Este mineral es importantísimo
para la buena salud y el crecimiento de los chicos,
su baja presencia en el organismo puede llegar a afectar
su desarrollo intelectual. Por eso es fundamental detectar
su déficit lo antes posible.
Que los chicos sufran de anemia por
la falta de hierro, no es un dato nuevo, suele suceder
sobre todo en los primeros años de vida. Según
cifras de la OMS (Organización Mundial de la
Salud) afecta en el mundo a por lo menos, entre el 20%
y el 25% de los bebés, al 43% de los menores
de 4 años y al 37% de los niños entre
5 y 12 años. La novedad es que últimamente
se comprobó, mediante estudios científicos,
que esto también podría traer complicaciones
a largo plazo.
“Se considera que afecta la actividad cerebral
y la capacidad cognoscitiva, inclusive a veces el desarrollo
motor, del lenguaje y la coordinación. Hasta
se ha llegado a comprobar una diferencia de 5 puntos
en el coeficiente intelectual de niños anémicos,
lo que en determinados niveles, puede llegar a comprometer
su desarrollo y competitividad futuros”, manifestó
el Dr. Alberto Locatelli, médico nefrólogo,
presidente de la Fundación Argentina contra la
Anemia.
Una persona está anémica cuando la cantidad
de glóbulos rojos de la sangre o la hemoglobina
que éstos contienen, son inferiores a los parámetros
normales. Los glóbulos rojos, por medio de la
hemoglobina, son los encargados de captar y transportar
el oxígeno a todos los tejidos del cuerpo. El
cansancio que siente el anémico se debe a la
falta de oxígeno. Para producir glóbulos
rojos y hemoglobina en cantidad suficiente, el organismo
necesita un adecuado aporte nutricional de ciertas vitaminas
y de hierro.
“Por eso el hierro es tan importante en la alimentación:
si el chico no come suficiente hierro, su cuerpo no
puede producir glóbulos rojos y hemoglobina en
la cantidad necesaria”, afirmó el Dr. Locatelli.
Síntomas.
Es una enfermedad que se presenta en forma paulatina,
por eso sus síntomas suelen pasar inadvertidos.
A veces los niños sufren de falta de atención,
irritabilidad y generalmente se sienten cansados, pálidos
y con muchas ganas de dormir. Puede ser que bajen el
rendimiento escolar, o que a veces se les dé
por comer elementos extraños como tierra o papel.
“Para detectar el problema es muy importante el
control periódico con el pediatra”, concluye
el doctor Locatelli.
Quiénes la pueden
sufrir. La anemia afecta con más
frecuencia a los niños y adolescentes porque
éstos necesitan muchísimo hierro para
crecer, pero los que tiene más riesgo son los
menores de dos años y los adolescentes, porque
en este período el crecimiento es más
acelerado. Las mujeres también son propensas,
debido a las pérdidas de sangre por la menstruación.
Prevención . Controlar
la salud en el embarazo, ya que el niño nacido
de una madre anémica, tiene mayor riesgo de padecer
esta enfermedad durante el año. . La mejor
alimentación para el bebé es la leche
materna, ya que el hierro contenido en esta leche es
superior, sin embargo, generalmente el lactante –y
el niño hasta los 24 meses– no ingiere
la cantidad de hierro suficiente, por eso, muchas veces
el pediatra le prescribirá un suplemento con
la dosis adecuada. . Comer
alimentos ricos en hierro es fundamental: las carnes
rojas y las vísceras, en menor medida las carnes
blancas; y vegetales como el brócoli, la espinaca
y las lentejas. Algunas combinaciones son positivas:
los que son ricos en vitamina C, como los cítricos
ya que favorecen la absorción. . Controlar
periódicamente la parasitosis intestinal, y las
infecciones.
[+info]
www.pro-salud.com.ar
www.fundanemia.org.ar
Fundación Argentina contra la Anemia,
desde Buenos Aires 0-800-345-0404,
si no, al (011) 4372-7882/7362,
o por mail a través de su página web.