Muchos
jóvenes encontraron una salida laboral abriendo
albergues para turistas. En el último año,
los 30 existentes se convirtieron en 160. En ellos se
hospedan extranjeros y argentinos y en sus salas comunes
se vive una atmósfera única, además
de un intenso intercambio cultural.
Sábado, 11 de la noche. Suena la música
de fondo, mientras Naomí, un eterno viajero venezolano,
prepara unos tragos en la cocina. Para festejar su cumpleaños,
entre todos sus compañeros del Hostel-Inn Buenos
Aires hicieron una vaquita y compraron los ingredientes
para que el “barman” prepare caipiriña
y otras especialidades tropicales. En el living común
lo espera un grupo de chilenos, que cuenta su recorrida
por La Boca. Marcelo, también chileno, está
con su novia Cynthia, argentina. Se conocieron hace
dos años en un hostel (albergue) en Praga y desde
entonces nunca se separaron, quisieron celebrar aquí
su segundo aniversario. Danielle, de Inglaterra, que
compró una 4x4 en Guatemala y viene bajando hace
unos meses.
Escenas e historias como éstas se repiten a diario
en todo el país. Existe otra Argentina, más
internacional y multicultural, que corre paralela dentro
de los albergues para la juventud. Es la vida de miles
y miles de jóvenes latinoamericanos, europeos
y asiáticos que llegan al país a conocer
e integrarse en nuestras costumbres y estilo de vida.
Ya son tantos los extranjeros tentados por descubrir
el tango, el fútbol, el mate y el asado del domingo,
que los apenas 30 albergues que hubo hasta hace unos
años, “hoy se han multiplicado y hay más
de 160”, asegura Alberto Mosquera, director de
Encuentros de Hostels Independientes de las Américas,
que a fin de año tuvo a cargo un exhaustivo relevamiento.
Sólo en el último año abrieron
más de 100. “En Buenos Aires hay aproximadamente
63”, asegura Silvina Garay, secretaria de Hostelling
International, una organización sin fines de
lucro que nuclea 25 hostels en la Argentina y más
de 4 mil en el mundo. “En Mendoza, de dos, pasamos
a 29”, según Daniel Cadile, dueño
de Campo Base. En Iguazú había uno y ahora
seis, y en Tucumán ya suman cuatro. “Somos
una plaga”, bromea Federico Madelman, de Hostel-Inn,
una cadena de cuatro albergues nacionales.
Un buen
microemprendimiento
Angélica Huergo, licenciada en Turismo, cuenta
que en julio del año pasado decidieron abrir
el albergue Aconquija en Yerba Buena, Tucumán,
para aprovechar la afluencia de viajeros en el norte
del país y poder dar un servicio que guardara
una buena relación entre precio y calidad. Lo
mismo buscaba Ezequiel Enrico, cuando hace apenas dos
meses inauguró Ché Buenos Aires, en la
Capital. “Nos dimos cuenta que venían turistas
de todo el mundo, y queríamos ofrecerles un buen
servicio así se llevan un excelente recuerdo
y una buena imagen a su país”, dice.
Como ellos, son muchos los nuevos propietarios, jóvenes
en general con títulos terciarios en hotelería
o turismo, que encontraron en los hostels una atractiva
salida laboral. “Lo más costoso es el equipamiento,
las frazadas, los lockers. Para unas 40 camas se necesitan
desde U$S 15 mil.A un promedio de U$S 6 la noche, y
con un acupación promedio anual del 50 %,en unos
16, 20 meses recuperas el capital”, explica Mosquera.
Garay agrega que se necesitan unos 15 empleados y que
la construcción del hostel debe respetar la geografía
del lugar. El desarrollo más fuerte se dio en
la provincia de Buenos Aires, la Patagonia, el Noroeste
y Puerto Iguazú, en coincidencia, claro está,
con los puntos más visitados por los extranjeros.
Plena ocupación, no sólo por extranjeros
“Inmejorable”, “excelente”,
“mejor de lo esperado”, “100 % de
ocupación”, así califican los dueños
de los albergues esta temporada. “Quizás
el aumento ha sido de un 40% sobre el año anterior”,
arriesga Anna Riera, de The Garden House, en Buenos
Aires. El panorama en el Norte es similar: “Desde
que la economía argentina quebró, la cantidad
de turismo internacional en esta zona creció
muchísimo. También influyó que
aumentaran los servicios y se mantuvieran los precios”,
comenta Guillermo Pelliza, de Backpackers Salta. “Argentina
tiene comodidades que superan en calidad al promedio
del resto de Latinoamérica y hoy los hospedajes
son increíblemente baratos cuando se tienen dólares
o euros”, agrega Maro Brykman de Casamate, en
Colón. Por otro lado, los argentinos, imposibilitados
de viajar afuera, están descubriendo las riquezas
turísticas del país y contribuyen a la
plena ocupación. “El Norte está
siendo tomado en cuenta como lugar turístico
gracias a la difusión que le está dando
la Secretaría de Turismo de la Nación
y de las provincias y por otra parte, por el boca en
boca de otros mochileros que han viajado por esa zona”,
explica Julia González, de Tucumán Hostel.
Matías Solari, de Buenos Aires, cuenta que hace
cuatro años recorrió Europa con dos amigos,
durmiendo en albergues. Este año, eligieron bajar
a Bariloche, El Bolsón y La Angostura. “Me
sorprende que haya tantos hostels y de tan buen nivel.
La verdad que no tienen nada que envidiarle a los del
Primer Mundo”, asegura.
Radiografía
del mochilero y su viaje
Europeos, chilenos, israelíes, australianos y
estadounidenses están copando los albergues juveniles
nacionales. En general, tienen entre 20 y 35 años,
aunque la realidad es que importa más el espíritu
joven que la edad que delate el DNI. Llegan solos o
en pareja, sin un itinerario programado: si un lugar
les gusta, se quedan. Usan como referencia las guías
tipo “Lonely Planet” o “Footprints”,
y además se informan con datos que sacan de Internet.
Son personas sumamente respetuosas y abiertas a conocer
gente de otras culturas. Es muy común que se
tomen un año sabático y planeen un viaje
de seis meses para conocer Sudamérica.
“A la Argentina entran por Bs. As., Mendoza, Cataratas
y La Quiaca, o desde San Pedro de Atacama en Chile”,
dice Pilar Castellanos, de Las Rejas, Salta. Vienen
atraídos por la cultura latina, y algunos a trabajar
o aprender español (ver Castellano). Les gusta
integrarse y conocer a fondo la cultura y la historia
de un lugar, hacen la vida de los locales.
Hay que tener en cuenta que el “backpacker”,
aunque busca un alojamiento barato, en general es un
universitario con buen nivel cultural. Prefiere ahorrar
en dormir y aprovechar su presupuesto para salidas y
recorridas más largas.
Como en
casa
La palabra hostel, más que describir un tipo
de alojamiento, define una actitud, una filosofía.
Se trata de hacer que el huésped se sienta como
en su casa, de convivir con gente de todo el mundo,
de compartir viajes y experiencias. Esto es lo que lo
diferencia de un hotel barato. Para que este clima se
dé, lo principal son los ambientes comunes: dormitorios,
cocina y salas de estar, donde, en distintos idiomas,
se da un intenso intercambio cultural. Se aprenden costumbres,
se prueban comidas típicas y hasta se bailan
danzas regionales. No importa el lugar del mundo, el
ambiente de un hostel va a ser el mismo: cálido,
cordial, abierto. “Pero explicarlo es muy difícil
si nunca compartiste un dormi o la cocina o te fuiste
de viaje y le contaste tu vida a un chico de Nueva Zelanda
que recién conociste en el asiento del colectivo
que viene de Bolivia”, explica Guillermo Pelliza,
de Backpackers Salta.
Un día en un albergue arranca temprano, con un
desayuno comunitario. Después todos van a recorrer
y vuelven recién a la tarde a compartir un rato
entre todos y descansar, leer, contarse sus actividades,
salir a algún bar o preparar la cena en el hostel.
“A veces llegamos a ser 40 en un asado”,
cuenta Andrea, de Los Cormoranes, en Ushuaia. Los mochileros
pagan desde $ 10 la noche y duermen en habitaciones
compartidas, divididas por sexo. Algunos también
tienen cuartos dobles. Además, en los albergues
les dan asesoramiento turístico, organizan fiestas,
asados, clases de tango y de escuela de español,
partidos de fútbol y lo que se les ocurra a los
viajeros.
Cuidar el negocio
Muchos comparan el fenómeno de los albergues
con el auge de los videoclubes o las canchas de paddle
hace unos años: fueron tantos los que abrieron,
que al tiempo varios cerraron. “Pocos toman en
cuenta que si bien el albergue tiene una ocupación
más constante que el resto de la hotelería,
los márgenes de ganancia son bajos”, cuenta
Juan Manuel, de Patagonia Andina, Bariloche. “Se
nota la constante apertura de albergues, pero también
hay muchos que cierran”, asegura Federico Mandelman,
Hostel-Inn. Hay que conocer el negocio, saber llegar
al cliente y ofrecer un excelente servicio a un bajo
precio.
ADN de los albergues
Jóvenes de todas las edades pueden alojarse en
el hostel sin diferencias por razones de sexo, raza
o identidad ideológica. Los mochileros cuentan
con lockers con llave, hay cajas de seguridad general
para efectos de valor, aunque normalmente, no se producen
robos. El hostel provee ropa de cama y utensilios de
cocina y hay servicios de lavandería. Están
abiertos las 24 horas.
Español, con acento “simpático”
Muchos extranjeros llegan al país sin hablar
ni una palabra de español. Otros, tienen apenas
los conocimientos básicos. “En las ciudades
es fácil encontrar gente que hable inglés,
pero en los pueblos se complica”, dice Danielle,
de Bristol, en inglés, claro. Ella está
hace tres meses en Sudamérica y decidió
que para aprovechar a fondo su viaje, debía tomar
clases de castellano. Lo cierto es que nuestra lengua
se ha convertido en un atractivo para los visitantes,
tanto que en el último año se duplicó
la cantidad de interesados en aprender nuestro idioma.
“Los mochileros que llegan a recorrer el país,
apenas aterrizan se anotan en clases intensivas para
poder defenderse durante su estadía. Algunos
ya saben el idioma, porque lo adquirieron en otros países
latinoamericanos, pero la Argentina también les
ofrece una intensa vida cultural y un rico paisaje.
Además de las ventajas económicas, nuestro
acento les cae simpático”, dice Gabriela
Rusell, presidenta de la Asociación Argentina
de Docentes de Español.
CAPITAL
Ché Buenos Aires Hostel. Chile 2017, tel. 011-4942-0807.
www.chebuenosaires.com info@chebuenosaires.com
The Hostel-Inn Tango. Piedras 680,tel. 0114300-5764
www.hostel-inn.com, info@hostel-inn.com
The Hostel-Inn Buenos Aires. Humberto Primo 820, 0-800-666-4678.
www.hostel-inn.com, info@hostel-inn.com
The Garden House. San Juan 1271, tel. 0114304-1824,
www.gardenhouseba.com.ar; info@gardenhouseba.com.ar
TUCUMAN
Tucumán Hostel. Buenos Aires 669, tel. 0381-4201584,
www.tucumanhostel.com; info@tucumanhostel.com
Aconquija. Av. Aconquija 2350, Yerba Buena, tel. 0381-4256901,
www.aconquijahostel.com.ar; angelicahuergo@aconquijahostel.com.ar
SALTA
Backpackers. Buenos Aires 930, tel. 0387-4235910. hostelsalta@backpackerssalta.com
www.backpackerssalta.com;
Las Rejas. Gral. Güemes 569, tel. 0387-4215971
www.lasrejashostel.com.ar; info@lasrejashostel.com.ar