“Dime con quién andas
y te diré quién eres” es un famoso
dicho, que en el caso de los adolescentes se adapta
perfectamente. En esta etapa de la vida, es fundamental
la relación con sus pares, ya que compartir cosas
con quienes pasan por las mismas experiencias puede
ayudarlos a disminuir ansiedades y angustias en momentos
cruciales. Según la licenciada Evangelina Grapsas,
directora de la Asociación de Psicólogos
y Psiquiatras de Buenos Aires, “la amistad es
un vínculo privilegiado que en la adolescencia
pone en juego la posibilidad de la exogamia, o sea de
tener relación con personas por fuera del ámbito
familiar, además de permitirles compartir códigos
generacionales en común”. Lo más
normal es que los chicos formen grupos, donde todos
sus integrantes tengan características similares.
Que se parezcan entre ellos, inclusive físicamente,
no es casual, ya que la relación funciona como
un espejo y esa es la forma de reafirmar su personalidad.
Además, el grupo los ayuda a ganar confianza
y a mostrarles a los demás quiénes son.
La licenciada Grapsas agrega que “lo homogéneo
se da por la necesidad de identificación, esto
es verse a sí mismos a través del par.
Además, el parecerse responde a una posibilidad
de protegerse de lo exterior, que llevada al extremo
puede transformarse en una actitud persecutoria y hasta
agresiva”.
También es algo habitual que pasen mucho tiempo
con sus amigos, ya que en esta etapa de conformación
de la personalidad, sus pares son los únicos
que a su entender, los comprenden. Lo más aconsejable
es darles libertad para que no crean que sus padres
son sus enemigos. Si lo que realmente les preocupa es
que los amigos ejerzan una mala influencia sobre su
hijo, asegúrense que la de ustedes tenga un peso
mayor. La licenciada comenta que “los padres no
deben dejar para los amigos aquello de lo cual deben
ocuparse ellos, y esto es estar cerca de sus hijos para
escucharlos en esta etapa de tanto adolescer”.
La relación según la edad
Las relaciones de amistad varían según
la edad, a los 2 años, tienen vínculos
de amistad porque ya eligen a las personas con las que
mejor compatibilizan. De los 2 a los 6, juegan en grupos
numerosos y generalmente del mismo sexo debido a que
los intereses lúdicos son diferentes. Hasta los
12 años es la etapa crucial, la amistad se ve
como la cooperación para lograr objetivos comunes,
comienzan a entender las relaciones –ya son fuertes
y duraderas– basándose en la reciprocidad.
Hasta los 18 años comparten y resuelven los mismos
conflictos.