Jugar es una tarea fundamental en sus vidas. Los chicos
elaboran situaciones difíciles, se divierten y descubren
nuevos roles sociales. Cuando son chiquitos, no tienen
la noción del juego compartido y todo lo que los
rodea es suyo, sobre todo si son hijos únicos. Al
empezar el jardín termina el juego paralelo en el
que no necesitaban de nadie más para entretenerse,
el panorama cambia y tienen que participar con los demás.
Deben respetar reglas y códigos nuevos, así logran
las primeras nociones sobre los derechos de los otros.
Esta etapa es la conocida como la del juego socializado
en la que las pertenencias se comparten y se prestan, y
aunque suele ser difícil, todos la superan. Trate
de explicarle que repartiendo sus cosas, podrá llevarse
mejor con sus nuevos amigos, y que ellos a su vez, le prestarán
las suyas. Y el mundo comienza a tener otra dimensión.
Golosina Natural
Existe una novedad para todos los chicos diabéticos
o con problemas de exceso de peso. A pesar de que no es
un cultivo nuevo (las comunidades indígenas lo consumían),
el yacón se ha puesto nuevamente en vigencia. El
consumo de esta raíz andina que crece en Perú,
ayuda a la absorción del calcio y las vitaminas
en el cuerpo. Contiene oligofructosa, (que el organismo
no llega a absorber), es naturalmente baja en calorías
y no eleva los niveles de glucosa en la sangre, lo que
la convierte en una especie de golosina para diabéticos.
Es crujiente, refrescante, dulce y jugosa, y se puede consumir
como una fruta, en bebidas y en tortas. También
tiene otras virtudes, ya que la oligofructosa protege al
colon de infecciones y es un estimulante natural de este órgano.
Sus hojas se usan para infusiones porque se cree que ayudan
a controlar la presión arterial.
Conjuntivitis
¿
Su hijo amaneció con los ojos pegados? Es probable
que tenga conjuntivitis. Esta inflamación de la
capa más externa del ojo, produce molestias y a
veces dolor. Puede presentarse en cualquiera de sus formas:
infecciosa, alérgica, irritativa o química.
Generalmente, es más común la primera y no
suele ser grave. Esta enfermedad es contagiosa, y los síntomas
más frecuentes son irritación en los ojos,
lagrimeo, picazón, sensibilidad a la luz, presencia
de secreciones y lagañas, y en los niños
más pequeños, suele darse junto con otitis
ya que la nariz y el oído se comunican por la trompa
de Eustaquio. Puede durar entre siete y diez días,
y la forma de prevenirla es manteniendo una buena higienización
y evitando que los chicos se froten los ojos con las manos
sucias. Una vez que algún miembro de la familia
la contrajo, hay que prevenir el contagio. No usar las
mismas sábanas ni toallas es fundamental. Conviene
consultar con el pediatra, porque con el tratamiento se
reducen tanto las molestias como el tiempo de duración.
Aplique compresas tibias –de agua o de té– sobre
los ojos hasta que le recetan las gotas o los antibióticos
adecuados.