La administración de
fármacos a los niños, sin el asesoramiento
médico puede llegar a tener consecuencias no
deseadas. Lo ideal es consultar con el pediatra ante
el menor síntoma.
Junto con las bufandas y las medias
de lana llegan también los pañuelos, los
resfríos y la fiebre. La mano de los padres y
adultos a la hora de administrar remedios a los hijos,
no es siempre la más sana ni la que más
autoridad tiene. A veces se olvidan que el que más
sabe, está en un hospital o en el consultorio,
y que una consulta a tiempo puede ahorrar varios dolores
de cabeza.
El uso indiscriminado de remedios a los niños
a veces suele intoxicarlos, y conviene recordar que
antes de administrar un antifebril, primero es preferible
utilizar otros recursos para bajar la fiebre, ya que
esa fiebre tiene un porqué y no es más
que un síntoma. Hay métodos físicos
para atenuarla, como ser un buen baño antitérmico,
tenerlo con poca ropa y darle de tomar abundante líquido.
Generalmente “esa fiebre” que tanto preocupa,
no es más que un mecanismo de defensa del cuerpo
y beneficioso para el organismo enfermo.
“Así como uno hierve el agua para esterilizarla,
también el cuerpo levanta temperatura para crear
un medio no apto para los gérmenes. En torno
a esto se da una gran discusión hoy día,
porque bajar la fiebre hace que uno se sienta mejor,
pero al mismo tiempo resta defensas”, aclara el
pediatra Federico General*. Ahora bien, un antitérmico
aliviará al niño, pero no atacará
el síntoma, no cura la enfermedad.
Un caso típico del uso indebido de fármacos
es el del ácido acetilsalicílico (aspirina),
porque es barato, se consigue en kioscos y mejora los
síntomas de la gripe y el resfrío. Pero
aplicado indiscriminadamente cada tres o cuatro horas,
o sea más cantidad de la necesaria, en vez de
la dosis estipulada por un médico, puede llegar
a producir una intoxicación como cualquier otra
droga consumida desordenadamente. A veces, los mayores
desconocen que la dosis de cualquier droga se da en
relación no solo a la edad sino especialmente
al peso del niño. Además, como dice el
doctor General “lo que pasa con muchos remedios
para chicos es que tienen rico gusto, son de color atractivo,
chiquito... y el niño insiste en que se lo den,
cuando en realidad no tiene nada. Y los padres se lo
suministran, o incluso hay casos en que los chicos solos
agarran el remedio.”
Otra problema que hay que tener en cuenta, es la alternancia
de dos antitérmicos, ya que esto puede también
llegar a aumentar la probabilidad de una intoxicación.
La aplicación de medicamentos por parte de los
padres o mayores logra solamente un tratamiento sintomático,
es decir que sólo mejora el síntoma, y
en cualquier enfermedad cuanto más precoz sea
el diagnóstico, mejor.
La enfermedad de base, más la medicación
por mano ajena y un retardo de diagnóstico termina
empeorando el cuadro clínico inicial. Y lo que
se trató de solucionar, no hizo más que
dar otra vuelta de tuerca.
A qué se llama fiebre
» Cuando la temperatura alcanza los 38ºC
tomada en el recto.
» A la temperatura oral desde los 37,5ºC.
» A la axilar, desde 37ºC.
» Al controlar la temperatura pueden existir variaciones
de hasta medio grado, según la hora del día
(a la mañana es más baja y más
alta por la tarde).
» A veces, el estar demasiado abrigado, el exceso
de ejercicio, un baño muy caliente o el tiempo
caluroso pueden elevar la temperatura a 38 o 38, 5ºC.
Esto sólo sucede durante unos quince minutos.
» Una fiebre alta no indica necesariamente que
la enfermedad sea grave. La fiebre no causa síntomas
hasta que no llega a los 39 o 39,5ºC, aproximadamente.