Entrevista
  Reflexión
  Investigación
  Jardín
  Actualidad
  Cocina

La historia secreta de Hipólito Yrigoyen

EN SU ULTIMO LIBRO, ARACELI BELLOTA DESNUDA
AL EX PRESIDENTE HIPOLITO YRIGOYEN.
NOS CUENTA
SUS INTIMIDADES: LAS MUJERES
CON QUIENES
NO SE CASO QUE NO RECONOCIO.


QUIEN ES LA AUTORA
Araceli Bellota es historiadora, periodista , guionista del programa de tevé Siglo XX Cambalache, y autora de canciones populares. Trabajó en la agencia de noticias Télam, en el diario La Prensa, y colaboró en Todo es Historia, la revista que dirige Félix Luna. Profesora de Comunicación Social de la UADE, realizó el guión del video Eva Perón cuenta su historia y condujo en radio el programa Una historia distinta. Entre sus libros, se destacan Aurelia Vélez, la mujer que amó a Sarmiento; Margarita Weid y el General Paz; Juana Lanteri, la pasión de una mujer y Sarmiento, maestro del éxito. Actualmente está escribiendo sobre las mujeres de Perón.

Los amores de Yrigoyen acaba de llegar a las librerías, pero la historiadora Araceli Bellota ya está escribiendo la siguiente biografía, que posiblemente se llamará Las mujeres de Perón.
–Se refiere, claro, a las tres esposas, Aurelia Tizón, Eva Duarte y María Estela Martínez. ¿O hubo más? ¿Hubo otras con quienes no se casó?
–Me refiero –mejor dicho, me referiré, porque todavía no lo he concluido al libro– a las mujeres de Juan Domingo Perón, a todas. Y no me preguntes más, porque me falta investigar y escribir muchas cosas. Hablemos de Yrigoyen.
–Hay una anécdota muy conocida: cuando fue profesor en la Escuela Normal, en donde tuvo como alumna a Alicia Moreau, Yrigoyen reprendió a una alumna que defendía la poligamia y defendió la idea de la familia tradicional. ¿No es contradictorio, en un hombre que, no digamos que la practicaba, no, pero que tuvo por lo menos, cuatro mujeres e ignoró el matrimonio? ¿Por qué hizo eso?
–Era contradictorio, sí. El doble discurso no es privativo de los políticos actuales. Por ejemplo, se oponía a desempeñar cargos públicos, pero hacía todo lo posible para que se los ofrecieran. Tenía muchas contradicciones, en defensa de la familia, según dijo, se opuso a la ley de divorcio vincular, cuando él, en su vida privada... Pero no soy psicóloga, no sé por qué incurría en contradicciones, pero lo real es que sí las practicaba. Tal vez, no sé... Hay historias familiares... Su tía Luisa se casó con un cura, y un buen día el cura la abandonó, con los dos hijos que tenían y se fue a España y jamás regresó. Yrigoyen fue un hombre fascinante. En mi casa paterna, cuando yo era adolescente, había algunas biografías de él, de un hombre que se retiró de la actividad pública durante diez años a meditar, a pasar sus cuarenta días en el desierto, como Cristo. Un hombre que conoció el espiritismo...
desierto, como Cristo. Un hombre que conoció el espiritismo... Bueno, investigué y hallé documentos inéditos y ahí están, en el libro.
–¿Cómo fue eso del espiritismo?
–Hay constancia de que visitó más de una vez a la Madre María, una mujer que... Bueno, se decía que tenía el don de sanación y de adivinación. La Madre María le vaticinó que sería presidente de la Nación por segunda vez. Si él era un espiritista convencido o no, no se sabe. No dejó nada escrito ni a favor ni en contra. Pero practicó el espiritismo, sí.
–Bueno... Si el vaticinio de la Madre María no se hubiera cumplido, nadie se acordaría de eso.

Matrimonio e hijos
En su libro lo trata, cómo podríamos decir... Sin eufemismos: aparece un hombre, padre de varios hijos que no reconoció, habidos con mujeres con las cuales no se casó. ¿No le gusta Yrigoyen?
–Sí, me parece un hombre en el cual lo positivo era más importante que lo negativo. Era –fue– un hombre raro. Un político a quien no le gustaban los discursos, al punto de que, cuando era presidente de la Nación, en la apertura de las sesiones del Congreso mandó su discurso y lo hizo leer por el vicepresidente. Un hombre que tenía hijos y mujeres, a quienes mantenía y les pagaba una casa, pero que vivía con su tío Leandro Alem en condiciones muy humildes. Un hombre torturado por el ahorcamiento de su abuelo por mazorquero, ahorcado en la plaza pública, como se hacía entonces. El no lo vio, pero su tío Alem se lo había contado.
–¿Y por qué no quería casarse?
–Realmente, no lo sé. Su sobrina Celia, una de las personas con quienes hablé para hacer mi libro, me contó que a Yrigoyen jamás se lo vio con una mujer por la calle, que no celebraba su cumpleaños, ni Navidad, ni Año Nuevo, ni ningún tipo de fiesta. Fijate lo que le ocurrió con Helena, su hija mayor...
–¿Qué le pasó?
–Helena era hija de Yrigoyen y de Antonia Pavón, una chica de 19 años que vivía en su casa familiar, una criada. Yrigoyen tenía 26 años, por entonces. Y bueno, nunca la reconoció y no vivió con ellas. Cuando se enteró de que él tenía otra mujer, Antonia fue hasta la casa, llamó a la puerta y se fue, dejando en el umbral a Helenita, que ya tenía dos años. Nunca más volvió a verlos, ni a su ex pareja ni a su hija.
–E Yrigoyen la crió.
–No, la criaron las mujeres de su familia. Volvió a ver al padre, y vivió con él, ya de adulta. Y a los cuatro hijos que lo sobrevivieron los condenó a la humillación de tener que demostrar su filiación luego de su muerte.
–Hablando de hijos, dígame, Araceli, ¿Perón tuvo hijos con alguna mujer con la cual no se casó? Anda una señora por ahí reclamando el reconocimiento...
–Ya te lo dije: el libro no está terminado aún.

 

LA DEUDA EXTERNA
En Los amores de Yrigoyen figura una anécdota que hace pensar en tiempos presentes: en 1890, Carlos, El Gringo Pellegrini, se hace cargo de la presidencia de la Nación y exhorta a la ciudadanía: “Necesitamos de ocho a diez millones para pagar (la deuda externa) de aquí a nueve días. Reclamo de ustedes esa ayuda en nombre de la Patria”.
–Pellegrini, dice usted Araceli, sabía que si no se pagaba el país se quedaría sin crédito, y sería una especie de paria en el mundo.
–Sí, entre particulares y empresas aportaron 16 millones de pesos y la deuda se pagó a tiempo y el país pudo salir de su estancamiento.
–¿Es irrepetible esa ayuda?
–¿Lo que querés saber es si en estos días sería posible? Tal vez. Todo depende del grado de confianza que despierte quien haga la convocatoria...

 

 

“La Madre María, una sanadora, le vaticinó que sería presidente de la Nación por segunda vez. no se sabe si él era espiritista”.