Es
el mejor argentino en el ránking mundial de tenis
y tiene un futuro de grandeza. Ahora, casado, arranca
una nueva etapa en su vida. Talentoso, luchador y carismático
es considerado el sucesor de Vilas. A principios de
año cambió su grupo de trabajo que conformaba
con el entrenador Alberto Mancini y el preparador físico
Jorge Trevisán, y nombró a Blengino como
su nuevo coach.
Acaba de cumplir 22 años, pero creció
en quinta velocidad. Nació en Rufino, se crió
en Venado Tuerto (Santa Fe) aunque tuvo que acostumbrarse,
desde chico, a vivir lejos de sus afectos. En plena
adolescencia, residió en Miami y en Buenos Aires
para sacarle punta a su talento y darle el gusto a papá
Oscar, que le puso Guillermo en honor a Vilas y le colgó
una raqueta cuando era una pulga, en el Club Centenario
de Venado Tuerto.
Sin embargo, desmalezar el camino no fue fácil.
Surgió como un juvenil promisorio en los ’90
y a fines de 2000 explotó con triunfos y carisma
en el profesionalismo. Luego durante un año y
medio debió afrontar lesiones, una sanción
por dóping y cruces con varios argentinos del
ambiente. Pero en la última temporada, como una
ráfaga de tenis se ubicó número
4 del mundo, a la par de la mejor posición de
José Luis Clerc y sólo superado en toda
la historia del tenis argentino –en caballeros–
por Vilas. Por eso fue ungido como Guillermo II.
“Creo que ningún argentino va a poder igualar
a Vilas, ganó cuatro Grand Slams y 62 títulos,
algo que ni (Andy) Roddick o (Roger) Federer pueden
lograr”.
–Llegaste a ser el número 4 del mundo después
de muchos vaivenes. ¿Cómo lo viviste?
–Fue algo muy especial lograr esta clasificación
después de todo lo que tuve que pasar. Todas
las cosas duras que viví me hicieron fuerte,
me dieron más ganas de entrenarme e ir cumpliendo
las metas y por eso hoy estoy donde estoy.
–¿Qué fue lo mejor y lo peor de
estos últimos años?
–Lo mejor fue la actitud que tuve en este año
que pasó y la regularidad, porque hay que ganar
muchos partidos todas las semanas para mantenerse arriba,
y lo pude cumplir. Y lo peor fueron las lesiones. Estaba
bien entrenado, pero por ahí me pasaba de torneos
y me lesionaba y tenía que parar.
–Como te pasó en la Copa Davis a fines
del año 2003….
–Por suerte me pude sacar la espina en Marruecos,
fuimos y ganamos eso fue muy importante, aunque ellos
no tuvieron los mejores jugadores porque se lesionaron.
–¿Qué fue peor en tu carrera, la
suspensión o haber tenido que dejar Venado Tuerto,
la familia, los amigos y la escuela para irte a Miami
cuando eras chico?
–Haberme ido lejos de mi familia cuando era muy
chico. Era un momento en el que necesitaba el apoyo
de mis padres y en realidad, yo volvía a mi casa
cada seis meses. Tenía que cocinarme, lavarme
la ropa. Cuando viajaba, a veces, tenía que colarme
en las habitaciones de otros chicos porque no tenía
plata, pero todas esas cosas me fueron haciendo fuerte
para hoy estar bien de la cabeza y correr como un perro.
–Tuviste que soportar una sanción bastante
complicada y ahora el tema de las suspensiones por dóping
está en tela de juicio.
–(Hace un gesto como para evitar la pregunta,
pero al final contesta) Esto es un lío bárbaro,
hubo muchos jugadores a los que les dio lo mismo que
me había dado a mí. Pero me pongo contento
de que los hayan habilitado a jugar si no tenían
nada que ver. Yo sufrí muchísimo por algo
que no tuve la culpa.
–¿Cuáles son las personas que más
influyeron en tu carrera?
–Mi familia. Ellos son los que hicieron todo lo
posible, cometiendo errores o no, para que me vaya bien
y van a ser los únicos que me van a defender
a muerte sin intereses.
–¿Cuál es la final soñada?
–(Se distiende) Me encantaría jugar la
final de Roland Garros y contra cualquiera. Sería
cumplir otro gran sueño. Después vienen
ganar la Davis, el Masters, y una medalla en los Juegos
Olímpicos. Esas son metas que me puse y siempre
apunto bien alto. Igual creo que eso no es bueno porque
podés hacer final o semifinal en algún
torneo, que es una gran actuación, y yo me quedo
disconforme: quiero ganar a todo lo que juego.
–¿Y las metas para este año?
–Este año me quedo con la Davis y la medalla
de oro en los Juegos Olímpicos. Después
en el circuito la idea es llegar al Masters nuevamente.
–¿La camiseta de River va siempre en la
valija de viaje?
–Siempre. Lo primero que hago cuando armo el bolso
es poner la camiseta de River, el club de mis amores.
–¿Lejos te volvés más fanático?
–Sí, es peor y sufrís más.
Aparte hay partidos (de River) que no podés seguir
por la diferencia de horas.
–¿Venado Tuerto sigue siendo más
lindo que París, Mónaco o Miami?
–Sííí, es más lindo
que todo. Tanto Venado como Rufino, son dos lugares
especiales, crecí ahí, la gente es increíble
y la vida de pueblo la verdad es que es algo que se
extraña mucho cuando estás afuera. Siempre
que tengo un tiempito vuelvo para estar con mis amigos,
con la gente donde crecí. Por más que
uno salga en la tele, en los diarios o en las revistas,
uno no tiene que cambiar, porque a la larga la vida
no pasa solamente por una raqueta de tenis. Los afectos
marcan la diferencia.
–Fuiste carismático desde muy chico ¿cómo
te trata la fama?
–Bien. Que te reconozcan es algo que uno sueña
de chiquito. Que te paren en la calle, te pidan autógrafos
o que te feliciten a mí me parece raro. Es cierto
que cuando querés estar tranquilo, te gustaría
estar, justamente, más tranquilo.
–¿Te sentís un embajador del país
cuando estás afuera?
–Sé que me están viendo muchas personas
por televisión y por más que no te pongas
la camiseta como en la Copa Davis estás representando
a tu país y uno trata de hacer las cosas bien
en el exterior para que el país quede lo mejor
posible.
–¿Sigue sin interesarte la política?
–No en sí, pero me interesa que el país
ande bien, que de una vez por todas el que está
arriba deje de robar, que la seguridad esté bien
controlada… Creo que tenemos un país increíble
y maravilloso, nosotros lo apreciamos mejor porque recorremos
el mundo.
–¿Tenés muchas cábalas?
–Soy bastante “cabulero”: me siento
siempre en el mismo lugar, me baño todas las
semanas en la misma ducha, aunque también trato
de no presionarme porque si no, te volvés loco
con todas las supersticiones.
–Nunca te caracterizaste por hablar mal de otros
jugadores argentinos, pero hubo chicos que sí
hablaron mal de vos ¿cómo te cae eso?
–Trato de hacer mi vida, trato de no meterme en
la vida de los demás. A mí hay actitudes
que no me gustan de muchos jugadores y me callo y si
me molesta demasiado prefiero decírselo en la
cara y no andar haciéndolo público.
–Con David Nalbandian tuviste una relación
muy competitiva de chico.
–Con David estamos muy unidos ahora. Apuntamos
a lo mismo, por ahí tenemos los mismos sueños,
los mismos objetivos y uno de ellos, conjunto, es ganar
la Davis. En el Abierto de Australia estuvimos hablando
mucho y nos propusimos ganarla. Sería algo fantástico
que los dos que crecimos juntos podamos darle eso al
país. Este equipo que formamos me encanta y ojalá
lleguemos a lo más alto.
–¿A qué jugador del circuito profesional
no tolerás o te llevás mal?
–No es que no me banco a alguno... Por ahí
de (Nicolas) Kiefer no me gusta su actitud. (Andy) Roddick...
un poco, pero ahora los jugadores que no me “bancaba”
cambiaron bastante y no hay ninguno que haga las cosas
mal.
–Dijiste que Nalbandian estaba más cerca
que vos de ser número 1. ¿Por qué?
–Creo que me falta un año de experiencia
y progreso para aspirar a eso, mientras que David está
pasando un gran momento. Además hay muchos torneos
importantes sobre cemento, que es la superficie en la
que mejor se adapta.
–¿Cuál es el mejor jugador del mundo
actualmente?
–Creo que (Roger) Federer viene jugando bárbaro
hace bastante y me parece que se merecía haber
terminado el 2003 como 1 del mundo, tiene más
juego y variedad que Roddick, pero éste se quedó
con el 1 a fin de año gracias a su saque.
Coriamanía en Internet
El mejor tenista argentino de la actualidad tiene su
página de Internet (www.gcoria.com), aunque es
en otro sitio (www.republika.pl/coria2/bio) donde las
fanáticas de todo el mundo se intercambian información
sobre el santafesino. Así, por ejemplo, Sara
de China pregunta si el Mago va a jugar el Beijing Open,
Sakeena de Polonia informa sobre las novedades del argentino,
Hiyas de Massachusetts se declara fanática de
los sudamericanos y españoles y Natska, de origen
desconocido, aprueba el peinado de trenzas que estrenó
Guillermo a fin de año. No obstante, lo que más
conmocionó a las fans fue el casamiento de Guillermo.
A través del foro se intercambiaron fotos de
la boda y hasta se consolaron. "Dicen que la gente
que se casa está feliz", lanzó una
seguidora resignada. Eso sí, la mayoría
entró el 13 de enero a la página para
desearle feliz cumpleaños.
Los cambios de entrenador
Al igual que la mayoría de los mejores jugadores
argentinos, Guillermo Coria aún no pudo encontrar
un entrenador estable. Estuvo con Gustavo Luza, actual
capitán de Copa Davis, Mariano Monachesi, Franco
Davín y Alberto Mancini antes de unirse a Fabián
Blengino.
Con “Luli” y el preparador físico
Jorge Trevisán, parecía haber encontrado
al equipo ideal porque bajo sus directivas llegó
a ser número 4 del mundo y logró cinco
títulos en la última temporada, además
de haber alcanzado otras dos finales.
El jugador santafesino alabó a su DT cada vez
que pudo en los últimos meses y aseguró
que tenía pensado continuar con él toda
su carrera. Sin embargo, antes de la última serie
de Copa Davis, que se disputó en Marruecos, la
relación se cortó y “El Mago”
debió viajar sin entrenador personal y reorganizar
su agenda. Luego, pese a las versiones referidas a que
podría contratar al preparador de André
Agassi, Gil Reyes, o directamente al jugador estadounidense,
anunció su vinculación con Blengino, ex
coach de Agustín Calleri.
Un mal recuerdo
Llama la atención ver a Guillermo Coria tomar
agua únicamente de un termo azul cuando entrena
y rechazar cualquier otra bebida. Esta actitud tiene
relación con la sanción por doping que
sufrió entre el 6 de agosto de 2001 y el 13 de
marzo de 2002. En aquel momento, Coria, de 19 años,
fue controlado positivo por nandrolona en el abierto
de Tenis de Barcelona. De inmediato, Guillermo juró
su inocencia. Argumentó que consumió un
complejo nutricional que estaba contaminado, pero apuntó
que esa sustancia no había sido denunciada en
la fórmula del producto. La Asociación
de Tenistas Profesionales comprobó lo dicho,
pero igualmente lo castigó para evitar nuevos
casos. El tema del dopaje volvió a la luz la
última temporada cuando la ATP reconoció
que los fisioterapeutas de esa organización entregaban
vitaminas contaminadas a los jugadores, sin saberlo.
La novedad surgió tras comprobarse más
de 40 casos de doping en controles internos. Obviamente
esos jugadores no fueron sancionados, aunque el inglés
Greg Rusedski sí recibió una pena por
haber dado positivo de nandrolona fuera del período
del “indulto”. “Hubo muchos jugadores
a los que les dio lo mismo que a mí y no los
sancionaron –dice–. Sufrí muchísimo
por algo que no tuve nada que ver y desde ese momento
tomo sólo agua”.
Por Gabriel Profiti
Fotos: Marcelo Capece, de Noticias Argentinas