Hace
unas semanas, una revista norteamericana especializada
en el tema publicó que la incidencia de esta
enfermedad, había aumentado en un 25% durante
un período de 25 años. Los especialistas
dicen que no hay que preocuparse, sino más bien
conocer el cuerpo, para detectar cualquier irregularidad
a tiempo.
La señal de alarma se prendió en la población
masculina cuando la prensa y la televisión del
mundo difundieron hace unas semanas la noticia de que
los casos de cáncer de mama en hombres habían
aumentado un 25 por ciento en 25 años. Pues,
muchachos, si bien no deja de sorprender, la novedad
no debe hacer cundir el pánico. Aunque creció,
la incidencia de esta enfermedad sigue siendo poco frecuente:
de cada cien cánceres de este tipo, uno se da
en los varones y 99 en las mujeres.
La información partió de una publicación
que subió a la red la revista norteamericana
Cáncer, en base a un estudio llevado a cabo por
Sharon Giordano, profesora del Departamento de Oncología
Mamaria de la Universidad de Texas. La oncóloga,
gracias al acceso que tuvo a la base de datos del Instituto
Nacional de Cáncer de los Estados Unidos, pudo
examinar 2.524 casos de cáncer en hombres y 380.856
de mujeres. Y el resultado de sus investigaciones arrojaron
que la incidencia de esta enfermedad había trepado
de 0,86 por ciento en 1973, a 1,08 por ciento en 1998.
“Mientras este incremento no es tan alto como
en el caso de las mujeres, saber que esta enfermedad
también puede afectar a los varones es importante”,
sostuvo Giordano. En ambos sexos, explicó, el
cáncer de mama está relacionado con la
producción de estrógenos. Asimismo, la
exposición a radiaciones o una historia familiar
de cáncer de mama podría constituir un
factor de riesgo. Aunque de esto último no hay
certezas, la investigadora norteamericana señaló
que entre el 15% y el 20% de los hombres enfermos registran
alguien en la familia con la misma patología.
Así, puede llegar a tener mayor predisposición
el varón cuya madre, abuela o tía hayan
tenido cáncer de mama.
Conócete
a ti mismo
Con la noticia trascendió también que
los tumores mamarios son más fáciles de
detectar en los hombres que en las mujeres. El problema
es que en el primer caso, una vez encontrado el cáncer,
éste suele estar en estadios más avanzados.
“La detección es distinta en ambos casos,
porque tienen otra incidencia: al ser mayor la frecuencia
en el caso femenino, los esfuerzos están puestos
en hacerles una mamografía al año, lo
que permite diagnosticar el nódulo antes de que
se haga clínicamente evidente. Mientras que en
los varones, al ser tan raros, el único método
de detección precoz es el autoexamen, y puede
que lleguen al consultorio tarde”, explica Jorge
Rabinovich, especialista en mastología y médico
de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer
(LALCEC). “La energía –continúa–
está puesta en diagnosticar precozmente el cáncer
de próstata”.
Rabinovich enfatiza la importancia del diagnóstico
precoz: “Es fundamental que cada uno conozca su
propio cuerpo para que, ante cualquier irregularidad
que registre en sus mamas, consulte enseguida a un mastólogo.
Y esto se logra únicamente con el tacto: si podemos
detectar los tumores lo antes posible, entonces el cáncer
de mama en el hombre, a iguales estadios, va a tener
igual evolución que en las mujeres. Así
como inspecciona sus órganos, el varón
debe tocar sus mamas”, aconseja el doctor. Generalmente,
dice, los tumores producen manifestaciones como bultos,
hundimientos de la superficie cutánea, úlceras
o secreciones, y se ubican en la superficie mamaria.
“Al no ser grande la mama masculina, el área
donde se localizan está reducida exclusivamente
al espacio que existe por detrás de la areola
y el pezón”, detalla el especialista.
Iguales, pero diferentes
Además del número de personas a las que
afecta (sólo el uno por ciento de todos los tumores
cancerosos de mama se le atribuyen al hombre), este
tipo de cáncer presenta algunas diferencias de
varones a mujeres. “En el cáncer de mama
de la mujer la edad promedio como factor predisponente
son los 55 años. En el hombre, parecería
que se descubre entre los 60 y 70 años”,
comenta Rabinovich. Y de ahí que, al detectarse
cuando ya alcanzaron estadios más avanzados,
los tumores de ellos sean más peligrosos. “La
agresividad es similar a la de la mujer. El de hombre
es más agresivo si se registra más tardíamente.
De hacerlo temprano, es igual en ambos. El pronóstico
depende del tamaño tumoral y del estado de los
ganglios axilares”, apunta el mastólogo.
Si los tumores miden hasta dos centímetros, los
tumores son considerados de estadio 1, de dos a cinco
centímetros pertenecen al estadio 2, y si son
mayores de cinco centímetros, se los considera
avanzados.
La causa de su formación es aún desconocida,
pero los especialistas dicen que podría estar
asociado a desequilibrios de los mecanismos de defensa
del organismo sumados a hiperestrogenismo (aumento en
la secreción de estrógeno). “Es
la transformación de nuestras propias células
que, en algún momento, no se forman normalmente
sino que adoptan una forma bastante parecida y dejan
de cumplir su función específica”,
explica Alicia Calderón, especialista en salud
pública y coordinadora del Primer Programa de
Detección precoz de cáncer de mama de
LALCEC. Luego, crecen desmedidamente y se expanden,
con la posibilidad de duplicarse a mayor velocidad.
Así, con el tiempo, una célula se convertirá
en tumor.
Comparativamente, las posibilidades de sobrevivir a
un cáncer de mama son las mismas para los dos
sexos. En ambos casos, depende de la etapa en la que
se encuentre el tumor en el momento del diagnóstico:
la tasa de supervivencia es mejor si la enfermedad no
se ha propagado.
Cómo
enfrentar al enemigo
Ya se dijo que ante la duda, la consulta. Y una vez
en el médico, si éste luego de revisar
al paciente le encontró algo dudoso, le pedirá
que se haga radiografías, ecografías o
una mamografía (foto de la mama hecha con rayos
X) para detectar enfermedades mamarias. “Existen
las benignas o ginecomastias y las malignas o cánceres”,
explica el doctor Rabinovich.
Una vez hecho el diagnóstico, las terapéuticas
pueden ser quirúrgicas o radiantes (ambas actúan
a nivel local), con hormonas o quimioterapia. La extirpación
del tumor permitirá conocer su estado. “Si
el tumor es grande, habrá que completar con radioterapia.
La quimioterapia se aplicará si hay metástasis
(otros órganos afectados) y las hormonas se pueden
dar preventivamente, si los receptores hormonales del
tumor primitivo son positivos”, agrega el médico.
Por último, antes de iniciar cualquier terapia
es importante estudiar cuidadosamente con un mastólogo
todas las opciones antes de elegir una.
El estudio de los Estados Unidos manifestó que,
en ocasiones, los varones confunden los crecimientos
en sus mamas con la ginecomastia, un aumento en su tamaño
por acción de determinadas hormonas que ocurren
en ciertos momentos de la vida. En la etapa de la pubertad,
los varones desarrollan sus mamas y después éstas
vuelven a la normalidad. Lo mismo puede ocurrir con
las personas mayores, por efecto de la edad o la grasa
que se deposita en la zona. “Pero también
puede suceder por la prescripción de algunos
medicamentos hormonales”, explica Rabinovich.
Ahora, ¿el aumento del tamaño de las mamas
puede significar el aumento de riesgo de tumor? “Yo
no creo que haya una relación entre ambas. Van
por distintos caminos”, concluye el médico
argentino.
Cáncer
de próstata:
atacarlo será más fácil
Desde hace cinco años, en Europa y los Estados
Unidos se aplica la Radioterapia de Intensidad Modulada
(IMRT), un efectivo tratamiento de rayos para destruir
tumores que, con otras técnicas, son inaccesibles.
La buena noticia es que, pronto, el sistema llegaría
a la Argentina. La utilización de esta técnica,
desarrollada por el doctor norteamericano Bruce Nakfoor,
permite tratar con éxito el 70% de los casos
avanzados de esta enfermedad que no tenga metástasis,
y un 90% en tumores que se encuentren en sus primeros
estadios de evolución. El tratamiento, investigado
por Nakfoor durante un año en el laboratorio
de la Escuela de Medicina de Harvard, consiste en la
combinación de terapia hormonal con radiación
terapéutica y trabaja a partir de imágenes
obtenidas de resonancias magnéticas y tomografías
computadas que son transferidas digitalmente al sistema
IMRT. Así, los especialistas logran determinar
el volumen exacto sobre el que aplicarán la radiación
y consiguen modular su intensidad, sin que los rayos
lleguen a zonas no afectadas. El lapso de duración
es de nueve meses, con una frecuencia de cinco días
a la semana. Esta técnica terapéutica
parece no dejar secuelas ni provoca dolor en los pacientes.
Sólo produce un aumento en la necesidad de orinar
durante la noche y, a diferencia de otros métodos,
no existe peligro de producir incontinencia. Según
Nakfoor, también es aplicable a tumores que afectan
al sistema nervioso central, la cabeza, el cuello y
las mamas.
Los beneficios
de la aspirina
Un grupo de científicos de la Universidad de
Columbia concluyó, luego de una investigación
realizada a mujeres, que la aspirina disminuye el riesgo
de desarrollar cáncer de mama. Según los
especialistas, se trataría de los tumores más
comunes (aquellos estimulados por estrógenos),
que representan entre el 60 y el 70% de los cánceres
de este tipo. El estudio, que fue publicado en The Journal
of the American Medical Association, afirmó que
aquellas mujeres que toman aspirina siete o más
veces por semana disminuirían en un 26% el riesgo
de cáncer de mama. Para llegar a estos resultados,
los especialistas trabajaron sobre un cuestionario realizado
a 1.442 mujeres con cáncer de mama y 1.420 sanas.
Este efecto del comprimido se debería a que su
consumo regular y prolongado bajaría los niveles
de estrógenos intramamarios. Sin embargo, los
científicos admitieron que aún se encuentra
en una etapa de investigación y advirtieron la
necesidad de nuevos estudios antes de recomendar la
aspirina para prevenir el cáncer. Por otro lado,
dijeron, tampoco se ha determinado la dosis adecuada
para cumplir esta función.