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Altos niveles
de estrés, inadecuada alimentacion, alta calefaccion
en el invierno, exceso de tinturas, uso del secador de
pelo a elevada temperatura, son algunos de los factores
que favorecen los problemas de salud del pelo, que como
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crecimiento del pelo, sí es cierto que esa especie
de masaje capilar favorece la llegada de determinados
productos a la raíz del pelo.
Pero la alopecía no es el único problema
de salud capilar que “pone los pelos de punta”
a los argentinos. Existen otros que reducen la calidad
del pelo. Uno de ellos es la solidificación sebácea,
que a veces se confunde con caspa. El síntoma
es un aumento de la seborrea, defensa que tiene el cuerpo
para lubricar el cuero cabelludo. Cisterna explica que
“muchos champúes, inadecuados para ese
caso, la secan y no la disuelven, por lo que forma una
película. Algunos creen tener caspa, cuando lo
que tienen es un sebo secado. Si se usa un anticaspa,
empeora y puede producir una dermatitis o pitiriasis
–descamación del cuero cabelludo–.
Hay que aplicar un champú que disuelva ese sebo,
para que vuelva a lubricar la fibra”.
Además, los estados de alto estrés suelen
producir “un ataque de caspa”. Y ésta
no es sólo una frase hecha. Incatasciato explica
que “cuando hay una baja en las defensas debido
al estrés, aumenta la cantidad de huéspedes
en el cuero cabelludo, entre ellos, el pityrosporum
ovale, causante de la caspa, que junto a otros gérmenes
tiene la posibilidad de tener más alimento, porque
hay más grasa en el cuero cabelludo”. Se
recomienda utilizar un anticaspa sólo mientras
dure el problema, porque los gérmenes pueden
hacerse resistentes a él, y además, para
que el cuero cabelludo no sufra la agresión de
agentes químicos permanentemente.
En caso de exceso de grasitud –seborrea–
que afecta a casi un 20% de los mortales, hay que tener
cuidado con los productos que se usan. Se puede optar
por un antiseborréico por tiempo indefinido.
A veces es contraproducente, porque la glándula
sebácea al detectar al agente agresor, permanece
quieta un tiempo y luego trabaja el doble para vencerlo,
por lo que se vuelve a la etapa inicial. Lo conveniente
es usarlo un tiempo y abandonarlo.
Por otra parte, hombres y mujeres sufren de daño
capilar. Si hablamos de ellas, según un estudio
realizado por la firma Dove, sólo el 13% acepta
tener el cabello dañado. Sin embargo, si se suma
a ese porcentaje, las que confiesan tener el pelo seco,
quebradizo, con puntas florecidas, pesado o sin movimiento,
señales evidentes de algún tipo de daño,
la cifra asciende al 66%. El pelo puede estar dañado
debido a una alteración de la queratina, lo que
lo pone poroso, seco y sin brillo. También puede
estar desnutrido por falta de sebo, que hace que se
vuelva quebradizo, con propensión a enredarse.
En el invierno, se debilita debido a la calefacción
de los ambientes, que le quita el brillo y favorece
su deshidratación. Pero el daño además
puede ser provocado por exceso de sebo, restos de productos
mal enjuagados o gérmenes en el cuero cabelludo,
así como por efecto de tinturas agresivas, exceso
de brushing o alisados. El uso del secador suele perjudicar
al cabello. “Por cada brushing, la fibra capilar
recibe entre 60 a 70 grados de temperatura. Y por usar
un secador con calor extremo, hay una pérdida
de un 3% de masa capilar. El cabello pierde agua, queda
frágil y erizado, por eso es conveniente usarlo
a temperatura media y no directamente sobre el pelo”,
dice Cisterna.
En todos los casos, es preciso fortalecer e hidratar
el pelo. ¿Cómo? Aplicando cremas prelavado
que nutren la fibra y las puntas florecidas, realizando
baños de crema luego del lavado y utilizando
aceites humectantes o ampollas con vitaminas y minerales.
El pelo crece un centímetro por mes, aunque para
el 25% de la gente, no sea así. ¿Por qué?
El estrés provoca un déficit en la nutrición
del pelo, y por ende, en su crecimiento. También
el tabaco reduce la circulación de la sangre
en el cuero cabelludo, que hace que le lleguen menos
nutrientes al pelo y crezca menos. Además, lo
hormonal está relacionado: en la pubertad, suele
crecer hasta dos centímetros por mes y en varones
de edad avanzada y en mujeres luego de la menopausia,
suele alterarse su crecimiento.
Vale destacar que ni el corte de pelo ni el peinado
influyen en la evolución del pelo. Y si hablamos
de pelo, ¡cómo obviar las tendencias de
la moda! El peluquero Alberto Sanders dice que para
las mujeres vuelve el pelo corto y el muy largo, natural
o con extensiones. Sugiere usar líneas rectas
y pesadas, tal cual le aconsejó a la actriz,
modelo y conductora Araceli González. En cuanto
a los varones, “en todo el mundo hay una tendencia
de que cada vez se parecen más a las mujeres
en lo que respecta al cuidado de la estética”,
afirma Roberto Hlace, presidente de Issue Group. En
Europa, el exponente que evidencia este fenómeno
es el “metrosexual”, modelo masculino que
vive cuidando su imagen. También los hombres
argentinos se preocupan por su estética tanto
como sus madres, hermanas o esposas. Para ellos, se
acabaron las cabezas rapadas. Según Sanders,
continúa el pelo bastante corto, pero se incorpora
el desmechado, y en color, las mechitas y los reflejos.
Y si hablamos de las canas, aparecen en las cabezas
de ambos sexos por un desgaste de la melanina, que da
color al pelo, provocado por factores genéticos,
estrés o déficit de vitaminas y minerales.
Desde siempre, las mujeres intentaron ocultarlas; sin
embargo, los hombres se las tapan, hoy más que
nunca, aunque algunos lo nieguen y escondan los productos
colorantes bajo siete llaves.
Lo que queda claro es que, cualquiera sea el problema
de cabello, hoy tiene una solución. Pero ojo,
hay que consultar a un especialista. Cuanto más
tiempo se deja pasar, más difícil será
superarlo.
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el cuerpo, se enferma, perdiendo calidad y brillo,
produciendo caspa o, directamente, cayéndose.
En los últimos años, aumentaron las consultas
médicas por problemas capilares, tanto es así
que hoy en día, afectan a ambos sexos por igual
y cada vez a más temprana edad. Esto tiene una
explicación. “El estrés tiene mucho
que ver. De cada 10 personas que consultan, 8 dicen
que tuvieron o tienen estrés. Pero también
existe una relación con la alimentación.
No nos olvidemos de que consumimos alimentos transgénicos,
con conservantes y pesticidas, entre otras cosas”,
comenta la doctora Norma Incatasciato, médica
cirujana, directora de Bioesthetique y asesora de contenidos
del sitio Pelo y Estética. Actualmente, los problemas
de salud del cabello se relacionan, en la mayoría
de los casos, con caída del pelo –alopecía–,
y en menor medida, con cuestiones estéticas:
exceso de grasitud, cabello dañado, con poco
brillo o puntas florecidas.
Si hablamos primeramente de alopecía, un dato
relevante es que cada vez hay más personas calvas,
aún siendo hijos de no calvos desde hace dos
o tres generaciones. “Si uno o ambos padres padecen
caída del pelo, hay mayor posibilidad de padecer
alopecía. Cuando existe una tendencia hereditaria,
es mucho más ardua la recuperación. En
esos casos, los tratamientos deben ser precoces”,
comenta la doctora Patricia Dermer, Licenciada en Ciencias
Químicas, Doctora en Análisis Biológicos
y directora del Centro Lidherma. En cuanto a lo hormonal,
los varones, tienen cierta propensión a un tipo
de alopecía, la andro-crono-genética –andro
significa hombre, crono tiempo–.
“Es simple: el hombre tiene tendencia a la pérdida
progresiva del cabello, así como la mujer tiende
a tener celulitis. No podemos escapar a lo que nos toca”
asegura Miguel Cisterna, tricólogo del Centro
Argentino del Diagnóstico Capilar. En el caso
de la caída del pelo en las mujeres, los trastornos
emocionales y la presión de la vida diaria, son
sus causas fundamentales. “Es menos común,
pero genera en ellas mucho más angustia y estrés.
Puede producirse en momentos especiales de su vida:
luego de la menopausia por un aumento relativo de las
hormonas masculinas o después de los partos,
por un brusco cambio de la situación hormonal.
Las otras caídas causadas por estrés o
mala alimentación, pueden padecerse en cualquier
época de la vida”, agrega
Dermer, quien confirma que la dieta
diaria tiene una estrecha relación con la pérdida
de cabello debido a la falta de proteínas animales,
hierro y vitaminas.
Los especialistas concuerdan en que al primer síntoma
de alopecía, es preciso consultar a un médico,
ya que la caída del pelo puede ser el signo que
alerte sobre la presencia de enfermedades como las oncológicas,
de la piel o inmunológicas, así como de
anemias o un mal funcionamiento de la glándula
tiroides, ya sea por exceso o defecto, es decir, por
hiper o hipotiroidismo.
Es importante saber que la alopecía tiene solución
y que existen diversos tratamientos para curarla. Como
en todo, cada especialista utiliza su “librito”
garantizando resultados, en este caso, el crecimiento
normal del cabello, o al menos, la disminución
en la pérdida.
Para tratar la caída de pelo, la doctora Incatasciato
utiliza núcleoproteínas, que son sustancias
que naturalmente tienen las células jóvenes,
y que se van perdiendo con el trabajo exigente de la
célula capilar, con la edad o la influencia de
sustancias agresoras. “Las aplico a través
de mesoterapia, por pequeñas punturas en la zona
afectada del cuero cabelludo. Se coloca una mínima
dosis con una pequeña concentración, y
máxima eficacia”, asegura.
Otra opción es hoy el microtransplante capilar
pelo por pelo. Según fuentes de Hair Recovery
–en Córdoba, Rosario, Mendoza, Buenos Aires
y Madrid–, consiste en extraer hasta 5 mil raíces
de cabello de la zona posterior de la cabeza y, luego
de colocarlas en una solución hidratante a un
grado centígrado de temperatura, reubicarlas
una a una en las zonas despobladas. Además, en
la Argentina, se está practicando la masoterapia
cráneofacial. Cisterna cuenta que “a través
de esta técnica, se mejoran los bulbos dadores
y su reexcursión en el cuero cabelludo. Hay que
optimizar lo que se implanta y el lugar para que esa
semillita, futuro cabello, pueda tener la mejor calidad.
Por eso el implante queda estético y natural”.
Y dentro de unos años, se agregará a la
lista de alternativas, la clonación de cabellos
que permitirá multiplicar aquellos de zonas dadoras,
para luego transplantarlos en zonas calvas.
Otros tratamientos posibles son el consumo de suplementos
con aminoácidos y vitaminas antioxidantes –siempre
bajo prescripción médica–, el uso
de lociones con minoxidil, ácido retinoico y
pantenol, que se colocan de noche, a través de
un masaje, o la utilización de un aparato –suele
tener forma de casco– emisor de ondas que estimulan
la circulación sanguínea en el cuero cabelludo
e inducen la penetración de lociones tratantes.
Aunque muchos especialistas no estén de acuerdo
con
esta alternativa alegando que la circulación
sanguínea nada tiene que ver con el |
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