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Semanas
después de finalizado el certamen en Atenas, la polémica
continúa: José Acasuso aseguró que
la disputa de un Grand Slam es más importante para
un tenista, justificando así las deserciones, y Cañas
convalidó esa opinión, en tanto Calleri opinó
lo contrario. Casi en simultáneo, los argentinos
se despedían rápidamente del Abierto de los
Estados Unidos y cerraban una segunda mitad del año
poco fructífera para los integrantes de la Legión.
La generación de oro del tenis nacional, la misma
que alentó ilusiones con sus resultados recientes,
apenas pudo pellizcar una medalla de bronce en los Juegos
Olímpicos de Atenas y abrió un sinnúmero
de especulaciones sobre la disposición de los integrantes
de la Legión a resignar algunos dólares en
pos de la camiseta.
Los tres mejores argentinos del ranking desertaron por distintas
lesiones, las que se sumaron a otras precedentes en ocasión
de la Copa Davis, mientras que sus reemplazantes no lograron
destacarse y la debacle se acentuó con la proeza
de los chilenos, quienes obtuvieron dos medallas de oro
y un bronce.
Pero ¿estuvieron realmente lesionados los que desistieron
de participar? ¿Los tenistas no logran impregnarse
del espíritu amateur, ni disfrutan de representar
a la Argentina? ¿Es el tenis argentino un cúmulo
de apátridas? ¿O son realmente incomprendidos?
Hay un dato que no debe soslayarse: el circuito profesional
les impone un ritmo de competencia feroz, más que
en la mayoría de los otros deportes. Por algo Guillermo
Coria y David Nalbandian debieron soportar largos períodos
de inactividad este año.
Las
posibilidades
Antes de la cita griega Coria, Nalbandian y Gastón
Gaudio se ubicaban entre los diez mejores tenistas del planeta.
Además, estaba la número uno del mundo en
dobles, Paola Suárez, que también era top
ten en singles, más una pareja masculina con buenos
resultados (Gastón Etlis y Martín Rodríguez)
y otros jugadores con curriculum respetable, como Agustín
Calleri, Juan Ignacio Chela, Mariano Zabaleta y Gisela Dulko.
Ahora bien ¿todos ellos estaban en condiciones de
conseguir medallas? Por antecedentes sólo eran serios
aspirantes al oro Nalbandian, Coria y Suárez-Tarabini,
una dupla que finalmente, salvó la ropa de la delegación
al cincelar sus nombres en el bronce.
Gaudio, campeón de Roland Garros, nunca logró
destacarse en superficies rápidas, que eran las que
en definitiva se utilizaron en Grecia, en tanto que Chela,
Calleri –volvía de una serie de lesiones–
y Zabaleta no llegaban en plenitud, como para alentar ilusiones.
Unos días antes de desembarcar en Atenas, a Coria
se le detectó una lesión grave en el hombro
derecho por la que debió ser operado, Gaudio desertó
por una dolencia en el talón que se le sumó
a otra en el hombro, mientras que Nalbandian acusó
un pequeño desgarro y se bajó y Calleri ganó
un partido y sufrió una lesión muscular.
“Desde la Asociación Argentina de Tenis no
se les puede reprochar nada a los tenistas, porque las lesiones
fueron comprobadas por el médico del equipo (Javier
Maquirriaín), quien incluso evaluó los estudios
que se les hicieron y coincidió en el diagnóstico”,
explicó el jefe de los representativos argentinos
de tenis en Atenas, Alberto Marcaccio.
El dirigente agregó que “Lo de Coria y Gaudio
fue verificado en Buenos Aires y el caso de Nalbandian surgió
en Atenas, donde fue tratado en forma intensiva por el médico.
El jugador demostró que tenía intenciones
de participar en todo momento y estuvo cerca de hacerlo
en el doble, pero sentía dolores que se lo impidieron.
Lo mismo ocurrió después con Calleri, que
jugó un partido y se desgarró.”
“Entiendo que la sociedad sospeche, porque los jugadores
argentinos han tenido inconvenientes para disputar la Copa
Davis, pero en los Juegos sus argumentos fueron comprobados.
Además, Nalbandian no vino de vacaciones como se
dijo. Asumo que su aparición dentro de la villa olímpica,
bailando, no era la de un jugador lesionado, pero también
es cierto que la lesión que tenía no le impedía
bailar y sí jugar”, completó.
Otro dato que pocos conocen es que el cordobés no
tenía posibilidades de ser reemplazado, porque los
cupos estaban agotados. Argentina tenía seis tenistas
entre los 48 mejores del ranking, el requisito mínimo
para jugar, pero sólo podían ir cuatro representantes
por país. Cuando Coria y Gaudio desertaron fueron
reemplazados por Chela y Zabaleta y no había otro
argentino disponible para jugar por Nalbandian. Guillermo
Cañas no estaba entre los 48 mejores, cuando se cerró
la lista de inscriptos.
Por su parte, un médico cercano a los tenistas que
pidió reserva de identidad, señaló
que Coria “no estaba en condiciones de jugar ni en
su casa”, en tanto que Nalbandian y Gaudio tal vez
“podrían haber arriesgado a condición
de encontrarse con graves consecuencias: lo que pasa es
que hay jugadores que se arriesgan y otros que son precavidos”.
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