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"ECOS DE UNA
TRAGEDIA GRIEGA"

La generación dorada
del tenis nacional,
no reportó ni un oro al
medallero argentino en
Atenas. Varios jugadores desistieron de participar,
tras acusar distintas lesiones
y sus Reemplazantes no se destacaron. La única medalla
fue proporcionada por Paola
Suárez y Patricia Tarabini
en el doble femenino.



Dijo Nalbandian: “Me había borrado del torneo de Cincinnati para llegar bien a Atenas. Me agarró un tirón en el isquiotibial izquierdo. Mi sueño era entrar a la cancha y pelear por una medalla”.

Semanas después de finalizado el certamen en Atenas, la polémica continúa: José Acasuso aseguró que la disputa de un Grand Slam es más importante para un tenista, justificando así las deserciones, y Cañas convalidó esa opinión, en tanto Calleri opinó lo contrario. Casi en simultáneo, los argentinos se despedían rápidamente del Abierto de los Estados Unidos y cerraban una segunda mitad del año poco fructífera para los integrantes de la Legión. La generación de oro del tenis nacional, la misma que alentó ilusiones con sus resultados recientes, apenas pudo pellizcar una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas y abrió un sinnúmero de especulaciones sobre la disposición de los integrantes de la Legión a resignar algunos dólares en pos de la camiseta.
Los tres mejores argentinos del ranking desertaron por distintas lesiones, las que se sumaron a otras precedentes en ocasión de la Copa Davis, mientras que sus reemplazantes no lograron destacarse y la debacle se acentuó con la proeza de los chilenos, quienes obtuvieron dos medallas de oro y un bronce.
Pero ¿estuvieron realmente lesionados los que desistieron de participar? ¿Los tenistas no logran impregnarse del espíritu amateur, ni disfrutan de representar a la Argentina? ¿Es el tenis argentino un cúmulo de apátridas? ¿O son realmente incomprendidos?
Hay un dato que no debe soslayarse: el circuito profesional les impone un ritmo de competencia feroz, más que en la mayoría de los otros deportes. Por algo Guillermo Coria y David Nalbandian debieron soportar largos períodos de inactividad este año.

Las posibilidades
Antes de la cita griega Coria, Nalbandian y Gastón Gaudio se ubicaban entre los diez mejores tenistas del planeta. Además, estaba la número uno del mundo en dobles, Paola Suárez, que también era top ten en singles, más una pareja masculina con buenos resultados (Gastón Etlis y Martín Rodríguez) y otros jugadores con curriculum respetable, como Agustín Calleri, Juan Ignacio Chela, Mariano Zabaleta y Gisela Dulko.
Ahora bien ¿todos ellos estaban en condiciones de conseguir medallas? Por antecedentes sólo eran serios aspirantes al oro Nalbandian, Coria y Suárez-Tarabini, una dupla que finalmente, salvó la ropa de la delegación al cincelar sus nombres en el bronce.
Gaudio, campeón de Roland Garros, nunca logró destacarse en superficies rápidas, que eran las que en definitiva se utilizaron en Grecia, en tanto que Chela, Calleri –volvía de una serie de lesiones– y Zabaleta no llegaban en plenitud, como para alentar ilusiones.
Unos días antes de desembarcar en Atenas, a Coria se le detectó una lesión grave en el hombro derecho por la que debió ser operado, Gaudio desertó por una dolencia en el talón que se le sumó a otra en el hombro, mientras que Nalbandian acusó un pequeño desgarro y se bajó y Calleri ganó un partido y sufrió una lesión muscular.
“Desde la Asociación Argentina de Tenis no se les puede reprochar nada a los tenistas, porque las lesiones fueron comprobadas por el médico del equipo (Javier Maquirriaín), quien incluso evaluó los estudios que se les hicieron y coincidió en el diagnóstico”, explicó el jefe de los representativos argentinos de tenis en Atenas, Alberto Marcaccio.
El dirigente agregó que “Lo de Coria y Gaudio fue verificado en Buenos Aires y el caso de Nalbandian surgió en Atenas, donde fue tratado en forma intensiva por el médico. El jugador demostró que tenía intenciones de participar en todo momento y estuvo cerca de hacerlo en el doble, pero sentía dolores que se lo impidieron. Lo mismo ocurrió después con Calleri, que jugó un partido y se desgarró.”
“Entiendo que la sociedad sospeche, porque los jugadores argentinos han tenido inconvenientes para disputar la Copa Davis, pero en los Juegos sus argumentos fueron comprobados. Además, Nalbandian no vino de vacaciones como se dijo. Asumo que su aparición dentro de la villa olímpica, bailando, no era la de un jugador lesionado, pero también es cierto que la lesión que tenía no le impedía bailar y sí jugar”, completó.
Otro dato que pocos conocen es que el cordobés no tenía posibilidades de ser reemplazado, porque los cupos estaban agotados. Argentina tenía seis tenistas entre los 48 mejores del ranking, el requisito mínimo para jugar, pero sólo podían ir cuatro representantes por país. Cuando Coria y Gaudio desertaron fueron reemplazados por Chela y Zabaleta y no había otro argentino disponible para jugar por Nalbandian. Guillermo Cañas no estaba entre los 48 mejores, cuando se cerró la lista de inscriptos.
Por su parte, un médico cercano a los tenistas que pidió reserva de identidad, señaló que Coria “no estaba en condiciones de jugar ni en su casa”, en tanto que Nalbandian y Gaudio tal vez “podrían haber arriesgado a condición de encontrarse con graves consecuencias: lo que pasa es que hay jugadores que se arriesgan y otros que son precavidos”.