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[Reflexión]

“UNA BUENA
URBANIZACION
MEJORARIA
NUESTRA VIDA”

 

Según el arquitecto
Mario Roberto Alvarez,
la construcción de
autopistas que integren
todo el país,
de
lagunas artificiales
con compuertas para evitar inundaciones, y la creación
de más espacios verdes, son tres iniciativas posibles para el futuro próximo

.

El arquitecto Mario Roberto Alvarez cumplió 90 años el 14 de noviembre pasado, pero sigue tan activo y tan interesado por el futuro urbanístico de la Argentina como cuando se recibió en la UBA, en 1936, con Medalla de Oro. Autor de obras en todo el país –entre ellas, el proyecto para el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, y el teatro Municipal General San Martín de Buenos Aires– y también en el extranjero, sus valores académicos son considerados de excepción. César Pelli (creador de las Torres Gemelas Petronas, en Kuala Lumpur, Malasia, el edificio más alto del mundo), dice: “Mario Roberto ha representado la arquitectura de la Argentina por muchos años. La calidad y línea de su obra han sido constantes, más allá de las tendencias. Ha sido un honor y un placer para mí colaborar con él en algunos de sus proyectos, como el Edificio República”.
Le preguntamos qué avances se registrarán en la Argentina en materia de urbanismo y de arquitectura en un futuro próximo, y cómo influirá eso en la calidad de vida de los habitantes.
Luego de aclarar que lo suyo no son vaticinios sino obras, respondió:
–La arquitectura puede mejorar la calidad de vida, pero es el planeamiento urbano el indicado para ello, tanto en las ciudades provinciales como en la Capital Federal y en el Gran Buenos Aires, una de las zonas menos favorecidas del país en materia de urbanismo.
En principio, Alvarez propone y estima, que es muy posible que se concrete en realidad “el mantenimiento y creación de espacios verdes”, toda vez que hay que entender que la edificación indiscriminada produce contaminación ambiental y sonora, y ello va contra la calidad de vida. Ese tipo de iniciativa alcanza a todas las ciudades de más de 50 mil habitantes, en todas las provincias, y es esencial en las ciudades con mayor número de pobladores.
Pero también opina que para integrar y comunicar cada región del país “serán necesarias carreteras y autopistas, muchas más de las que existen ahora, y ello deberá ser seguido por más líneas de ómnibus, charters y líneas ferroviarias”, y en las grandes ciudades “prolongación de líneas de trenes subterráneos, que eviten a quienes trabajan lejos de sus casas la tensión de conducir automóviles dos horas por día, en medio de atascamientos en el tránsito, ruidos y gases de la combustión de los motores”.
El arquitecto cree que crecerá el número de countries y de barrios cerrados, “productos en parte de la inseguridad y para evitar las contaminaciones ciudadanas”. Y estima que “habrá countries mucho más poblados que los de este año 2004, pero no deben integrarse a las megalópolis sino que para que la calidad de vida de sus habitantes no se vea perjudicada, debería haber grandes espacios verdes entre los barrios cerrados y las ciudades en donde predomina el cemento”.
Uno de los problemas más difíciles, y aún sin solución, es la del complejo urbanístico que forman la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, en donde el tránsito es anárquico, lento, exasperante, y la contaminación ambiental es enfermante.
–Entre otras cosas –dice Alvarez– hay que construir una autopista que permita acceder a Puerto Madero desde la parte inferior de la Reserva Ecológica y no sólo, como ahora, por los cuatro escasos puentes. Por lo demás, hay que trasladar al Aeroparque Metropolitano y no utilizar esa zona para construir, puesto que hay que recuperar cien hectáreas de espacios verdes parquizados. Otro problema a solucionar es el de las inundaciones periódicas, que se producen en muchas ciudades del interior y en la Capital. Lagunas artificiales con compuertas serían un principio de solución –propone y añade: el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo, tantas veces anunciada, también debe ser encarada. ¿Cuántas de esas cosas ocurrirán? No lo sé. Sí que es imprescindible ponerse a trabajar en ello.