Hace
años que acompañan
a los argentinos a través
de la tele, el cine, la radio,
el teatro o la música. Superan
los 50 años y siguen tan
vigentes como al principio.
En un mercado laboral
que cada vez exige
profesionales más jóvenes,
ellos siguen creciendo.
Entre
todos suman unos cuantos años de edad y otros
tantísimos de trayectoria. Tienen libreta cívica
y de enrolamiento y muchos nacieron antes de la Segunda
Guerra Mundial, debieron usar pantalones cortos hasta
los 12 años y protagonizaron, como mínimo,
los últimos 50 años de la historia de
nuestro país. Pero lo importante es que son sólo
algunos de los que desde hace décadas vienen
acompañando a generaciones y generaciones de
argentinos: a través del parlante de una radio,
con personajes entrañables de la pantalla grande,
del teatro o la televisión, o cautivando el alma
desde un piano. Como sea, llegaron a nuestras familias
y ahí se instalaron. Hoy, una mirada por el mundo
del espectáculo revela que siguen tan vigentes
como al comienzo y que, incansables y a fuerza de puro
trabajo, se reinventan o vuelven con fórmulas
clásicas que nos gustan a todos. De esta manera,
navegan en contra de lo que impone el mercado actual
(gente cada vez más joven) y sus arrugas demuestran
que la edad no importa. Y que el talento se valoriza
en alza.
Clásicos
y modernos
Hacía cuatro años que Antonio Gasalla
no aparecía en la pantalla de TV con programa
propio. Hacía cuatro años –hasta
el mes pasado que volvió por América con
Gasalla en pantalla– que este hombre no nos hacía
reír encarnando a sus clásicos personajes
(que de clásicos, por cierto, estos seres no
tienen nada). Pero volvió. Y el día de
la vuelta, el padre de Soledad, Inesita, Yolanda, Bárbara
Don’t Worry y Mamá Cora, entre otros, lo
hizo –como siempre– triunfante: ese día
su programa fue, con 10,7 puntos, el de mayor rating
del canal. A poco de haber ganado el Martín Fierro
2004 a la Mejor labor humorística por sus apariciones
como La Vieja en lo de Susana Giménez, Gasalla
premió al público con la alegría
que traen los que vuelven de un viaje. Su arribo, según
aseguró el propio Antonio, fue con más
calma, “supongo que por la edad y porque trato
de vivir la vida sin tanta locura”.
Seguramente padecen las molestias que les llegan a todos
–indefectiblemente– pasada la quinta década.
Sin embargo, siguen jugando en Primera. Siguen siendo
de la flota de los Fórmula 1 y por más
juventud que tengan los sub-30, a estos personajes no
hay con qué darles. Mirtha Legrand es una de
ellos: la Chiqui, otra que se alzó con una estatuilla
en la última edición de los Martín
Fierro, además de encabezar –siempre informadísima–
su programa televisivo diario, está a cargo desde
marzo de la conducción de Mirtha en la Red, un
ciclo radial que sale de 17 a 19 por AM 910 donde ya
tiene oyentes cautivos. Incansable, la Legrand cumplió
en junio 37 años frente a las cámaras.
Y, según cuenta la productora ejecutiva de su
programa, la ama y señora de los mediodías
se levanta a las siete de la mañana, se informa
de las noticias del día y –sin excepción–
hace unos cuantos crucigramas a modo de ejercicio para
la memoria. Luego se produce y a las diez en punto llega
radiante al canal. La vuelta a casa será a las
21, o quizás más tarde: la hora del almuerzo
es para el público, pero a la noche Mirtha hasta
tiene tiempo para compartir una cena con amigas. En
la conducción, sus marcas registradas son las
preguntas que pocos se animan a hacer al aire y el juego
de seducción que establece entre los televidentes
y los entrevistados.
Un
Chau, con Hasta luego
El año pasado, Mónica Cahen D’Anvers
y César Mascetti, luego de encabezar juntos durante
13 años el noticiero Telenoche, dijeron “Chau,
hasta luego, nos vemos en Telenoche Especial”.
Y cumplieron. El matrimonio que se ganó uno de
los primeros lugares en una encuesta sobre líderes
de opinión con mayor credibilidad, abandonó
el género de periodismo duro para volver a la
TV con un sueño de años: hacer un ciclo
en donde tuvieran la posibilidad de desarrollar historias
emotivas, cautivantes y desde un lugar “más
comprometido y hecho con el alma”. Como era de
esperar, la vuelta fue gloriosa: el programa debut midió
17 puntos de rating; el siguiente, 20,9 y el tercero
fue el quinto programa más visto de la jornada.
Y así... La pareja que cuando no trabaja elige
refugiarse en una campiña de San Pedro repleta
de perros y productos artesanales, además, tiene
desde abril otro nuevo proyecto en marcha: de lunes
a viernes de 9 a 12, el matrimonio da los buenos días
por radio con su programa Mónica y César
en Del Plata. Ellos se levantan al alba, van y vienen
por el mundo (para Telenoche Especial viajaron a Jordania
y Nepal, por ejemplo) y no paran de pensar cómo
renovarse. Y eso que ya tienen canas.
Soledad
y Leonor
Son madres y están en épocas de ser abuelas.
Para Soledad Silveyra y Leonor Benedetto los años
no vinieron solos: trajeron consigo sensualidad y elegancia,
misterio y más éxitos. Las dos, una en
la telenovela El Deseo y la otra en Padre Coraje, encarnan
personajes fuertísimos y ocupan papeles protagónicos.
Mercedes Bernal y Amanda Jáuregui, sus respectivas
caracterizaciones, fueron ganando terreno en las historias
y ahora son figuras centrales. Mercedes, engañada
por un marido inescrupuloso, vive un amor con un hombre
unos cuantos años menor y desconoce que su hija
vive. Amanda es la mujer más poderosa e intrigante
del pueblo y también va detrás del amor
y de un hijo que perdió cuando era joven. Ambas
cautivantes, interesantes, glamorosas y bellas, en sus
personajes y seguramente fuera de ellos, odian, sufren,
luchan por lo que quieren y aman. Igual que el primer
día.
Grandes
valores
De sus 82 años, Marianito Mores dedicó
71 a la música. Y no se cansa el hombre: Una
vida para el tango es el reciente espectáculo
que presentó durante un mes con 17 funciones
y siempre a sala llena. No se podía esperar menos:
en el verano y por este mismo show, el papá de
Uno y Cuartito azul fue premiado con la Estrella de
Mar y la Estrella de Mar de Oro. Rodeado siempre de
sus parientes, va por más: junto a Gabriel, su
nieto, ya está produciendo su próximo
disco. ¿Será que así recarga pilas?
China Zorrilla (82) debe tener tantos premios, participaciones
en teatro, cine y tevé como ganas de seguir dándole
para adelante. Hace poquito recibió un Martín
Fierro y se la oyó agradecer en ruso cuando le
entregaron el Premio a la Mejor Actriz en el XXVI Festival
Internacional de Moscú por la película
Conversaciones con mamá. Querida por todos, la
uruguaya no le tiene miedo a los años y aparece
de tanto en tanto en los programas con más éxito
de la tele: Son Amores en 2003 y ahora Los Roldán.
Tiene tela para rato China, que en breve, sale con el
elenco del teatro en una gira por el país.
Lydia Lamaison acaba de estrenar sus 90 años
y orgullosa cuenta 67 sobre los escenarios. “La
actividad es el secreto de la juventud”, asegura
la señora que en este momento protagoniza El
libro de Ruth y Jesús el heredero, bajo la dirección
de Santiago Doria en el porteño Teatro Regina.
Aunque bastante más jóvenes, es imposible
olvidar a Susana Giménez, desde 1987 al frente
de su programa semanal. O al verborrágico Enrique
Pinti, que cerca de los 65 años sige deslumbrando
con sus monólogos. Y una última mención
para Roberto Carnaghi, que tarde a tarde nos divierte
con su desopilante interpretación de Fidel, el
mayordomo de la serie La Niñera.
Clásicos
como un Chanel
Desde 1960 hasta la caída de las Torres Gemelas
vivimos la Cultura de la Imagen. Y la juventud, con
las modelos, marcaban las pautas. Desde entonces y con
nuestra crisis empieza una nueva etapa: la de la no
masificación, donde las individualidades son
las que cobran protagonismo, las que tienen el poder.
Una cara joven y bonita no aporta más que algo
estético, la TV lo que está intentando
buscar es contenido, lo que tenga identidad. Es una
época diferente donde no la van a pasar muy bien
aquellos que no tengan personalidad. Se ve en las revistas
de París y Londres, que traen en sus producciones
caras de gente madura. Hoy la búsqueda de la
autenticidad es La Búsqueda. Mirtha Legrand,
por ejemplo, está siempre vigente porque tiene
algo que aportar, que es el entretenimiento. Mirtha
supo reciclarse y se aggiornó, abandonó
tics y estereotipos. Lo más inteligente que puede
hacer es quedarse, físicamente, como está.
A Mamá Cora, La Vieja de Antonio Gasalla no se
le puede poner ni sacar nada. Gasalla es siempre el
mismo y no necesita modificarse. Las divas ya no funcionan
más: están avejentadas para esta sociedad.
Existen, en cambio, personalidades avasallantes, que
son brillantes y además tienen algo que transmitir.
Estos personajes no fracasan porque la sociedad demanda
gente experimentada. Los clásicos pueden darse
el lujo de volver con lo mismo de siempre. Es como un
Chanel o una pollera escocesa: aunque no sean de una
belleza cautivante, es el diseño perfecto. Susana Saulquin, socióloga
ANTONIO GASALLA
Empezó trabajando en el teatro y allí
estuvo 25 años. En la década del ’80
entró a la televisión y se quedó
durante 13 años, haciendo los clásicos
Mamá Cora, Soledad o la empleada pública.
En el año 2000, el actor abandonó la TV
y se refugió en las salas teatrales. Recorrió
el país haciendo giras hasta que, en 2004, lo
tenemos nuevamente en casa.
Actor
como pocos
“Antonio Gasalla siempre fue un actor de los que
no hay demasiados. Yo lo comparo con humoristas como
Alberto Olmedo y Luis Sandrini. Ahora los productores
están apostando a lo que saben que no va a fracasar.
Pasada la crisis, el mercado publicitario creció
y hay más posibilidades económicas de
contratar a los actores que tienen más peso y
trayectoria. Antonio trabaja siempre de buen humor,
con jornadas de ocho horas sin parar. Si algo falla
en la grabación, lo vuelve a hacer con las mismas
ganas. Su vigencia está en que los personajes
que encarna son sacados de la vida cotidiana, y pueden
ser captados por todos. Lo siguen hombres y mujeres
mayores de 20, y los menores de esa edad, quizás
ya lo estén descubriendo.” Carlos Abdo
Productor de Gasalla en Pantalla
MIRTHA LEGRAND
Su documento dice Rosa María Juana Martínez
Suárez y nacida en Villa Cañás,
Santa Fe. Hizo cine desde pequeña: a los 14 años
tuvo su primer protagónico, y fue junto al galán
Juan Carlos Thorry en el film Los Martes, orquídeas.
Hizo 36 películas y en 1970 debutó con
los almuerzos en Canal 9, uno de los éxitos televisivos
más sostenidos hasta el momento.
La
Chiqui
“A pesar de que la sociedad moderna exige modelos
de triunfadores de caras bonitas que cumplan con el
modelo 90-60 90, la realidad es otra. Mirtha tiene una
trayectoria extensísima haciendo los almuerzos
y es una mujer que permanentemente se retroalimenta
y sigue vigente. Sinónimo de seriedad y respeto,
es la conductora más buscada dentro de la TV.
Cuando alguien quiere promocionar algo, la llama a Mirtha.
Aunque no produce de lleno, sugiere cosas constantemente.
Ella es la creadora del programa. Mirtha es parte de
la televisión argentina, y su disfrute es trabajar.
Siempre dice una frase: ‘Cuando no trabajé,
me dolía todo. Al volver, no me dolía
nada’. Un programa como el de Mirtha es un producto
garantizado. Muchas veces, la innovación no le
funcionó a los canales, tampoco el lanzamiento
de nuevas figuras. Encandilar al público se logra
con gente que tiene magnetismo”. Alicia Pedrelli
Productora ejecutiva de Almorzando
con Mirtha Legrand