los chicos
Aunque los miedos en los chicos son normales, cuando son
muy frecuentes, pueden crear angustias y situaciones de
estrés. Los causas del miedo varían según
la edad, así como la forma de tratarlos. Hasta los
dos años, lo desconocido y estar separados de los
padres les genera estrés. De los tres a los cinco,
los asustan las tormentas, la oscuridad y algunos animales.
De los seis a ocho años, los miedos son productos
de la poderosa imaginación de los niños:
las brujas y los fantasmas les producen terror. A esta
edad también comienza a aparecer el miedo al ridículo
social. De los nueve a los doce, les producen temor los
accidentes, las enfermedades y la muerte de los seres queridos.
La contención a través del contacto físico
cuando los chicos son muy pequeños es clave para
ayudar a los hijos a superar estas etapas. A medida que
van creciendo se recomienda hablar sobre el origen de sus
miedos, sin avergonzarlos ni burlarse de ellos. Cuando
los temores interfieren en la vida cotidiana del niño,
lo mejor es consultar con un profesional.