En
homenaje al Día Internacional de la Mujer que
se celebra mañana, 8 de marzo, organizamos un
concurso buscando la Mujer Nueva 2004. El resultado
de la votación de nuestros lectores para elegirla
sólo se puede calificar de sorprendente. Porque
si bien hubo sufragios para mujeres famosas, el porcentaje
mayor de las elegidas fueron las madres y las esposas
anónimas o mujeres solidarias, aquellas, que
con su esfuerzo y trabajo cotidiano, luchan por mantener
a los hijos y la casa. Todas ellas hacen una labor anónima
y desinteresada, lejos del gran público y los
flashes, pero gracias a ellas se construye el día
a día del país. ¿Indica un cambio
en las preferencias del cuerpo social? Una psicóloga
y un sociólogo, dos profesionales expertos en
comportamiento humano, reflexionan sobre el significado
de esta elección.
Cuando propusimos a nuestros lectores votar por la Mujer
Nueva 2004, decidimos no proporcionarles una lista de
nombres destacados sino una elección abierta,
en donde cada persona debía votar libremente
a una mujer considerada importante, sea famosa o no.
Los nombres de algunas elegidas (Patricia Miccio, Susana
Giménez, Soledad Pastorutti) eran previsibles,
pero no que el porcentaje mayor de votos lo recibieran
personalidades sólo conocidas en su entorno familiar.
Así, muchos votantes eligieron a sus propias
madres, y un gran porcentaje de los varones menciona
a sus respectivas esposas como Mujer Nueva 2004.
La licenciada en psicología Evangelina Grapsas,
directora de la organización Psicólogos
y Psiquiatras de Buenos Aires, una entidad que nuclea
a los más destacados profesionales de esa área,
afirma que el resultado de la elección no le
llama tanto la atención:
“Desde el nacimiento, la madre es la persona más
importante en la vida de cualquier ser humano, porque
es la primera dadora de amor, la que introduce al recién
nacido en lo social –dice–. Y no es todo,
porque da su amor con incondicionalidad, no pide nada
a cambio. De modo que es normal y natural que muchos
votantes hayan elegido a sus propias madres y no a mujeres
famosas.”
Raúl Héctor Frontera, sociólogo,
integrante de la Comisión Especial del Mercosur
y del Consejo de Profesionales en Sociología,
ve la cuestión desde un ángulo diferente:
“El voto anónimo –dice– pudo
haberse dado porque los votantes fueron sorprendidos
por la propuesta y contestaron lo primero que se les
ocurrió, votaron a las mujeres que tenían
en su memoria reciente. También representa –añade–
un reconocimiento sincero a quienes verdaderamente les
entregan en una acción cierta, cotidiana y directa
beneficios de inventario: amor, dedicación y
cuidados imperecederos. Pero eso no indica un cambio
cultural.”
“Te
amo, pero arreglá tu cuarto”
La licenciada Grapsas añade: “Cuando la
madre le habla, aunque no entienda, el bebé comprende
que esa voz responde a sus necesidades, que la madre
es la persona que le da lo que necesita. En la adolescencia
eso cambia, la relación se hace más difícil,
porque el hijo o la hija buscan separarse para poder
crecer y pueden producir un corte en la relación
(rebeldía adolescente) para poder individualizarse
y crecer. Pero siguen esperando el amor materno ilimitado,
la misma incondicionalidad que tuvieron en la infancia.
Claro, para ayudarlo a crecer, la madre debe fijar límites
paternos (‘Te quiero pero arreglá tu cuarto’,
por ejemplo).
–¿Por qué los llama límites
“paternos” y no maternos, licenciada?
–Porque en la pareja, el encargado de fijar los
límites es el hombre. Aunque sea la madre quien
fija los límites, lo hace desde el punto de vista
paterno. Eso es válido para quien críe
a los chicos. En psicología, a esos límites
los llamamos “condición paterna”.
Si ustedes hubieran llamado a votar por el Hombre 2004,
seguramente muchos sufragantes hubieran elegido a la
persona que cumplió esa función. Hubieran
votado a sus propios padres o al hombre que los crió
y cumplió esa función.
–Licenciada,¿por qué cree usted
que han votado a muchas mujeres solidarias y a religiosas?
–Es que las religiosas y las mujeres solidarias
tienen el mismo estatuto que las madres. Ellas cumplen
también con una función maternal, porque
son dadoras de amor y protectoras, son amadas como santas,
porque jamás abandonan a sus hijos, reales o
espirituales, o jamás los cambian por otros.
Ambos amores, participan de la incondicionalidad.
Cuando
el amor está en juego
–¿Por qué tantos hombres votaron
a su esposa?
–Es que la pareja, hablando en términos
ideales, es importante por el amor que está en
juego, no por la incondicionalidad. Aun así,
la pareja es lo más cercano a la incondicionalidad
materna, toda vez que no sólo está el
amor en juego sino que también es una compañera
permanente. Cuando un hombre elige a su pareja, tal
vez lo haga, en principio, por razones físicas:
porque ella es hermosa, por ejemplo. Pero luego, inconscientemente,
o conscientemente, trata de transformarla en algo parecido
a su madre, y sentir que ella los cuida y se enojan
si eso no ocurre, y se sienten abandonados cuando ella
trabaja a la par del marido y no cumple la función
materna con él.
En cuanto a la interpretación del sociólogo
Frontera, es la siguiente:
–Para las esposas, primaron las mismas circunstancias
que hicieron que señalaran a sus madres: quienes
las eligieron reciben de ellas amor, cuidados y dedicaciones.
Aunque aún no vislumbro un cambio social total,
por el momento veo reflexiones y consideraciones críticas
a un pasado muy reciente, aún caliente.
Un cambio cultural es mucho más que espasmos
epidérmicos. Es un proceso más largo.
Este puede ser el principio, habrá que seguir
construyendo para poder verlo.
Día Internacional de la Mujer
El 8 de marzo de 1975 la Organización de las
Naciones Unidas estableció el Día Internacional
de la Mujer como homenaje a las 129 obreras víctimas
de un sospechoso incendio en una fábrica textil
de Nueva York, hecho ocurrido en 1908, cuando reclamaban
por sus derechos laborales.
Más allá del merecido homenaje, cabe preguntarse
si la afirmación común acerca de que mujeres
y varones son iguales y tienen los mismos derechos.
Para la escritora Clara Coria ¨Por realizar la misma
tarea que los varones, en algunas empresas –en
muchas– reciben sueldos menores. Y hay pocas mujeres
en puestos directivos. Las mujeres ocupan alrededor
del 50 por ciento de los puestos disponibles, pero no
el 50 por ciento de los puestos directivos, salvo algunas
situaciones de excepción¨.
No es todo: en ciertos países, la mujer carece
de derechos y está, por ley, subordinada a la
decisión del hombre.
En el Norte de Africa se les practica la ablación,
un cruel arcaísmo quirúrgico, una mutilación
inhumana que carece de sentido práctico, y es
el varón quien decide el futuro y el destino
de los hijos de la pareja.
Nuestra compatriota Gabriela Arias Uriburu aprendió
esto último con el dolor de verse separada de
sus hijos.
Es verdad que con el tiempo, la mujer ganó espacios
en la sociedad.
Mujeres providenciales
“La madre es para el hombre la personificación
de la Providencia”, escribió Domingo Faustino
Sarmiento. No exageró, se refería, al
instinto maternal y solidario de mujeres como la Madre
Teresa de Calcuta y, entre nosotros, las organizadoras
de comedores asistenciales y tareas en ayuda de los
necesitados como Margarita Barrientos, Ana Mon, Mónica
Carranza y Nelly Petrocino, quienes con medios precarios,
esfuerzos cotidianos, y un corazón tan pleno
de amor, alimentan cuerpos y almas todos los días.
Hay millones de mujeres anónimas que en tiempo
de crisis trabajan para mantener a sus familias, sin
sentirse heroínas por eso, aunque sí lo
son.
En un país de hombres desocupados, ellas no se
acobardan y se las ingenian para inventar ingresos cocinando
tortas y vendiéndolas, se improvisan como costureras,
o no titubean en realizar cualquier otro tipo de tarea
lícita para llevar el alimento material y el
espiritual a sus hogares.
Por qué eligen a las famosas
Para el licenciado Frontera, los votantes vieron en
las mujeres famosas las siguientes características:
En Cristina Kirchner, empuje, energía, seguridad.
En Patricia Miccio, esfuerzo, voluntad, fe. En Soledad
Pastorutti, sencillez y humildad. Y en Susana Giménez,
espontaneidad y simpatía.
–Hay circunstancias comunes y otras individuales
en ese tipo de elecciones, –opina la psicóloga
Grapsas–. Pueden votar a personas que no han hecho
nada por ellos (caso Cristina Kirchner o Lilita Carrió),
pero con la expectativa y la esperanza de que den algo
en el futuro, de que hagan algo positivo por la comunidad.
En el caso de Patricia Miccio, la escogieron por su
fuerza, porque no se acobardó ante la adversidad
(el cáncer) y porque quieren ser naturales como
ella. También porque es independiente, al igual
que Soledad Pastorutti o Susana Giménez.
La circunstancia común entre esas mujeres es
que todas son exitosas e independientes, y lograron
ocupar un lugar en el mundo social, algo que es ambicionado
por toda mujer.
Quienes llaman al programa de televisión de Susana
Giménez no lo hacen tanto por ganar los premios
(que desde luego son un incentivo) sino para conversar
un instante con ella. Otra circunstancia común
es la admiración: “Esa mujer logró
lo que yo no pude. Por lo tanto, la admiro”, es
una conclusión inconsciente.
POR carlos baudry
ilustracion de tapa: leandro kejval
fotos: archivo nueva