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[Reflexión]

El sentido de la vida, la recuperación de valores como la dignidad y la honestidad, y la presencia del mal en el mundo, son algunos de los grandes temas que interesan cada día más, a un importante número de jóvenes, que se ha volcado al estudio de la Filosofía. El profesor Leandro Pinkler nos dice por qué.

"HAY UNA GENERACION
DE JOVENES HAMBRIENTOS
DE SABIDURIA"


En las librerías cada día se ven más ejemplares dedicados a la Filosofía. Algunos autores, como nuestro recientemente entrevistado Lou Marinoff (que aplica las enseñanzas de Platón con la terapia) es un éxito de ventas. Las facultades de Humanidades registran un número creciente de inscripciones en todo el país. Cursos no gratuitos sobre Nietzsche, por ejemplo, como los que se están dando en estos días en el Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), hacen que se llenen los auditorios. ¿Qué está pasando? Al retorno de los brujos, que se dio en la década del ’60, ¿sigue ahora el retorno de los filósofos? ¿Es una moda cultural como lo fueron el new-age, las seudomeditaciones más o menos orientales y el control mental?
–No, no es una moda cultural. Es una tendencia perdurable –dice el profesor
Leandro Pinkler–. Cada día, más jóvenes buscan respuestas a los eternos
problemas de la vida.

Quieren explicarse el sentido de la vida
–¿Y encuentran esas respuestas?
–Mi tarea no es darles esas respuestas, soy un intermediario, entre Nietzsche y quienes vienen a mis cursos, yo les doy las herramientas. Vienen con hambre, porque hay una generación de jóvenes hambrientos de sabiduría, y mi tarea, es la de darles el alimento correcto. Los jóvenes están vivos, están más vivos que las generaciones que los precedieron, y no aceptan el cinismo, ni la mentira. Piensan. Dudan. Se cuestionan y preguntan, porque buscan las verdades. Cada vez, afortunadamente, hay mayor cantidad de ellos que piensan y con profundidad. Desde luego, hay también indiferentes o intelectualmente (o éticamente) deshonestos, más consigo mismos que con los demás. Pero la cantidad de los jóvenes positivos es muy importante. Es notable que busquen valores culturales perdurables. Y rechacen al mercantilismo, y a las propuestas de los mercachifles que venden valores negativos, tales como el hedonismo, el que cada uno haga la suya. Vienen –o van– a los cursos a buscar respuestas con toda la energía que disponen.

Certezas peligrosas
El pensador francés Albert Camus decía que le aterraban “las ideas generales y las certezas. En el mundo hubo muchas persecuciones, siempre motivada por las certezas y nunca por las dudas”. Algunos acusaron a Nietzsche (a su obra, claro; él escribió en el Siglo XIX) de proponer demasiados dogmas y excesivas certezas.
–No, no es así –dice Pinkler. Fue el filósofo más leído en la mitad del siglo XX. Escribía bien y muy claro. Por eso gusta a los jóvenes. Una de las frases de Nietzsche es que “las convicciones son más fuertes que las mentiras”. Lo fundamental en él es que plantea todas las creencias que tienen los seres humanos, pero es profundamente crítico de todas las creencias. No, no aprueba las certezas, él es lo contrario al dogmatismo. El problema es que, para algunos, hay en su filosofía algo de nacional socialismo, pero constituye una visión un tanto caprichosa. Algunos franceses, desinfectaron sus libros, quitándole ideales e ideas que son fuertes, y actuales, ya que Nietzsche plantea la recuperación de los valores como la dignidad, la honestidad, y una búsqueda profunda de cada persona en sí mismo, que es una de las propuestas de la Filosofía.

La felicidad, ja, ja, ja
La pregunta sobre si la Filosofía es capaz de explicar el sentido de la vida no es extemporánea.
–Claro – responde Pinkler–. Tratar de hallar el sentido de la vida, es uno de los temas primarios de la filosofía. Aristóteles postulaba que si todos los actos tienen una finalidad, la suma de los actos tiene una finalidad en sí misma, y eso es como la finalidad de la vida humana.
–No nos parece una respuesta convincente.
–Cómo puedo explicarlo... Si se le pregunta a muchas personas cuál es la finalidad de la vida humana, todos, o la gran mayoría, van a responder “la felicidad”. Pero si le preguntás a cada uno qué es la felicidad, todos darán respuestas diferentes. El filósofo griego Aristóteles diferencia tres tipos de felicidades complementarias: una, la vida voluptuosa, es decir la que se basa en la búsqueda de placeres. La segunda es la vida sociopolítica, que es la del prestigio social, y la tercera es la vida contemplativa, que es la del conocimiento. La suma de los tres construye un sentido de la vida, pero todo apunta a la felicidad, siempre.
–A veces uno quiere ser feliz y los demás no lo dejan...
–Claro, si tomás la felicidad como una búsqueda de prestigio, vas a depender de los demás. Nadie es autónomo. Y si tomás el placer como la finalidad de la vida, estás sujeto a contingencias tales como las enfermedades, el desamor, el dolor, el miedo. Sólo el conocimiento no tiene grietas, por las que podría colarse la desdicha. Por eso la importancia de pensar y de filosofar. Entonces, en la medida en que cada uno asume sus propias circunstancias, le da sentido a su propia vida.
–¿En qué creen los jóvenes hoy?
–En estos días hay un nuevo orden, es un momento de búsqueda. En los años ’60 y ’70 la juventud fue contestataria, y luego indiferente. Ahora estamos con serios poblemas, y los jóvenes buscan resolverlos. Creen en la solidaridad, y aunque pasan cosas terribles en el mundo actual, buscan respuestas y soluciones. Desean eso. Qué harán con ese deseo, no lo sé; hay un gran vacío de referencias. El “todo vale” no les gusta, pero todavía no tienen una respuesta.
–¿Cree que la encontrarán?
–Espero que sí. Un deporte muy argentino es hablar mal de nosotros mismos y de nuestro país, algo que no ocurre en otras naciones. Es injusto, porque aquí hay gente capaz que ha hecho cosas valiosas, y las posibilidades de hacer algo positivo están intactas. También hay sectores conformistas. Hay gente que cree que tiene todas las respuestas, y no: es la Filosofía la que le permite formular las preguntas, más allá que plantee más interrogantes que soluciones.