Las
Ramblas en Villa La Angostura, con vista a Puerto
Manzano es una alternativa interesante para tomar
el té cuando cae la tarde. El cheese cake
es el más famoso de la zona y fue distinguido
como el mejor de la Patagonia en el año 2003.
Un maravilloso lugar...
Cuando uno se
interna en la ruta 231, en la provincia de Neuquén,
camino a Villa La Angostura, la estepa es una estampa
que continúa hasta el horizonte. Una inmensidad
de pastizales bajos, ahora de color amarillo, con
álamos enormes que pincelan de un color verde
limón esa postal imperturbable. A medida
que se sigue la sinuosidad del trayecto y se sube
en altura, la naturaleza da paso a bosques de coihues,
verdes y tupidos que alternan con los rojos de las
lengas en la cima de los cerros y el lago Nahuel
Huapi a la vera. Majestuoso.
Vamos a Villa La Angostura, una aldea de montaña
con cerca de 12.000 habitantes, con porcentaje de
nativos y pioneros y una alta proporción
de “llegados” que se instalaron en este
paraíso de la cordillera, sobre todo en los
cuatro últimos años.
Y allí, en el kilómetro 55,3 de la
ruta 231, Martín Suero Rambla y su mujer,
se instalaron hace dos años en una casita
que mira a Puerto Manzano. Cansados del ritmo de
Buenos Aires, y con ganas de brindar a la zona nuevas
propuestas gastronómicas y variantes en dulces
y repostería, abrieron al público
en el verano del 2003 Las Ramblas restó-bar
y casa de té, en un plano bien familiar.
“Nosotros hacemos comida patagónica
casera, con pocas porciones, lo que le da un toque
de hogar que los turistas aprecian muchísimo”,
cuenta Martín.
La hostería –un bungalow hecho con
madera de ciprés y piedra– tiene capacidad
para veinte personas que en todos los casos, pueden
mirar por los ventanales a la bahía mansa
de Manzano.
Pero no sólo tiene peso el paisaje. Alejandro
Nallib es el chef del lugar y de su mano nacen distintos
tipos de panes caseros, aromatizados con hierbas
de la huerta o con ahumados. También ofrecen
panes dulces que se degustan con mermeladas de la
zona (cassis, sauco, frambuesa) que ellos mismos
preparan.
Eso sí, el que se lleva los mayores aplausos
es el cheese cake, galardonado en un concurso organizado
por la Bodega Escorihuela como el mejor de la Patagonia,
en el año 2003.
Además de estas delicias, Las Ramblas posee
meriendas con licuados con frutos rojos de los bosques
del sur –rosa mosqueta, frambuesa, boisemberry,
grosella– y un kuchen que es una torta frutal
con frambuesas de tradición chilena.
Pero, si además de lo dulce se quiere merendar
con salado un buen vinito, puede acompañar
las exquisitas bruschetas preparadas con ahumados,
queso gratinado y hongos, morrones asados, tomates
deshidradatos y unos escabeches que tienen mucha
fama en el pueblo.
Cheese cake
La base puede hacerse con bizcocho y manteca (por
ejemplo, un paquete de galletas dulces secas molidas
mezcladas con 300 g de manteca), luego llene el
fondo de una tartera. Para el relleno, mezcle 4
huevos con 200 g de azúcar y bata hasta que
espume. De a poco agregue 600 g de queso crema,
60 g de crema, el jugo de 1 limón y dos cucharaditas
de esencia de vainilla. Cocine a fuego moderado
durante 45 minutos. Acompañe con salsa y
frambuesas al natural y hojitas de menta.
Scones
Haga una crema con 100 g de manteca y 300 de harina
leudante y agregue paulatinamente 50 g de azúcar,
un huevo, 75 cc de leche y corte con jugo de 1 limón.
Una la mezcla, pero sin amasar. Una vez listo, deje
descansar durante media hora, corte en trocitos
de 4 cm por 2 de alto. Y hornee 20 minutos.
Budín
de limón
Bata 200 g de manteca con 150 g de azúcar.
Agregue 300 g de harina, 2 huevos y ralladura de
2 limones, vierta en una budinera y hornee durante
45 minutos. Decore con salsa y frambuesas al natural
y hojitas de menta.
Desde Villa Angostura: Andrea Albertano / Fotos:
Juan Cruz Rabaglia.