| A
pas victorias obtenidas por los deportistas
argentinos en los últimos Juegos Olímpicos
dejaron una sensación ambigua en el aire. Por
un lado, la certeza de que si queremos, podemos. Por
el otro, la gran duda: ¿cómo estamos
posicionados frente al mundo a nivel deportivo? Y
también: ¿cómo podríamos
llegar a estar si el contexto socioeconómico
fuera diferente?
Primero, conviene hacer una distinción entre
lo que se consideran los tres escalones básicos
de práctica deportiva: a nivel social; el federado;
y el de alto rendimiento, que nos representa en los
distintos ámbitos de competencia internacional.
“Me parece que en la Argentina hay una escasa
participación deportiva. La Confederación
Argentina de Deportes está realizando un censo
con el objetivo de determinar cuántos federados
tenemos, un dato esencial porque uno de nuestros principales
objetivos es aumentar el número de deportistas”,
explica Osvaldo Arsenio, Director Nacional Técnico
Deportivo. “De todos modos –aclara–
los tres grupos están relacionados. Tenemos
gente talentosa, se trata de descubrirla. Si pudiéramos
hacer un plan a largo plazo, nos sorprenderíamos
con los resultados. Son proyectos que requieren de
cierta continuidad en el tiempo, pero es la única
manera de sumar deportistas, mejorar el rendimiento
y optimizar la inversión económica de
la Secretaría Nacional. Por eso apuntamos a
fomentar la participación social”.
En este momento, existen alrededor de 550 deportistas
calificados que reciben becas en función de
sus resultados y de la instancia en la que compiten
(sudamericana, panamericana, olímpica y mundial).
“El nuevo plan estratégico 2004/2008,
hasta los próximos Juegos Olímpicos
de Pekín y con una etapa intermedia en los
Panamericanos de 2007, busca apoyar a aquellos que
tengan posibilidades de representar al país”,
dice Arsenio.
Con
paso firme
Mientras tanto, las carreras de calle y aventura están
entre las actividades que crecieron más en
los últimos tiempos. “La participación
aumentó en un 100% en un año”,
asegura Sebastián Tagle, creador y director
del Club de Corredores. Y agrega: “La gente
está tomando conciencia de la sensación
que produce estar bien físicamente. Además,
hay empresas que informan y organizan eventos, entrenamientos
y salidas”. Es el caso de Nike, que propone
distintas actividades como el Circuito Nike 04, con
cuatro pruebas de cross country; y el Buenos Aires
Corre, del que participan unos 5.000 corredores y
que este año se llevará a cabo el 7
de noviembre.
Alejandro Lucchini coordina el Salomon Adventure Trainning
(SAT), un grupo de entrenamiento que empezó
a funcionar en abril de este año. “Trabajamos
con las disciplinas madre del deporte aventura, que
son el mountain bike, el kayakismo y el running. También
hay clases especiales para la parte de cuerdas y orientación.
El objetivo, es que los que empiezan tengan los conocimientos
y la resistencia para hacer sus primeros pasos y que
los más avanzados, se perfeccionen”,
cuenta.
Lucchini y Tagle coinciden en el que muchos de los
que se suman a este tipo de prácticas provienen
del fútbol, el rugby o el hóckey. “Son
personas mayores de 30 años que están
dejando las actividades grupales”, dice Tagle.
Y Lucchini agrega: “Esto les permite extender
su vida deportiva. A veces una pequeña lesión
te impide jugar al fútbol, por ejemplo, pero
en las carreras hay menos riesgo. Y más allá
del trabajo físico y en equipo, es muy importante
la resistencia psíquica para obtener resultados”.
La
moda al día
El mercado de la indumentaria también se adaptó
a esta tendencia, a través de la incorporación
de diferentes tecnologías que vuelven a cada
prenda más resistente y confortable. Salomon
incorporó membranas como la Gore-Tex (impermeable,
respirable y cortaviento), la Windstopper (completamente
cortaviento y altamente respirable) y la posibilidad
de agregar o quitar aire de pequeñas cámaras
insertas en la prenda a través del sistema
Airvantage.
Marcas como Reebok, Nike, Le Coq y Puma también
presentaron tecnologías propias para desarrollar
prendas que se adapten mejor a las necesidades de
cada deporte. Pero la novedad es que, influenciados
por el mundo de la moda internacional, crearon líneas
alternativas que se adaptan a los distintos momentos
del día, más allá de la práctica
deportiva propiamente dicha.
En el caso de Reebok, se trata de una línea
con reminiscencias de las décadas de los ’70
y ’80. Buscan la inserción de los productos
deportivos en la vida cotidiana a través de
la ruptura de las combinaciones clásicas, por
ejemplo, al usarlas con prendas de alta costura. La
línea Style de Vie de Le Coq, ofrece diseños
retro –la mayoría relacionados con el
running o el fútbol–, adaptados a la
moda cotidiana. En Puma aseguran que la morfología
de las prendas sigue siendo la misma, pero que al
transformarse el uso, fueron cambiando los colores
que las sacan de su contexto deportivo. Además,
sumaron accesorios, especialmente para las mujeres.
Por otro lado, las casas dedicadas a la moda de todos
los días, se vieron obligadas a crear líneas
con vestigios deportivos. “Yo lo llamo ‘estilo
cómodo’”, comenta Andrea Garrone,
de Melocotón. “Fue en respuesta al pedido
de las clientas de todas las edades, y tiene que ver
con el hecho de que las prendas de las marcas de primera
línea en indumentaria deportiva se incorporaran
al uso cotidiano. Ahora utilizamos telas como la frisa
deportiva de nylon en camperitas con capucha y pantalones
bien rectos, nylon calado en musculosas y conjuntos
rústicos ciento por ciento algodón”,
agrega.
La causa salta a la vista. Cómodos y a la moda,
¿qué más se puede pedir?
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