La
tendencia de practicar ejercicios placenteros y liberadores
de estrés, le gana terreno a la costumbre de
ir al gimnasio para hacer del cuerpo, una escultura
perfecta. Las nuevas técnicas son, entre otras,
la de Pilates, Spinning, Stretching, Body Balance y
las acuáticas.
Correr sin parar
sobre una cinta sin fin y darle duro hasta agotar el
último aliento. Dejar en la puerta del gimnasio
el resto de energía que queda después
de una agotadora jornada de trabajo y volver a casa
urgente para ver cuántos centímetros bajó
la panza y cuántas pulgadas más arriba
está la cola. Y por último, claro, correr
a la balanza. Hmm... la onda de matarse en el gym sin
parar está dando un giro: médicos deportólogos,
profesores de educación física y personal
trainers afirman que se impone cada vez más un
nuevo concepto de gimnasia: el ejercicio como prevención,
liberador de los altos niveles de estrés y generador
de bienestar exterior e interior, a través de
movimientos tranquilos, placenteros y relajantes.
“Ahora la gente no tiene tanto tiempo, y necesita
ver resultados lo antes posible. Tampoco quieren ponerse
a saltar y agitarse hasta ponerse azules”, afirma
Tamara Di Tella, la argentina que, sobre el sistema
creado por Joseph Pilates en 1920, Contrology, diseñó
uno propio: el Tamara Di Tella Pilates. Se trata de
un sistema de ejercicios con máquinas que apuntan,
entre otras cosas, “al trabajo muscular consciente,
con fuerte dominio de la mente sobre el cuerpo, pero
sin perder dinamismo”. A esta modalidad se le
suman el Spinning, el Body Balance, el Stretching, la
gimnasia acuática y el Fitball, entre otros.
“Actualmente y desde hace un tiempo se ve un mayor
interés por el equilibrio del estado físico,
que trae consigo inquietudes sobre cómo implementar
dietas sanas y conductas diarias para sentirse mejor.
Todo esto se resume en una preocupación por la
prevención, y responde a dos factores básicos:
por un lado, no todos están en condiciones de
subirse a una cinta y correr como un loco y, por el
otro, con estos nuevos ejercicios las personas sienten
un beneficio en su salud sin necesidad de experimentar
dolor”, explica Marcela Cabo Fustaret, médica
a cargo de la división Medicina del Deporte del
Hospital Alemán. Silvana Marino, encargada del
marketing de la cadena de gimnasios Well Club lo reafirma:
“Ya no vienen solamente chicas lindas y patovicas
durante el verano: ahora llega gente todo el año
y de todas las edades”.
Aunque con técnicas diferentes, este tipo de
ejercicios tiene ciertas características en común:
según Marino, le prestan especial atención
a la concentración, a la respiración y
a la centralización de la energía. “Estas
disciplinas vienen para confirmar el concepto de que
el bienestar interior se refleja en el exterior”.
Uno por
uno
El Strechting, más conocido como estiramiento,
consiste en clases de una hora en las que el profesor
va indicando distintos tipos de ejercicios de elongación
ideales para relajar los grandes grupos musculares,
luego de experimentar esfuerzos físicos o maltratos
por estrés. La lentitud y la suavidad de estos
movimientos provocan una comunión gradual entre
el cuerpo y la mente hasta lograr una sensación
de bienestar y placidez. Música suave y colchonetas
en el piso invitan al r[elax total. Después de
probarlo, dicen, sentirá los brazos más
fuertes y músculos, tendones y ligamentos, más
flexibles. El Stretching, además, estimula el
rendimiento del sistema circulatorio y hacen más
fácil la movilidad diaria. Hernán Revilla,
director de Deportes del Vilas Club, habla de un símil
del Stretching: el Senior Gym. “Consiste en posturas
básicas de la columna que trabajan sobre la zona
cervical y el equilibrio. Con musicalización
tranquila y la ayuda de barras y colchonetas, se descontractura
el cuerpo y se logra la relajación. A las cuatro
semanas ya se nota el cambio en la espalda y la cintura”,
asegura Revilla. Lo que estaba pensado en un principio
para gente mayor de 55 años, ya conquistó
a los que rondan los 35. “Llegan buscando atenuar
tensiones”, concluye Revilla.
Otra actividad que atrae cada vez más adeptos
son los distintos tipos de actividades acuáticas.
“Aquí el éxito se da porque en un
medio acuoso el peso del cuerpo se reduce aproximadamente
un 60 por ciento, los movimientos son mejores y se achica
el impacto”, explica Marya Pedemonti, coordinadora
del gimnasio Megatlón Caballito y profesora de
educación física. La pileta incluye prácticas
de flotación, fricción (o roce) y turbulencia
(¿quién no jugó a fabricar olas
alguna vez?). Para hacer aún más divertida
y lúdica esta actividad, se suma algo de música
y el uso de suplementos como tablas o bandas elásticas.
“El resultado último de la ejercitación
aeróbica es la pérdida de tejido adiposo
y la resistencia cardiovascular. Entre un 20 y un 30
por ciento de la gente viene recomendada por el médico
y, en su mayoría, son personas mayores de 30
años”. No hace falta saber nadar, es ideal
para obesos o para quienes están lesionados y
para mejorar la coordinación. A probar la agradable
sensación del agua tibia entonces, ¡sin
tener que transpirar!
Spinning. Es apto para principiantes o avanzados en
el asunto de mover el cuerpo. Consiste en el pedaleo
sobre una bicicleta fija, dentro del marco de una clase
aeróbica grupal especialmente ambientada con
luces bajas y música. Las rutinas, muy llevaderas,
son cuidadas por el instructor y se adaptan a las posibilidades
de cada uno. “En dos meses se ven los cambios:
las piernas se afinan y se tonifican los músculos.
A la par que estiramos los brazos, movemos la cabeza
y trabajamos sobre la respiración”, describe
Adriana Leivas, gerente de Megatlón Alto Palermo.
Sin riesgo (como sería agarrar un pozo en la
calle y caerse), la práctica introducida por
el norteamericano Johny G. y ya adoptada por los argentinos,
propone cerrar los ojos y pedalear imaginando la subida
por una montaña, el recorrido de un valle o la
bajada para volver a casa.
Otro que crece es el Body Balance: incluida en el grupo
de los llamados Body Systems (practicados en unos 4.000
gimnasios del mundo), esta disciplina está basada
en el Yoga y el Tai Chi. Trabaja en base a coreografías
prearmadas y temas musicales con fondos de agua, viento
y otros sonidos de la naturaleza. Ayuda al descubrimiento
del cuerpo, al aumento de su flexibilidad y a una optimización
del equilibrio, la postura y la respiración.
Es de bajo impacto.
Fitball. Una técnica que, bajo el nombre de esferodinamia,
fue puesta en práctica en Suiza hace unos 30
años como terapia física. Hoy, con nombre
más corto y moderno, fue adaptada y es incluida
por los profesores en distintas disciplinas físicas.
Se trata de una secuencia de ejercicios sobre una pelota
gigante (hay distintos tamaños según el
usuario) que mejoran el equilibrio, la coordinación,
la fuerza y el tono muscular. Es apta para hacer en
cualquier lugar y constituye una divertidísima
y curiosa actividad para nuestro cuerpo.
Esto no es todo: existen además el Power Yoga
(un Yoga que incluye entrada en calor, baile y una importante
conección con uno mismo) Power Flex (como el
Stretching pero con ejercicios localizados más
fuertes) y la técnica de Pilates en colchonetas.
Como sea, y según los especialistas, estas técnicas
no comprometen las articulaciones y no son ejercicios
agresivos para el cuerpo. Silvana Marino, de Well Club,
concluye: “Estos ejercicios dan alivio. El bienestar
y la longevidad son posibles dentro de un gimnasio,
pero no hay que olvidar la buena alimentación
y el no sedentarismo. Desde otro punto de vista, podría
pensarse a estas actividades como una nueva forma de
vida”.
La caminata:
ejercicio fácil, gratis y saludable
“Para lograr fitness (entendido como la mantención
de la salud en buen estado) a la población ‘sana’
se le recomienda caminar a paso sostenido, durante 45
minutos, todos los días”. Esta práctica,
según la doctora Marcela Cabo Fustaret, es óptima
para mejorar el sistema cardiovascular y porque ayuda
a la liberación de endorfinas, las hormonas que
producen bienestar físico y disminuyen la depresión.
Los resultados al mes de una caminata diaria (mínimo
cinco veces por semana) serán una sensación
de menor cansancio y mayor bienestar, que no se da sólo
a nivel corporal: “Caminar contribuye a descargar
emociones, ansiedad y angustia. Significa un importante
espacio mental y propio: da lugar para pensar. Eso sí:
bien calzado, con ropa cómoda y celulares apagados”,
recomienda la especialista.
POR CAROLINA CATTANEO/ fotos: TAMARA
DI TELLA PILATES, GIMNASIO megatlon y revista aventura