El amor por la lectura, es un hábito que conviene
inculcarles desde chicos y las vacaciones son la época
ideal para que ellos se acerquen a la literatura. Al no
estar relacionada con el colegio, no la sienten como una
obligación. Como siempre la costumbre debe nacer
en casa: “A padres lectores, hijos lectores”.
Un buen consejo, llévelos a las librerías
para que ellos mismos elijan sus libros.
A partir de los 4 años: Lucas duerme en el jardín,
de Silvia Schujer; ¿Dónde está mi
tesoro?, de Gabriela Keselman. Dede los 6 años:
El niño azul, de María Granta; Del otro lado
del mundo, de Laura Devetach. A los 9 años: Nada
de tucanes, de Elsa Borneman; La nave de los brujos y otras
leyendas del mar, de Ema Wolf; Un bosque en cada esquina,
de María Cristina Ramos; La flor más grande
del mundo, de José Saramago. Para los adolescentes:
La fábrica del terror, de Ana María Shua;
El sobreviviente, de Ruth Mehl; El Principito, de Antoine
de Saint Exupery; Cartas para Julia, de María Inés
Falconi y Amores que matan, de Lucía Laragione.
Los sonidos de mama
Todas las mujeres embarazadas tienen la costumbre de hablarle
a la panza, y algunas hasta le cantan al niño. A
partir de las veinticuatro semanas de la concepción,
el sentido de la audición ya está desarrollado
en el feto. Un estudio reciente de la Universidad de Florida,
Estados Unidos, reveló que el bebé dentro
del útero no puede oír los sonidos de alta
frecuencia. Esto significa que escuchan las vocales, que
son de frecuencia baja, más que las consonantes,
y que son más sensibles a los tonos graves y melódicos.
Según este experimento, el útero materno
actúa aplacando los sonidos, sin embargo, los bebés
oyen la voz y los latidos del corazón de su madre
y lo reconocen en el momento de nacer.
Llega un hermanito
El nacimiento de un nuevo bebé suele ser una de
las etapas más difíciles en la vida del hijo
primogénito. Los celos y el temor de que sus padres
dejen de quererlo o lo abandonen les genera un cambio de
conducta. Puede volverse caprichoso, agresivo o tener conductas
regresivas (hacerse el bebé). Además es muy
normal que no quiera salir de la casa por el temor a ser
desplazado por el nuevo integrante. Necesita que le presten
especial atención.
Aquí van algunos tips para que la transición
no sea tan traumática:
En el momento que
sepa que está embarazada, cuénteselo.
Es importante que sienta cómo se mueve el bebé en
la panza.
Inclúyalo en todos los preparativos para
la llegada del hermanito.
Miren fotos cuando él era bebé y cuéntele
cómo fue su nacimiento.
Reserve un tiempo especial para hacer cosas
sólo
con él, sin el nuevo hermanito.