Liliana Bodoc, logró vender miles de
ejemplares en la Argentina, Chile, México y Colombia
con La Saga de los Confines. Una épica fantástica
con un pie en la tradición celta y otro en el
imaginario latinoamericano. Entrevistamos a la escritora
en su Mendoza natal, donde nos anticipó cómo
será la tercera y última entrega de esta
exitosa trilogía.
Los dos primeros libros de su excelente La Saga de los
Confines (Norma) –Los días del Venado (2000)
y Los días de la Sombra (2002)– fueron
recibidos con el aplauso unánime de la crítica
y el entusiasmo de un público de todas las edades.
Con una prosa impecable y en un lenguaje que remite
por sus imágenes deslumbrantes a lo cinematográfico,
Bodoc (45) desarrolla un puñado de culturas,
que van desde sus usos y costumbres, hasta su economía
y ritos medicinales, en tanto que el bien, el mal y
la magia rivalizan por protagonizar una historia épica
maravillosamente bien contada.
Casada con un profesor de matemáticas, madre
de Galileo (24) y Romina (20), ex actriz y poeta en
secreto, la escritora prepara sus valijas para viajar
a Colombia y a Venezuela, a pesar de que detesta abandonar
su casa de Vistalba, en las afueras de la ciudad de
Mendoza.
Lectora intensa, desordenada y audaz, Bodoc confiesa
que viene de una infancia donde pasó largos períodos
enferma: “No podía estar en la vereda jugando,
pero sí podía devorar a Alicia en el país
de las maravillas. La literatura es tan importante para
mí, que a veces, he tomado decisiones cruciales
aferrada a un poema”.
Mientras planea su próxima novela, también
dentro del género fantástico, Bodoc no
oculta la honesta alegría de ser una autora también
conocida en Latinoamérica. Y después de
cuatro años de escritura constante, de haber
soñado y comido, amado y sangrado junto a sus
personajes, Liliana Bodoc reflexiona ante esta periodista.
–¿Escribir una trilogía, no es agobiante?
–En un momento, tuve la necesidad de apartarme
un poco. De hecho, durante unos meses trabajé
en la novela Diciembre Super Album (Alfaguara) que tiene
un registro distinto y me hizo muy bien. Cuando volví
a la trilogía regresé con las fuerzas
y el entusiasmo renovados a terminar la saga. Me costó
un enorme trabajo lógico, creativo y emotivo
terminar esta historia. Son muchísimos personajes,
de dos continentes completos y con una misión
que cumplir. Manejar todos esos destinos y llevarlos
a un final con coherencia y lógica, es agotador.
–¿Imaginaste alguna vez la buena repercusión
que está teniendo la trilogía? ¿Soñaste
con todas esas reediciones, las múltiples entrevistas,
el éxito de ventas, la repercusión internacional?
–Se mezclan los sentimientos. Obviamente, el protagónico,
es la alegría. Tal vez haya quien escriba para
guardar los papeles. Yo no. No sabía que me iban
a editar, pero siempre pensé escribir para que
alguien me leyera. Por eso, que mucha gente esté
leyendo mis libros es una alegría infinita. Y
una enorme responsabilidad, porque yo comprometo mi
alma en esto y tuve el tremendo compromiso de poner
en esta tercera parte lo mejor de mí. Más
allá de que lo haya logrado o no, en esto está
puesto todo el trabajo del que soy capaz. Toda la lucha,
la concentración, el cuidado.
–¿Qué sentís cuando un librero
te recomienda como lectura después de Harry Potter
y El Señor de los Anillos?
–El de Harry Potter es un tema aparte. Pero me
alegra mucho que la recomendación sea de los
libreros. Eso me honra, me enorgullece siempre que se
trate de los libreros de verdad, no de las personas
que están detrás de un mostrador vendiendo
libros. Admiro y quiero a los libreros, desde muy chica
admiro cuánto saben y cuánto han leído.
–Los chicos están empezando a leer con
Harry Potter en lugar de los clásicos de literatura
juvenil…
–La verdad es que no soy lectora plena de Harry
Potter. Su lectura no está en este momento entre
mis prioridades y eso no implica ningún juicio
de valor. Sin embargo, coincido con la gente que dice
que no es posible atribuir el éxito de Harry
Potter a un simple fenómeno de mercado. Si fuera
así, cada editorial tendría su Harry Potter,
cosa que no sucede, o habría un éxito
como el de Harry Potter cada tantos años, cosa
que tampoco sucede. Es cierto que Harry Potter funciona
como una marca, pero también es un personaje
literario y esto lo respeto.
–Pero, ¿cuál es tu opinion?
–Yo tal vez elegiría otro. Pero no importa,
porque si quieren empezar por ahí, en buena hora.
Leer la serie de Harry Potter implica necesariamente
un trabajo intelectual de seguimiento lógico,
de concentración, de decodificación de
una historia que es muy positivo. Claro que hay libros
de literatura infantil y juvenil de mayor calidad literaria,
pero bueno, para empezar no está mal.
–¿Qué libros y autores recomendarías
vos?
–Los Magos de Terramar, de Ursula Le Guin; El
Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien y La
historia sin fin, de Michael Ende. Después hay
mucha cosa menor en el género. Y los autores
de literatura infantil y juvenil que recomendaría,
porque son exquisitos Emma Wolf, Juancho Arias, Marina
Colazanti, Lygia Bojunga y Graciela Montes. En literatura
fantástica, me gustan mucho Elvio Gandolfo, Manuel
Mujica Láinez, Angélica Gorodischer y
Pablo de Santis.
–¿Hay un fenómeno de recuperación
de la lectura en los niños y adolescentes a partir
de Harry Potter, El Señor de los Anillos y La
Saga de los Confines?
–Sí. Porque producen el enamoramiento de
un mundo cerrado y maravilloso al cual estos libros
les permiten volver. El hecho de que un libro no sea
un episodio del tipo «lo leí, me gustó
más o menos, lo cerré y lo olvidé».
Estos libros se hacen entrañables y por eso se
vuelve a ellos periódicamente. Tal vez siempre
los recuerden con profundo amor y emoción.
–¿A vos con qué libro te pasó?
–Fue con Cien años de soledad, de Gabriel
García Márquez, hace muchos años.
Macondo es un microcosmos cerrado en sí mismo.
Un libro al cual uno vuelve porque te permite trasladarte
a tu antojo, ir de un lugar o a otro. Son libros muy
interactivos. Proponen un espacio enorme, casi infinito,
lleno de personajes, sugieren otros espacios que nunca
terminar de contar, sugieren otros tiempos a los cuales
nunca se remiten tanto sea para atrás como para
adelante. Esto provoca en el lector una sensación
de profunda emoción, de sentirse un poco explorador,
de enorme libertad.
–Sin embargo, la interactividad es el corazón
de la lectura.
–Es que, contra eso y sobre todo en literatura
infantil y juvenil, hay cientos de historias que llevan
al lector de las narices y lo tiran contra una moraleja.
A esos lugares uno no vuelve. Pero, en estos libros
que mencionamos no hay moraleja, sino que proponen todo
un abanico ético y eso es muy entretenido.
–¿Hay una necesidad de volver a la fantasía
y a la aventura?
–Hay un florecimiento de interés por la
literatura fantástica que, claro, no sucedió
de un día para otro. Esto se debe que hay un
discurso y una perspectiva de comprensión testimonial,
coyuntural, realista, que posiblemente está desgastada
y necesite renovarse. También un discurso por
ser realista, no necesariamente es revelador ni honrado,
ni un discurso por ser fantástico es velador
o mentiroso. Posiblemente, estemos buscando otros prismas
para ver lo que nos pasa.
La saga de los confines
“A pesar de que yo tenía pensado escribir
esta historia en tres partes, muchísimas cosas
se modificaron en el proceso. Esta trilogía,
se fue alejando de las características más
puras del género de la épica tradicional.
Los días del Venado está muy apegado al
género, Los días de la Sombra se aparta
un poco más y Los días del fuego aún
más. Los personajes se hacen más complejos
y ganan más espacio las intrigas políticas
y palaciegas. Claro que sigue estando lo bélico
y el héroe, pero desdibujado como prototipo,
más humanizado, más ambiguo”, dice
la autora. Desde el principio incluyó en su historia
ingredientes que quiebran el canon de la épica
fantástica y en los que se cimenta gran parte
de la atracción que ejerce en los lectores: los
personajes evolucionan, no son ni absolutamente buenos
ni absolutamente malos, los héroes no son arquetípicos
y se permiten dudar y morir, los niños y las
mujeres tienen roles protagónicos y los elementos
fantásticos están utilizados, de manera
que nunca se imponen a la acción.
Los días del fuego
(Es la última parte de La Saga de los Confines
y llegará a las librerías el 21 de septiembre)
“Hay dos escenarios que crecen en esta tercera
parte”, adelanta Bodoc cuando le pedimos una muestra
de lo que leeremos en Los días del fuego. “El
país de los Señores del Sol crece porque
me lo pedía la historia. Allí había
quedado el acantonamiento de los sideresios a partir
de la traición de Molitzmós, y éste
que había quedado sometido, se revela. El otro
escenario que crece es de las Tierras Antiguas, junto
a los Navegantes del Cabello Rojo y los Magos del Recinto
que llevarán adelante la guerra contra Misáianes,
el Odio Eterno”.
–¿Y qué rol tienen Vara y Aro, los
niños que cierran Los días de la Sombra?
–Vara y Aro son los líderes, pero no solamente
líderes guerreros. Son aquellos que vienen a
rescatar, según las convicciones de la Cofradía
del Recinto, las cuatro virtudes fundamentales de los
hombres: el conocimiento de las causas, la poesía,
la memoria y la honra de llevar un nombre. El hombre
ha crecido, para bien y mal, a través del conocimiento,
que es lo primero que se nos niega cuando nos quieren
someter, el conocimiento es lo único que nos
salva y es el pilar de la libertad humana. La poesía,
«es la única manera de decir palabras verdaderas.
Todo lo demás es mentira. La única verdad
es la que dice la poesía”.
Ventas y premios
Entre Los días del Venado (7 ediciones) y Los
días de la Sombra (3 ediciones), Liliana Bodoc
lleva vendidos más de 30.000 ejemplares. “No
es una cifra despreciable”, sentencia Antonio
Santa Ana, su editor en Norma. Orgulloso de haber encontrado
a una escritora notable, cuenta que “cuando Liliana
me hizo llegar su manuscrito, no podía creer
la joya que tenía ante mis ojos. Y decidimos
publicarla. Recuerdo que al lanzar el proyecto los colegas
me decían asombrados: ¿épica fantástica
y escrita por una mujer? Sí, todo eso. Y el tiempo
me ha dado la razón”.
Los días del Venado recibió el Premio
otorgado por la Fundación El Libro a la mejor
obra de literatura juvenil del año 2000. Primer
premio de narrativa, Fundación "Fantasía
Juvenil" y ganó la distinción del
IBBY. Es una lista de honor que se elabora cada año
con los que se consideran los mejores libros juveniles
de cada país. La lista y los diplomas se entregan
en la Feria del Libro de Bologna. También tiene
Mención especial, The White Ravens 2002, Internationale
Jugenden Bibliothek, Munich, Alemania.
Y Los mejores libros 2002, Banco del Libro de Venezuela,
por el Venado y la Sombra.
Epica fantástica
La Saga de los Confines, –de la misma manera que
El Señor de los Anillos de Tolkien– es
épica fantástica. Aquí se combinan
los elementos de la épica clásica (un
héroe con una misión que cumplir, una
batalla entre el bien y el mal, un viaje con gran desplazamiento
territorial y varias comunidades o pueblos involucrados)
entre los cuales lo mágico es parte de la misión,
el viaje o la vida misma de los personajes. Los dos
grandes, y primeros, ejemplos de la historia de la literatura
en este género son La Ilíada o La Odisea,
de Homero.
Si particularizamos este concepto y agregamos que Liliana
Bodoc en su saga mezcla con maestría la tradición
literaria celta y con la tradición latinoamericana
(el Popol Vuh, poesía indígena, crónicas
de conquistadores y primeros viajeros y algo de las
recreaciones de Eduardo Galeano), quien siga asimilando
La Saga de los Confines a la saga de Harry Potter (literatura
maravillosa, del subgénero “feérico”,
o sea, de hadas) es porque no ha leído ninguna
de las dos obras.