Recorrer
el país en moto es una tendencia que se
mantiene entre los argentinos desde que nació con
todo, hace casi una década. A los turistas que llegan
a nuestras tierras
les interesó la idea y están adoptando cada
vez más esta modalidad de viaje, lo mismo que las
marcas líderes.
Los grupos de motociclistas locales suman más de
doscientos y organizan viajes kilométricos, caravanas
solidarias y unos 30 encuentros anuales.
¿Cuántas veces, viajando por la ruta, vimos
a través de la ventanilla del auto o del micro a
una caravana de motociclistas enfundados en camperas de
cuero y chalecos de jean emprendiendo un destino, para
nosotros, incierto? Seguramente nos preguntamos hacia dónde
irían, por cuántos días, dónde
pararían... Tal vez los saludamos con la mano en
un guiño de complicidad y, por qué no, sentimos
un dejo de envidia. Pero de la sana, porque según
coinciden los fanáticos de las motos, recorrer el
país en dos ruedas es una experiencia más
que placentera.
Aunque difíciles de cuantificar (a nivel nacional
no existe una entidad que reúna a todos los moto
clubes y agrupaciones de motociclistas), éstos grupos
son más de doscientos a lo largo y ancho de la Argentina.
Número que crecería si a ellos le sumáramos
los que eligen transitar nuestros paisajes de manera solitaria. “La
cantidad de personas que recorre el país en dos
ruedas ha crecido sustancialmente a partir de mediados
de los ’90”, explica Jorge Monasterio (53),
director de la revista Informoto (www.informoto.com). Esta
tendencia, a pesar de las dificultades económicas
actuales de conseguir repuestos y modelos traídos
de afuera, sigue vigente entre los argentinos.
“
Yo elijo la moto como un modo de vida. Es una forma de
viaje en donde las sensaciones son totalmente diferentes
a otros medios de transporte”, relata Horacio El
Chino Cabrera (29), del grupo Hells Angels de Mendoza.
El mendocino describe que la “mística” de
encarar el mapa en dos ruedas consiste en una cuestión
fraternal: “Siempre que volvés de un viaje
te sentís mucho más unido con los miembros
del moto club. Uno con una moto cero kilómetro espera
al otro del modelo menos moderno que lo traiciona a mitad
de camino. Respondemos todos por todos”, concluye,
y recuerda un viaje en el que, camino a Córdoba,
los viajeros pararon en el medio de la ruta y un paisano
amable los recibió en su rancho con un chivo asado.
Camaradería, fraternidad, hermandad. De eso hablan
todos los que forman parte de algún moto club o
agrupación, conceptos que se diferencian por tener
distintas reglamentaciones o no tener ninguna (los primeros,
por ejemplo, no aceptan miembros mujeres). Pero para los
que miran a través de la ventanilla del auto, la
esencia de ambos parecería ser la misma: la mayoría
participa de los cerca de 30 encuentros anuales que se
realizan en el país, organiza viajes en conjunto,
ayuda con sus cruzadas solidarias y hasta asiste a los
llamados motoasados.
Travesías
motorizadas
Para emprender sus travesías, cuenta El Chino, los
motociclistas cargan abrigo, trajes de lluvia, bolsas de
dormir, mapas, celular, el tirepando o inflador de cubiertas,
sogas para remolque, antiparras, casco y comida: “En
general llevamos lo indispensable y compramos en el lugar
donde paramos. No faltan el mate ni la petaca de whisky”,
dice. ¿Dónde duermen? “Bueno, donde
nos agarre la noche, y en carpa: para dormir en cama nos
quedamos en casa”, afirma, así de guapo nomás.
Roberto Martínez (41), presidente del Jawa Club
Argentino, es ultra fanático: para su luna de miel,
el hombre optó por recorrer el oeste de la Patagonia
junto a su flamante esposa y por supuesto, junto a la moto
checa modelo ’79. En 1994 fue por más: unió La
Quiaca y Ushuaia (5.600 km) en ¡76 horas! Martínez
elige compartir su pasión: organiza tanto para usuarios
de Jawas como de otras marcas una travesía anual
con destino Mendoza. Por participar, los viajantes no pagan
nada, sólo los gastos personales. Desde el punto
de partida (Buenos Aires) hasta el arribo a la tierra del
sol y del vino, cerca de 20 motos transitan 1.100 kilómetros
en un día. Al llegar, realizan la clásica
visita guiada por la ciudad y luego hacen girar sus ruedas
por caminos de ripio y cornisa, pasando por Villavicencio,
Uspallata, Las Cuevas, Puente del Inca, Las Leñas
y el Cañón del Atuel. Dice Roberto de su
motocicleta: “La Jawa es la moto rutera por excelencia,
la máquina grande de los que tienen bajo poder adquisitivo.
Siento por ella amor y pasión. La sensación
que me da es de placer, muy agradable, manejarla es como
hacer un vuelo rasante”.
Córdoba, Buenos Aires, la Capital Federal, Entre
Ríos, Santa Fe, La Pampa, Chubut y La Rioja parecen
ser los centros más fuertes en cuanto a cantidad
de motociclistas y número de encuentros. En lo que
hace a destinos preferidos, “sin lugar a dudas, recorrer
la Ruta Nacional Número 3 es alucinante: atraviesa
casi todo el país. Otro mito es Humahuaca, pero
el calor y el clima más duro del Norte no le dan
tregua a nuestras máquinas”, describe Mario
Bravo (36), administrador de sistemas, miembro de los Jinetes
del Asfalto y amante de su Honda Shadow 1100. Con respecto
al tema, Monasterio agrega: “La Patagonia siempre
resulta una especie de invitación a la aventura”.
Y según él, la Meca de los motociclistas
es Ushuaia. A la hora de cruzar las fronteras, Perú,
Santiago de Chile y Paraguay son algunos de los lugares
predilectos.
Las empresas como BMW o Harley Davidson no se quedan fuera
del mototurismo. Ellos también organizan planes
tentadores para sus usuarios. Las Escapadas BMW (recorridos
de dos o tres días) o los Viajes BMW (travesías
exclusivas para dueños de motocicletas enduro que
recorren unos 1.000 kilómetros en cuatro días)
son algunas de las propuestas. En 2003, los trayectos incluyeron
la Costa Atlántica, playas, sierras y lagunas de
Buenos Aires, los caminos desérticos de Córdoba,
La Rioja y San Juan y los Lagos del Sur. El Buenos Aires
Chapter de Harley Davidson programa calendarios de rallies
que incluyen destinos como Mar del Plata, Villa Carlos
Paz, Tandil, Iguazú y hasta Colonia, Uruguay.
Los extranjeros
también levantan polvo
Cada vez son más los turistas que eligen conocer
Argentina en moto. “Nuestros paisanos son muy amables
con los viajeros en motocicleta. Para ellos, la moto resulta
un caballo mecánico, por lo que son bien vistas
en todo el interior del país”, explica Jorge
Monasterio. Moto Care es una empresa que cuenta con una
flota en Buenos Aires y Bariloche, desde donde organiza
mototurismo para los foráneos: les alquilan las
máquinas y les facilitan mapas y explicaciones.
Mariano Calderón, el dueño, explica: “Los
turistas, sobre todo los europeos y norteamericanos, eligen
la Patagonia, el Noroeste y las Cataratas. Muchos vienen
fascinados con cruzar la cordillera. En promedio, viajan
200 kilómetros diariamente, y llegan a pasar hasta
12 días arriba de la moto”.
Reunirse. ¿Sólo
eso?
Los mayores encuentros del país, que suelen durar
un fin de semana, llegan a reunir hasta 4.000 motociclistas
de todos los rincones argentinos imaginables. El mayor
de ellos es el de Diamante, Entre Ríos: “Llegan
desde Ushuaia, Trelew, Salta, Mendoza y hasta de Río
de Janeiro y Paraguay”, explica Monasterio. En magnitud,
le siguen el de Las Flores (provincia de Buenos Aires)
y el de Azul. Pero también los hay en San Rafael,
Santa Clara del Mar, Pehuajó, Tucumán, Apóstoles,
y otros tantos etcéteras. En estas reuniones, “el
hecho no es solamente llegar, sino compartir la ruta. El
viaje es sólo un preludio de una innumerable sucesión
de anécdotas y recuerdos. El encuentro en sí es
la realización de un sueño, el poder unir
gente de todos lados, conocerse y compartir”, describe
Bravo. Los motoencuentros, organizados por las propias
agrupaciones o por municipios, proponen a los motociclistas
y a sus familias shows de rock and roll, blues, visitas
turísticas, pruebas de destreza y entrega de premios.
Esta movida, aseguran, empezó a fines de los ’80
con unos pocos participantes que se reunían alrededor
de un fogón hasta alcanzar el tamaño actual.
Así, promediando, unas tres veces por mes los campings,
bares y complejos turísticos de distintos puntos
del país son copados por caravanas de pintorescos
motociclistas.
Mario resume ésta pasión como “algo
que se lleva adentro”. Cuenta que una vez su papá le
advirtió que no le diera un disgusto a mamá,
y apoyándole su mano en el hombro, le dijo: “Andá con
cuidado”. “Mi sangre –afirma Mario– es
la misma que la de él, que ya viene mezclada con
una cuota de nafta y otra de aceite”.
El motociclista,
de pies a cabeza
Parte del halo místico y hollywoodense que encierran
los motociclistas se lo da su indumentaria. “Casi
todos los que integramos motoclubes, en Argentina y en
el mundo, tenemos uno o varios tatuajes en algún
lugar del cuerpo. Yo tatué a varios hermanos de
Hells Angels acá en Mendoza. Esta es mi otra pasión:
lo hago desde hace ocho años, mucho antes de que
fuera motoquero”, confiesa Horacio El Chino Cabrera.
La elección de la ropa entre los motociclistas no
es caprichosa: la dupla campera-pantalón de cuero,
tiene su razón de ser: por sus colores oscuros y
grosor, lo protegen de la lluvia y las “limadas” (lastimaduras
en la piel). Además, disimulan mejor el polvo acumulado
en la ruta. Las insignias en las espaldas de los chalecos
de jean tampoco son casuales: en los motoencuentros, ayudan
a que los miembros de distintos grupos identifiquen a sus
camaradas. Botas, casco, antiparras y guantes se usan por
protección. Lo demás, es pura facha.
Próximos
encuentros
Para los que tienen motocicleta y todavía no se
animaron a sumar kilómetros de ruta, va una lista
de los próximos motoencuentros:
Febrero
l 20, 21 y 22. Las Heras (provincia de Santa Cruz) ofrece
la segunda edición del motoencuentro más
austral del mundo. Incluirá murgas, comparsas y
juegos, organizado por Los Tehuelches MC. Info: www.moteros.8m.com.
l 27, 28 y 29, en el complejo del Club Quilmes, Tres Arroyos.
Consultas: alasdelibertadtsas@yahoo.com.ar o 02983-420122.
Marzo
l 5, 6 y 7: Los Amigos del Camino proponen Motorock, en
la ciudad de Olavarría, provincia de Buenos Aires.
Informes: juanchopper@hotmail.com
l los días 11, 12, 13 y 14 se celebrará el
Séptimo Encuentro de Villaguay, Entre Ríos,
en el Complejo Polideportivo Municipal. Llamar a los teléfonos
03455-422008 o 03455-423841
l 19, 20 y 21. En el Segundo Gran Motoencuentro de Humboldt,
Santa Fe, habrá exposición de motos antiguas,
caravanas, bandas en vivo y más. Teléfonos:
03496–480-247. Email: motoclubla22@hotmail.com
l 26, 27 y 28. En Cerrito, a 50 km de Paraná, Entre
Ríos, el Moto Club Aguilas Inmortales ofrecerá música,
entretenimientos y juegos. Informes: 0343-489-0301