Con
una amplia y profunda visión de la vida,
esta técnica oriental busca restituir la
salud y el bienestar al cuerpo. Con más de
35 años de experiencia, Perla Palacci de
Jacobowitz, nos revela sus mejores recetas para
una Macrobiótica para todos.
Favorecer la
armonía del ser humano con el cosmos, es
el objetivo. Aplicar los principios nutricionales
del yin y del yang y considerar al paciente en forma
global y como un ser único, es el secreto.
A promover estos principios se dedicaba el matrimonio
japones Kushi, cuando emigró a los Estados
Unidos en 1949. Entonces organizaron un movimiento
orgánico que respondía a los principios
del yin y del yang. Pero los orígenes de
la macrobiótica fueron establecidas hace
miles de años. En aquel tiempo no se trataba
exclusivamente de un sistema dietético tal
como lo entendemos ahora, sino que se la consideraba
como una filosofía universal. Fueron los
sabios orientales los que formularon el lenguaje
del yin y el yang, que describía los procesos
cambiantes de todos los fenómenos y todavía
se desarrolló más, cuando se aplicó
al mundo de los alimentos y de la agricultura, con
sus influencias estacionales y planetarias sobre
el cuerpo. Y de a poco hemos incursionado en una
dieta más pura y simple, basada en cereales
y verduras integrales. Comer es asimilar la energía
–tanto material como espiritual– que
recibimos de alimentos sólidos, líquidos
y por medio de vibraciones, emociones, calor, luz,
frío, presiones, etc. Para la macrobiótica,
lo que comemos se convertirá en sangre y
la condición de nuestro cuerpo depende de
la condición de nuestra sangre. Tan simple
como eso. Estudiando los alimentos según
las estaciones y la actividad de cada uno, se aprende
a utilizar la energía yin y yang. Los médicos
orientales consideran que hay ciertos alimentos
ying, como los vegetales crudos –frutas, dulces,
alimentos acuosos, cremosos, blandos– y otros,
los de origen animal –cocidos, salados, duros,
secos– que son yang. Estos dos principios
son, a la vez, opuestos y complementarios y es equilibrándolos
como se puede encontrar remedios para cualquier
cosa que nos aqueje. Y, por supuesto, el cuerpo
agradecido. En este libro, Perla nos da una clase
magistral del yin y el yang y nos propone vivir
mejor.
Pancitos
de tofu con vegetales
Licue 1/2 cucharadita de orégano, 1 diente
de ajo, 2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen,
2 hojas de albahaca, 1 cucharada de salsa de soja
y perejil picado. Con un pincel, pinte ambos lados
de las rebanadas necesarias de pan integral; llévelos
al horno mediano y dórelos vuelta y vuelta.
Macere 15 minutos la horma de tofu cortada en rebanadas
en una fuente, cubriéndolas con 1/4 de taza
de salsa de soja diluida (mitad salsa y mitad caldo
o agua). Prepare para cubrir: Rehogue una cebolla
cortadita, sale y agregue una zanahoria cortada
en cuadraditos con un poco de caldo. Cocine suavemente
con difusor hasta que las zanahorias estén
tiernas, y agregue los 2 zucchinis cortados en cuadraditos,
siempre revolviendo. Cuando se tiernicen, ajuste
la sal y apague. En una fuente mínimamente
aceitada, acomode las fetas de tofu. Rocíelas
con el macerado de tofu y hornéelas diez
minutos.
Cookies
de naranjas y pasas
Ponga en un bol 3 cucharadas de aceite, 1/2 cucharada
de ralladura de limón, 1/2 taza de miel de
cebada y 1 cucharada de extracto de vainilla natural.
Deshaga una poco de bicarbonato en la cantidad necesaria
de jugo de naranja y mezcle. Mezcle aparte 2 tazas
de harina integral con 1 taza de avena fina. Incorpórelo
al primer preparado intercalando con el jugo de
naranja. Aceite una asadera y distribuya por cucharadas.
Cocine a horno moderado alrededor de 30 minutos.
Retire del horno y, con una espátula, coloque
cada feta de tofu sobre una rebanada de pan. Adorne
con copetitos del mismo relleno y –si es necesario–
dé un último golpe de horno.
Chop
suey con trigo
Caliente una cucharada de aceite de oliva en una
cacerola y rehogue una cebolla cortada en rodajas
finas sobre fuego mediano, remueva constantemente
con una cuchara de madera; agregue una hoja de laurel.
Sale. Cuando despida un olor dulce, agregue un 1/2
taza de pimiento verde cortado en tiritas y una
zanahoria cortada (tipo fosforitos) y revuelva unos
minutos. Incorpore 100 g de chauchas cortadas en
tiritas finas (en diagonal), mezcle. Agregue de
1 a 1/2 taza de agua por debajo de las verduras.
Tape y deje cocinar a fuego mínimo de 5 a
10 minutos, hasta que se tiernicen. Luego, agregue
1/4 taza de repollo blanco cortado finito, tape
nuevamente y deje cocinar de 3 a 5 minutos, hasta
que las verduras estén tiernas, pero crujientes.
Disuelva una cucharada de fécula de maíz
con agua y 1 cucharada de salsa de soja, agregue
a las verduras y revuelva hasta que éstas
se espesen, más o menos 3 minutos. Sazone
con sal (si hiciera falta) y apague. Sirva el chop
suey sobre arroz integral, trigo, fideos o mijo
cocido.