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La
escena se repite prácticamente en todas las
casas de familia, cuando mamá o papá
se acercan a su hijo con cara inquisidora y arremeten
con la bendita pregunta: ¿Qué es lo
que realmente te gustaría hacer de tu vida?
El tono de voz se eleva y el entrecejo aparece más
fruncido a medida que pasa el tiempo. Los jóvenes
se encogen de hombros y tratan de mirar para otro
lado. ¿Cómo explicar a los padres –por
enésima vez– que todavía no tienen
la más remota idea de lo que quieren? Ahora
puede (o podés) respirar aliviado. No es a
usted (o a vos) el único al que le sucede lo
mismo. Pero la culpa, si se puede hablar de “culpas”,
no es de los que aún no empezaron a transitar
el camino. Además de cargar con la gran responsabilidad,
de tener que encontrar su vocación en el mundo
de sensaciones, que los atormenta, deben enfrentar
la difícil misión de insertarse en el
mercado laboral actual. Pavada de tarea.
Tiempos
de cambio
“Los jóvenes de hoy se sienten muy solos,
muy confundidos”, asiente Marité Salvat,
una empresaria especializada en el área de
Empleo y Capacitación para la Inserción
Laboral, que en 1995, creó la Fundación
Salvat, entidad con sedes en diferentes puntos del
país que promueve la formación para
el Empleo, el Trabajo y la Integración a través
de diferentes cursos y seminarios de capacitación.
“Hay una carencia de formación en sentimientos
y en valores, que muchas veces, los lleva a no comprender
del todo la actualidad”, dice (ver Una realidad…).
Históricamente, los pasos a seguir siempre
fueron los mismos: terminar el secundario, elegir
una carrera, recibirse y empezar a ejercer la profesión
(probablemente las niñas seguidoras de la entrañable
Susanita creada por Quino, agregarían a la
lista casarse y tener hijitos). Los tiempos revolucionados
que nos tocan vivir, parecen haber cambiado el orden
de los factores (¡lo que no necesariamente implica
la alteración del producto!). En la actualidad,
son muchos los que prefieren comenzar por el empleo
para después decidir qué estudiar. “Lo
fundamental es que piensen en qué se imaginan
haciendo a futuro. Si uno no sabe hacia dónde
quiere ir, difícilmente pueda llegar”,
razona Nora Socolinsky, licenciada en Ciencias de
la Educación y directora de la consultora organizacional
NS, que orienta su tarea hacia la capacitación
de jefes y gerentes para que aprendan a obtener mejores
resultados de su equipo de trabajo. Y agrega: “Creo
que cambiaron mucho los paradigmas de lo que uno debe
estudiar. Antes estaba toda esa cosa de las ‘carreras
importantes’. ¿Pero hoy qué es
una carrera importante? El valor en cualquier actividad
o capacitación que uno haga, lo genera uno
mismo”. Salvat coincide: “La idea es fijarse
en qué espacios se puede, y luego se quiere,
incursionar. Y a partir de ahí, capacitarse.
Hoy en día, es necesario seguir perfeccionándose
a lo largo de toda la vida laboral y no siempre se
siguen las mismas líneas de conocimiento. Existe
una posibilidad de combinar disciplinas, que hasta
hace un tiempo, era impensada. El universo de los
servicios requiere profesionales que puedan manejar
un entorno flexible, que se adapten al cambio”.
La
gran búsqueda
En lo que a mercado laboral refiere, el panorama también
trajo modificaciones. “La sensación es
que después de la baja que hubo entre 2001
y 2002, de a poco, se están generando más
oportunidades de empleo. Este último año
alcanzó los niveles del ’99 o 2000 y
esperamos que la tendencia siga así”,
se entusiasma Martín Szurman, socio consultor
de Emple@r. Y por lo que han podido observar en la
consultora, estos nuevos puestos son rápidamente
ocupados por jóvenes profesionales. “Las
búsquedas no apuntan a un perfil específico.
Desde nuestra experiencia, la gente que ha estudiado
o tiene relación con sistemas logra insertarse
rápidamente. Las ingenierías también
se ven beneficiadas, porque de a poquito se está
reactivando la industria”, enumera.
Por su parte, Salvat completa: “Es de gran utilidad
saber idiomas. China, Paquistán e India son
los países que más van a crecer en los
próximos años. Si yo fuera joven hoy,
estudiaría chino. Se trata de un país
con miles de millones de habitantes que van a salir
a consumir, con quienes vamos a tener que conectarnos.
Y aquel que pueda hablar con ellos, tendrá
muchas ventajas sobre el resto de la población”.
Sin embargo, no todos los que empiezan a transitar
este camino alcanzan el puesto deseado. El punto más
conflictivo, según destacan los especialistas,
es que la gente no sabe buscar trabajo. “Reparten
currículums sin tener en claro qué están
ofreciendo. Buscar trabajo implica un posicionamiento
frente al mundo que no debe partir del ‘yo necesito’,
sino desde el ‘yo tengo’, dos actitudes
muy diferentes. Todos poseemos diferentes habilidades,
sólo que a veces, no sabemos reconocerlas.
Incluso los chicos que recién salen del colegio
y se sorprenden cuando descubren que son buenos organizadores,
o que manejan bien las relaciones interpersonales”,
dice Socolinsky. La clave pasa, entonces, por descubrir
las propias fortalezas y saber mostrarlas a la persona
indicada.
¿Pero cómo iniciar una búsqueda?
“Lo primero que una persona debería plantearse
en esta primera etapa son objetivos claros con respecto
al trabajo que está buscando, y postularse
para aquellos puestos, en los que sabe que tiene posibilidades.
Es mejor ir a una entrevista con certezas en cuanto
al tipo de tareas, la cantidad de horas disponibles
y la remuneración pretendida, para transmitir
seguridad al encargado de la selección –responde
Szurman–. Además de recurrir a los contactos
directos (amigos, familiares, conocidos), está
el canal que ofrecen las consultoras. Nosotros tenemos
más de 1.000 contactos en empresas que son
decisores al momento de incorporar personal. Nuestra
base de datos es de acceso gratuito para todas las
organizaciones y estamos respondiendo a 200 búsquedas
por mes. Y por otro lado están las páginas
de Internet, los diarios, las universidades, las instituciones
u ONG. Buscar trabajo es un trabajo en sí mismo.
Por eso, mi consejo es que no se deje de utilizar,
ninguna de las vías posibles. Hay que hacerlo
en forma constante y consistente. No sirve mirar el
diario una vez por mes”.
En este momento, las pequeñas y medianas empresas
son las que generan más volumen de empleo,
lo que suma ciertas ventajas para los que están
dando sus primeros pasos. “Si bien las compañías
grandes suelen tener programas institucionalizados
para jóvenes profesionales, normalmente son
las más chicas, las que se interesan en aquellos
elementos que los jóvenes pueden aportar como
valor agregado. Quizás, por el hecho de que
están más cerca de la tecnología,
y que tienen facilidad para adaptarse a los cambios.
Además, los empleadores cuentan con la posibilidad
de enseñarles y saben que no traen ‘vicios’
de trabajos anteriores”, apunta. En este marco,
y para aquellos que no tienen la necesidad imperiosa
de ganar dinero, existen las pasantías, una
figura que permite a los estudiantes conocer su profesión
‘desde adentro’, y muchas veces resulta
de gran utilidad para corroborar si el camino elegido
es el correcto (ver La Ley).
El
propio empleo
Pero no es la única alternativa. Los tiempos
que corren, demostraron que en la actualidad, es posible
generar el propio espacio de trabajo. Y luego poder
ofrecer oportunidades a los demás. “En
el mundo desarrollado, el 90% de la gente se desempeña
en las pequeñas unidades de negocios, generalmente
en manos de emprendedores”, expone Salvat. En
la Argentina, casi el 20% de los trabajadores está
vinculado con la actividad emprendedora y uno de cada
cinco adultos realizó en el último año
una acción concreta relacionada con un nuevo
negocio. Szurman agrega: “Existen casos en los
que buscamos mostrarle a la gente que nos consulta,
que tiene diferentes opciones para reinsertarse en
el circuito laboral. Que no sólo se trata de
estar trabajando para una empresa sino que también
pueden hacerlo en forma independiente”.
En definitiva, se trata de animarse a usar el ingenio.
Tanto en el caso de los adultos, como en el de los
que recién empiezan. “Hay que enseñar
a los jóvenes que el futuro lo genera cada
uno. Que no es un camino predeterminado y que las
posibilidades para construirlo, son infinitas”,
concluye Salvat.

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