  
Se largó la temporada primavera-verano
y con ella, los desfiles de los principales diseñadores
que muestran al país y al mundo, sus nuevas creaciones
para lo que queda de este año y el principio del
2005. Ellos marcan su norte y siguen, con sello propio,
la tendencia de la moda. Pero, ¿Qué se entiende
por esto? “En moda hay dos caminos muy marcados: lo
que es la tendencia masiva, que es lo que toman las marcas,
especialmente en los centros productores de moda, y lo que
es diseño de autor, que no es tan masivo. En el primer
caso, se da un 75% de masividad y un 25 de creatividad,
y en el segundo, exactamente al revés. Claro que
el diseño de autor no se cuelga de la nada: siempre
hay un 25% de lo que es tendencia. No se puede estar absolutamente
fuera de ella”, explica Susana Saulquin, socióloga
especialista en Moda y Directora de Concepto de Grupo Pampa
que reúne a varios exponentes del diseño de
autor.
Las propuestas de las marcas son variadas y se adaptan a
cada tipo de mujer.
Por ejemplo, para las que buscan toques muy femeninos y
líneas sensuales, las marcas Jazmín Chebar
y Benito Fernández, proponen diseños que entallan
la silueta y marcan de cerca las curvas de la mujer argentina.
La colección de Jazmín Chebar, está
inspirada en la frescura del verano, presente en los estampados
característicos de la marca en colores cítricos
y luminosos. “La propuesta incluye pantalones casual
y más sastreros, camisas muy femeninas, remeras y
musculosas con mezclas de algodones, suéteres de
hilo con dibujos en jacquard, blazers cortos y largos, de
estilo más formal y también de estética
suelta y canchera”, cuenta quien cursó sus
estudios como diseñadora en Nueva York, los puso
en práctica trabajando para prestigiosas marcas como
Valentino y Donna Karan y en 1997 abrió su primer
local en Buenos Aires –hoy cuenta con 4–. Ella
define al estilo jazmineano como “personal y muy diferenciado,
pensado para una mujer fresca, canchera, activa que disfruta
de la vida y quiere sentirse linda”. Hoy, la campaña
tiene como protagonista a Dolores Barreiro, quien eligió
a Chebar para que diseñe su vestido de novia, hace
unos años. La modelo también parece ser la
preferida de Benito Fernández, que la seleccionó
para cerrar su último desfile primavera-verano 04/05.
El diseñador escogido por Máxima Zorreguieta,
la futura reina de Holanda, en cada visita al país,
y uno de los argentinos más laureados, acaba de presentar
Caleidoscopio, su nueva colección, alegando que “a
pesar de que la paleta de colores no es tan amplia, cuando
estos tonos se mezclan, nos introducen al mundo del Caleidoscopio”.
Los colores señalados por el diseñador fueron
los rosas, amarillos, naranjas y verdes. La nueva línea
está compuesta de microvestidos, minis de patchwork,
tops de tul de seda, camperitas de chiffon, cache-coeurs
tejidos y vestidos largos bordados. Estos mismos diseños
serán presentados en febrero próximo en su
boutique de Barcelona que inauguró hace dos años.
Un estilo
de mujer
Otras que estuvieron presentes en FBA (Fashion Buenos Aires),
el mega evento de la moda y el diseño de autor que
convocó a miles de visitantes, fue Rapsodia, que
presentó sobre la pasarela, sus propuestas para esta
temporada. La marca que lideran desde 1999, el empresario
Francisco de Narváez, a relacionista pública
Josefina Helguera y la ex modelo y actual diseñadora
Sol Acuña, propone una colección para una
mujer súper femenina y natural, en la que se destacan
el denim en jeans con detalles exclusivos, camperas y minis.
También, brillos dorados y plateados en blusas y
tops, y bordados sobre seda, tul y gasa en vestidos, túnicas
y camisolas. En las prendas se da un mix de texturas delicadas
y rústicas.
Algunas de las marcas argentinas que combinan propuestas
tanto para el día y la noche, para la mujer urbana
y sexy, son Melocotón y Clara Ibarguren. Melocotón,
por ejemplo, “está inspirada básicamente
en los años ’50 y ’60, con escotes muy
Marilyn, el estilo Sofía Loren de camisas entalladas
contorneando la silueta femenina y exaltando su sensualidad,
polleras evasé y plato. También incorpora
toques de los años ’30, como el corte Charleston
de los vestidos y en pantalones y camisolas, detalles que
se corresponden más con la onda hippie. Y para las
hot-nights, los vestidos y conjuntos de noche bien sexies”,
cuenta Andrea Garrone, diseñadora, quien en 1980
comenzó a construir los cimientos de esta marca rosarina
que nació destinada a los adolescentes y hoy amplió
su mercado caracterizándose por líneas básicas
para mujeres que quieren lucir naturales y frescas. Las
texturas utilizadas son: poplin con lycra, microfibra, bengalina
con lycra y géneros rústicos. En cuanto a
Clara Ibarguren, dentro de su nueva colección, cada
prenda tiene un toque de diseño especial, bordados
y estampados artesanales, pintados, detalles de flores en
géneros, pequeños herrajes pensados para que
cada una sea única y con estilo. Utilizó como
materiales, fibras naturales como la seda, el algodón
egipcio, las viscosas con estampados desarrollados especialmente
en nuestro país y en Italia.
También están los diseñadores más
exclusivos que se dedican a crear prendas casi irrepetibles
y únicas. Tal es el caso de María Marta Facchinelli,
cuyo trabajo para esta primavera, está inspirado
en el trabajo del fotógrafo americano Ralph Bartholomew
Jr. que abarca las décadas del ’30, ’40
y ’50 y refleja la vida de la clase media americana
de los suburbios. “En ella, la mujer encontrará
prendas básicas, como pantalones de gabardina, polleras
de algodón melange, camisas de poplin, polleras tableadas
y tops de batistas, así como prendas ya más
sofisticadas en sedas naturales, gasas o crêpes. Los
colores que vienen son beige, verde pistacho, rojo, rosa,
beige salmón, celeste melange, blanco y negro”,
comenta la diseñadora, que comenzó el milenio
lanzando su propia marca, luego de estudiar en Londres y
trabajar en la Argentina para firmas dedicadas a la indumentaria
como Yagmour, Sail y John Cook.
Por último, Marcelo Senra propone pantalones cortos,
angostos y anchos, pescadores, jeans con detalles, remeras
con superposición de texturas, faldas de gasa muy
liviana cortada a tijera, polleras rayadas a la rodilla,
camisas con pespuntes a mano y una línea exclusiva
de pilotos y tapados livianos. “Utilicé linos
puros, voiles de algodón y telas muy livianas y frescas
como sedas naturales”, comenta el diseñador
salteño, quien dejó la arquitectura para dedicarse
a la moda –hasta fue docente de la carrera de Diseño
de Indumentaria y Textil de la UBA–, y ya lleva 12
años instalado en el mercado local. En cuanto a los
colores, se destacan los pasteles, amarillo, cielo, cemento,
trufa, camel, blanco, marfil y verde, combinados con el
color lima, protagonista de esta línea.
El diseño
argentino en alza
Con el éxito de sus colecciones, los diseñadores
argentinos están recogiendo los frutos económicos
y de reconocimiento que no les dio la moda en décadas
pasadas. Es que hoy, en nuestro país, el diseño
de indumentaria está en crecimiento constante. ¿A
qué se debe este repunte? “Al cambio de los
lineamientos económicos con la salida de la convertibilidad,
a la reactivación de la industria a partir de la
sustitución de importaciones y al hecho de haber
nivelado costos de producción con otros países,
lo que hace posible, hoy, la exportación”,
apunta Vicky Salías, diseñadora de indumentaria
y coordinadora del área de Moda del Centro Metropolitano
de Diseño.
La baja de las importaciones y la suba de exportaciones
de productos relacionados con el sector, es uno de los indicadores
más contundentes que evidencian la recuperación
del sector, que es 100% real. Es que hoy, la moda argentina,
comenzó a conquistar nuevos mercados impensables
en la década menemista, como Centro y Norteamérica,
Europa y hasta Japón, aún cuando Chile continúa
siendo el principal receptor de la ropa de industria nacional.
El diseño en nuestro país, cobró relevancia
en los últimos años a nivel internacional,
y no son pocos los que se animan a cruzar las frontera para
ofrecer sus productos. Jessica Trosman, por ejemplo, quien
junto a Martín Churba, su ex socio de Trosman/Churba,
había sido una de las primeras argentinas en ingresar
con sus diseños al mercado nipón, ya firmó
un contrato con el holding Onward Kashiyama, quien será
encargado de distribuir Trosman, su nueva marca. Otras etiquetas
que ya exceden las fronteras son: Rapsodia –exporta
a Uruguay y Chile–, María Cher –vende
a Japón, Estados Unidos, Chile y Uruguay–,
Jazmín Chebar –sus productos están en
Estados Unidos–, María Marta Facchinelli –presente
en Estados Unidos, Japón y Londres– y Clara
Ibarguren que en Chile y Uruguay cuenta con alrededor
de 50 clientes.
Sin dudas, para que los diseños argentinos dejaran
de ser exclusivamente vanguardia para comenzar a ser productos
comerciales, los diseñadores debieron bajarse de
su silla giratoria y salir de sus estudios y comenzar a
relacionarse con el sector empresario. Que ellos dejaran
de estar tan pendientes de la moda europea contribuyó
a este auge. “Hoy salís a la calle y podés
elegir. Antes, no se conseguía nada distinto. Ese
es otro punto a favor para el diseño”, considera
Andrea Saltzman, Titular de la Cátedra de Diseño
de Indumentaria de la Universidad de Buenos Aires –UBA–
y autora de El cuerpo diseñado –Editorial Paidós–.
“Además, a esto se suma que hay una mirada
puesta en lo argentino que tiene que ver con una tendencia
a valorar lo propio”, agrega.
“Lo
atamos con alambre”
Este auge se debe principalmente a cuestiones económicas,
pero también al perfil del diseñador local.
“Es muy creativo, porque el argentino, de por sí,
es creativo. Con un piolín arregla el país.
Esto, en diseño, también se da”, opina
Susana Saulquin. “No por nada, lo argentino es lo
exótico, lo original, lo diferente, porque siempre
fuimos diferentes”, agrega y dice que hoy, en diseño,
se recuperó la individualidad y lo masivo va cayendo
en desuso. “Hoy se necesitan el diseño de autor,
las diferencias y la variedad de creaciones. Por eso yo
apuesto todas las fichas a la Argentina en cuanto a diseño,
a Australia en cuanto a lo que es la tecnología,
y a China en lo que es producción masiva en diseño
de indumentaria”, destaca.
La recuperación también se debe a que cada
vez hay más profesionales: unos 2 mil egresados de
carreras terciarias y universitarias, y unos 3 mil estudiantes
“Las camadas que se recibieron demostraron ser exitosas
y hoy ocupan lugares específicos dentro de la moda”,
afirma Saltzman. “Todo se fue generando en torno al
diseño. Las carreras fueron un disparador y los pibes
tomaron la posta”, dice.
El diseño de moda está pasando por un buen
momento y es uno de los sectores que contribuye al crecimiento
económico del país y los diseñadores
argentinos son hoy, valorados dentro y fuera de la Argentina,
donde presentan y venden con éxito, sus nuevas creaciones.
Por eso... A salir a buscar diseño, que en el país,
no se agota.
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Lo que se viene
Números
que prometen
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