| Deon
sólo siete años, Norah Jones ya sabía
que para ella, no había placer mayor que sentarse
en un piano y tocar jazz. La joven cantante norteamericana,
que acaba de visitar nuestro país, donde desplegó
todo su talento en el Luna Park, cumplió sus
bodas de plata en esta vida y ya tiene varios kilos
de platino acumulados.
Su (para ella) inesperado éxito de popularidad,
llegó a partir de 2002 con el lanzamiento de
su primer disco, Come away with me. Impregnado de jazz,
soul, country y folk pop norteamericano, su álbum
debut logró vender unas 17 millones de copias
y fue considerado su puerta al mundo. El éxito
de aquella producción, fue de tal magnitud, que
la consideraron “un fenómeno discográfico”.
No es para menos: por él, Jones estuvo nominada
en ocho ternas para los premios Grammy y las ganó
a todas.
Dueña de una voz fascinante y de una timidez
desmesurada, se podría decir que parte de su
talento artístico, lo trae en la sangre. Su madre,
Sue Jones, fue bailarina y promotora de conciertos en
el barrio de Brooklyn. Su padre, con quien tuvo poca
relación, es ni más ni menos que Ravi
Shankar, el gran representante de la música clásica
hindú y quien inculcó en el ex Beatle
George Harrison, la afinidad por la cítara. Norah
llegó a Nueva York en 1999, y para poder afrontar
los gastos de un primer demo, trabajó de mesera
y tocó en pequeños bares y cafés
de Manhattan. El gran cambio llegó cuando sus
canciones fueron producidas a nivel industrial por Blue
Note, la discográfica más importante de
jazz, que tuvo entre sus filas a los mejores del género,
entre ellos, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald y Miles
Davis.
La chica llegó a la Argentina con su grupo acústico,
la Handsome Band, para presentar temas de Come away…
y de Feels like home, un no menos exitoso segundo CD,
que va por las 10 millones de copias vendidas. “Mis
composiciones tienen influencias de soul, jazz, de Ray
Charles, Aretha Franklin y country, todas ellas se combinan
en mi música. A veces, me encasillan con el jazz,
pero no lo es. Me parece excitante descubrir cosas nuevas”,
aseguró durante su visita al país. Su
última producción viene con prestigiosos
músicos invitados como Dolly Parton, Levon Helm
y Garth Hudson. Allí, la cantante comparte la
autoría de varias letras con su novio, el bajista
de la banda Lee Alexander, y se anima a cantar temas
de grandes artistas como por ejemplo, Duke Ellington.
Lejos del glamour y del podio del estrellato, Norah
–una chica criada en Dallas y Texas– afirmó
a la prensa, que al principio, era bastante reacia a
los grandes escenarios y que no sabía cómo
manejarse con públicos multitudinarios. “Me
encantan las giras, pero preferiría quedarme
componiendo en mi casa”, se le escuchó
decir entre recital y recital.
Y como broche, basta contar que cantó a dúo,
junto con el ya desaparecido Ray Charles, toda una leyenda.
Con su voz suave, sus canciones románticas y
melancólicas, la señorita Jones apareció
en los primeros puestos y los oídos de todo el
mundo, se endulzaron con sus temas.
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