Está en la tele, en el cine, en el teatro,
no se pierde los eventos de sus hijos y
... además le queda tiempo
para realizar otros proyectos
Fabián Gianola
(40)
Televisión, cine, teatro… Fabián
Gianola parece coparlo todo. Además de los lugares
en los que habitualmente se lucen los actores, el hombre
de la sonrisa impecable conduce un programa de tevé
y desde hace años, es la cara visible de algunas
de las publicidades que se repiten en todas las tandas.
El punto era descubrir si utiliza alguna fórmula
mágica para hacer tantas cosas al mismo tiempo
sin perder la cordura. ¿Tiene un clon? ¿Cómo
hace para multiplicarse y estudiar guiones, filmar,
ir a los ensayos de teatro, grabar para la tele? No
señora. No señor. No es un superhéroe.
Fabián Gianola encontró un huequito en
su abultada agenda para desmitificar la creencia y explicar
que lo suyo se nota porque lo que hace "tiene mucha
exposición". Sin embargo, prefiere que sus
hijos sientan que su padre es "omnipresente"
y no estar ausente cuando lo necesitan. Dice que lo
suyo le exige menos de lo que aparenta. "En el
trabajo que hago es más la exposición
que el tiempo que me lleva hacer las cosas. Tengo la
suerte de que lo mío se ve mucho. Y además,
en algunos contratos dejo aclarado las horas o los días
que le dedicaré a ese trabajo en particular.
Por ejemplo, si tengo que hacer una tira, en el contrato
figurará que mi personaje va a llevar tantas
horas de grabación por semana. Televisión
Registrada también me insume poco tiempo. Entro
al canal y el material ya está editado. Me dan
en la mano el guión con lo que tengo que decir
y en eso, te aclaro, no tengo voz ni voto. Yo pongo
la cara y a medida que aparecen las noticias en pantalla
me voy manejando. Al fin de cuentas, no es más
que una hora y media los lunes y los jueves. El teatro,
en cambio, me exigió mucho tiempo de ensayo y
estudio. Pero ahora, representar El protagonista me
significa dos horas todas las noches. Las publicidades
que hago son muy fáciles porque las grabo una
vez y después las repiten mil veces. Quizás
minimice todo, pero siento que tengo espacios de tiempo
como para dedicarle a nuevos emprendimientos o para
pasear con mi familia".
El rostro le cambia cada vez que nombra a sus dos hijos,
'Cami' de ocho, y 'Nico', de cuatro. Camila estudia
comedia musical, pintura "y le gusta cantar".
Nicolás disfruta del jardín y juega al
fútbol con sus compañeritos. Mientras
tanto, Verónica, su esposa y ex modelo, es la
que organiza el hogar.
"Yo me predispongo para estar mucho tiempo con
mis chicos. Si tuve un día agitado, trato de
terminar temprano y corro para verlos antes de dormir.
Y si no llegué a tiempo, me levanto temprano
para desayunar con ellos, charlar y abrazarlos. Los
necesito más de lo que ellos me necesitan a mí",
dice.
Una actor
en TVR
Hoy Televisión Registrada es quizás el
programa emblema de la pantalla de América y
para muchos es un clásico, ya que se encarga
del repaso de la semana televisiva. Fabián juega
sobre el libreto que enlaza las notas, pero junto a
los informes resalta su opinión en temas candentes.
-¿Eso es periodismo?
-El programa es periodístico, sin dudas, pero
yo respeto mucho esa profesión como para decir
que mi labor es periodística. Ahora bien, no
me guardo ningún comentario. Hay cosas que te
obligan a opinar. No te podés quedar callado
porque te sublevan. La situación política
de la Argentina en los últimos años ha
sido lamentable y con las injusticias es imposible callarse.
- ¿Tuvo varios enfrentamientos por sus afirmaciones?
-Algunas fueron con políticos de turno, otras
con colegas… Son valoraciones muy distintas. Ocurre
que yo soy el encargado del ritmo del programa y Claudio
Morgado entra luego. Y mientras habla el invitado, a
mí me están diciendo por el auricular
'¡Cortalo y rematá con algo gracioso! ¡Mandá
al corte!, dale!' Entonces yo escucho mientras pienso
en un remate efectivo sobre lo que me está diciendo.
Y bueno, a veces a ese ritmo dije cosas fuertes que
provocaron rispideces. Pero después todo se supera.
-¿Desde que hacés TVR estás más
informado?
-No, siempre fui muy inquieto. En mi casa, cuando era
chico, se compraban tres diarios, Clarín, La
Opinión y a la tarde La Razón. Digamos
que uno se entera de todo aunque no quiera. Además,
algunos sabemos leer entre líneas, por lo menos
yo me jacto de eso.
-¿Por qué te eligieron para hacer publicidad?
-Previamente se hacen estudios de marketing y supongo
que debe haber andado bien mi perfil y me convocaron.
Ahora, qué es lo que vende mi imagen, no lo sé.
Pero hay muchos actores que hacen publicidad y deben
vender bien. Mirá Miguel Rodríguez, hizo
publicidad de todo. También Laura Oliva, Mercedes
Morán, muchas.
-Ya que nombrás a Laura, ¿hicieron juntos
un desnudo en la película Tus ojos brillaban
que se acaba de estrenar?
-Sí, en distintos momentos a ella se le ven las
lolas y la cola. Y a mí también se me
ve un poco… Ponelo a eso… (se ríe).
-Después de un repaso por tus diferentes roles
en la conducción y en la publicidad, ¿Actuar
es lo que más te gusta?
-Es que eso es lo que soy en esencia. Aun cuando trabaje
en un periodístico, estoy interpretando un personaje.
Porque en lo único que me interesa crecer, fuera
del ser humano, es en la actuación. Es una labor
artesanal y minuciosa, con muchas horas de dedicación.
Ahora, elegí pasar esta temporada en Buenos Aires,
trabajando y disfrutando a los chicos. Y no me gustan
las frases grandilocuentes, pero me quedo para hacer
una apuesta fuerte en teatro porque quiero que me vaya
bien. Mirá, te cuento una cosa. Este año
me ofrecieron ¡cinco! comedias para el verano.
Podría estar en Mar del Plata, pasándola
muy bien con mucho dinero pero haciendo más de
lo mismo. Sin embargo, esa no es la idea porque me convierto
en lo que no quiero ser y me aburro. Y todavía
tengo mil cosas por descubrir en esta profesión.
-¿Cómo actor, tenés alguna asignatura
pendiente?
-Para nada, no tengo nada en el debe y en el haber y
me queda mucho tiempo por delante para trabajar.
-¿Me estaba refiriendo a los papeles que te faltan
hacer. Quiero decir, grandes personajes o grandes obras,
las que dan reconocimiento?
-No, tampoco tengo el personaje de mi vida. Cuando me
acercan un proyecto y me enamoro, lo quiero ya. Me paso
toda la noche con el libro ante mis ojos y no puedo
dejar de leerlo y estudiarlo. Quizás en algún
momento deba parar. Pero ahora sé que tengo que
seguir ampliando mi horizonte. Lo que yo hago es una
apuesta para crecer. Y para eso tengo que esforzarme
y hacer bien lo mío.
Cambio
de imagen
-¿Por qué elegiste una obra seria como
El Protagonista para tu vuelta al teatro?
-Porque es un papel que me pega muy bien en este momento
de mi carrera. Quería salir de las comedias ligeras
para meterme en una dramática y además,
deseo dejar de hacer seres queribles para representar
uno odiable.
Mi personaje es un cínico, hipócrita y
un idólatra.
-¿De qué trata la obra?
-Sobre un actor-estrella que es aclamado y venerado
en su época. Todo lo que toca se hace exitoso
y por eso se siente invulnerable. Hasta que descubre
la infidelidad de su mujer y eso lo quiebra. A partir
de ahí se plantean cuestiones referidas a las
relaciones de pareja, dice algo que todos sabemos. pero
nadie se atreve a decir: cómo decrece el deseo
con la convivencia. Está de jueves a domingo
en el Paseo La Plaza en Capital Federal.
- Hablás de cambios, ¿también es
un desafío?
El personaje es un buen desafío, porque últimamente
me pasa que mi persona supera a los personajes que interpreto.
Al final soy Gianola haciendo de...
¡hasta los productores me piden que haga un poco
de Gianola!
Y cuando el actor supera a los personajes, significa
que hay que cambiar.
Beto Gianola
Antes de ser actor fui utilero, control de puerta y
acomodador, esta herencia se la debo a mi padre (Beto
Gianola) ya que tuve la suerte de acompañarlo
por todo el país con algunas de las obras que
él representaba. Gracias a él, antes de
subirme al escenario, conocí muy bien la trastienda
(el backstage), lo que es invisible para los demás.
También me dejó otro gran mensaje, el
de apostar al trabajo y nunca saltear etapas. Con esto
quiero decir, que a veces, la popularidad nos hace olvidar
ese paso tan importante que pule cada detalle de la
actuación.
Y al fin de cuentas, en esta profesión cuando
la gente te quiere es porque hay un buen trabajo detrás.
Si hacés bien las cosas, el éxito es una
consecuencia lógica. Parece una perogrullada,
pero es así.
Me hubiera encantado que mi viejo me viera más
en escena, es lo único que siento que me quedó
en el tintero.
Papá
24 horas
"Quiero estar en todo lo que hacen. Si tienen que
ir al médico, los llevo. Si tienen una fiesta,
los voy a buscar. Y si hacen una muestra en el colegio,
cambio mis horarios y aparezco. Esto me lleva a disfrutar
momentos como la fiesta de fin de año de Cami,
en la que cantó en inglés sola en el escenario
ante chicos más grandes. Para mí, en ese
instante dejó de ser la bebota para transformarse
en una señorita. Creo que sirvió para
encontrarme con 'la persona' que es mi hija".