El
éxito de los jugadores profesionales por el mundo,
10 entre los 80 del ranking, tresde
ellos top ten, despertaron una pasión que había
vegetado varios años. Gracias a esto, su industria
busca equiparar los niveles alcanzados durante los reinados
de Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini. Vendedores de raquetas
y deindumentaria, profesores,
organizadores de torneos, dueños de canchas y la Asociación
Argentina de Tenis disfrutan y festejan un fenómeno
sin techo.
El furor es lógico. Si bien será difícil
acercarse a la marca que dejó Vilas en este deporte
o que surja otra Sabatini, la cantidad de jugadores entre
los mejores del ranking y los logros que alcanzaron en los
últimos años son inéditos en el país
y extraños hasta en las naciones que históricamente
dominaron el mundo de la raqueta.
“Argentina es hoy, por cantidad y calidad de jugadores,
la primera potencia mundial de este deporte”. La frase
que podría ser adjudicada a cualquier chauvinista descolocado
pertenece al español Carlos Moyá, ex número
1 del mundo y todavía entre los diez mejores del planeta.
Por su parte, el puertorriqueño Miguel Nido, presidente
de Altenis, la empresa que organiza el torneo ATP de Buenos
Aires apuntó que la Argentina es el único país
en el mundo en el que el tenis puede convertirse en el segundo
deporte nacional. El pronóstico suena exagerado, pero
el auge es palpable en cada club, donde en un lustro los courts
se transformaron en superficies de alto tránsito.
El fulgor contrasta con lo que se vivió entre mediados
de los noventa y comienzos de 2000, cuando faltó un
eslabón generacional y el tenis argentino cedió
terreno a otros deportes con figuras más prominentes.
Actualmente en el país juegan al tenis más de
una vez por mes entre 1.200.000 y 2.000.000 de personas, lo
que significa más o menos el cinco por ciento de la
población, según coincidieron distintos especialistas.
De ellos, sólo una mínima parte (aproximadamente
20.000, el 0,05 por ciento del total de habitantes) se encuentra
afiliado a la AAT o a las federaciones provinciales.
De acuerdo con un
estudio especializado, en 2004 se vendieron raquetas por 7.500.000
pesos, pelotas por 19.200.000 y se alquilaron canchas por
14.300.000 pesos.
El secretario deportivo de la AAT, Martín
Rosenbaum, explicó que la cantidad de jugadores que
pagan un carné para participar de torneos en Capital
y Gran Buenos Aires se mantuvo en unas diez mil personas,
“el boom se refleja en los menores, todos los años
hay un diez por ciento más de chicos que se asocian
a la AAT”, especificó.
Entre el primer semestre de 2002 y el de 2003, la cantidad
de menores afiliados pasó de 1.482 a 3.401: una diferencia
evidente que no se acota a los chicos, porque el circuito
de seniors (torneos oficiales para mayores) casi duplicó
la cantidad de inscriptos entre 2000 y 2004 (de 1.250 a 2.451).
La
magia del saque
Dicen que uno de los grandes aliados en la lucha contra el
desempleo es la construcción y en este punto el tenis
puede darle su aporte positivo al índice, porque la
demanda para construir canchas de tenis aumentó de
manera descomunal. Así lo atestiguó, Miguel
Fest, dueño de una de las empresas del rubro que lleva
treinta años en el mercado: “Lo que pasó
este último año fue asombroso. En 2003 recibimos
253 pedidos de cotización para construir canchas y
en 2004, 561. Este boom es similar al de la época de
Vilas y por lo menos durará dos o tres años
más. La única diferencia es que cuando apareció
Vilas en Argentina no había canchas de tenis y ahora
ya contábamos con una plataforma”.
Por otra parte, puede comprobarse en cualquier club social
o en las entidades que alquilan canchas por hora: la ocupación
aumentó por lo menos el 50 por ciento en las últimas
tres temporadas. “Casi no existe el concepto de banda
negativa en los horarios”, explicó un especialista.
Los huecos de la planilla que antes quedaban libres ahora
son ocupados por profesores que vieron reverdecer su profesión
–la cantidad de horas de clase subió un 100 por
ciento– o por organizadores de torneos. Diego García,
director de Tenis Argentino, una empresa que trabaja ligada
a la Asociación en el área de capacitación
y promoción del deporte, estimó que en la actualidad
egresan 250 nuevos profesores de tenis por año de las
escuelas avaladas por la AAT y sostuvo que la demanda va en
ascenso. “La popularidad se nota en las clínicas
de tenis. En el kid’s day del torneo ATP de Buenos Aires
que se realiza anualmente hubo 700 chicos en 2001, 980 en
2004 y en la última edición, 1100”.
Los medios y la venta de equipos son otro espejo del fenómeno.
Cinco años atrás no había programas exclusivos
de tenis. Ahora hay tres de producción propia, uno
de los cuales es conducido por el tenista profesional Mariano
Zabaleta. Eso sin tener en cuenta las transmisiones de torneos
que suelen canalizarse a través de señales de
cable todas las semanas, y en el dial también aparecieron
programas específicos.
El
match point
Entre el crecimiento del tenis y la superación de la
crisis nacional, los torneos tanto para profesionales como
para amateurs volvieron a florecer. En cuanto a los profesionales,
sobrevivió el ATP de Buenos Aires y volvió a
organizarse un challenger –torneo de segunda categoría–,
además de la reaparición de los Futures que
tienen valor para los que recién se inician en el campo
rentado. “En el 2005 –adelantó Rosenbaum–
la entidad va a patrocinar 18 torneos Futures de 10.000 dólares
en premios con puntos para el ranking mundial”. También
entre los amateurs hay mayor oferta. En la asociación
se multiplicaron los nacionales –para menores o veteranos–
y además se crearon varios circuitos amateurs de organizadores
privados. Aunque los niveles de venta, producción y
desarrollo ligados al deporte aún no llegaron a los
parámetros de la revolución que encabezó
Vilas, si las chimeneas siguen expulsando humo y los jugadores
argentinos continúan levantando copas por el mundo,
van a hacer cumbre en cualquier momento.
Gastón Gaudio coronó su
gran momento profesional con el título en el torneo
de Buenos Aires y de ese modo colgó una guarda a la
semana de tenis de primer nivel en Palermo, donde el triunfo
del campeón de Roland Garros –en una final ciento
por ciento argentina contra Mariano Puerta– dejó
conformes al público, a los organizadores y patrocinadores.
De acuerdo con las cifras oficiales, concurrieron al torneo
de Buenos Aires 2005, 57.999 personas, apenas 1.521 menos
que los 59.520 alcanzados en 2004, cuando el clima fue el
ideal y “el Mago” se adjudicó el título.
La convocatoria no fue récord debido a las inclemencias
climáticas, a la ausencia de las dos mejores raquetas
de Argentina y al riesgo que corrió la competencia
pocas horas antes del inicio por la inhabilitación
temporaria de la cancha central del Buenos Aires Lawn Tennis.
En 2001, hubo 48.349 espectadores en toda la semana; en 2002,
35.569 (los favoritos perdieron rápidamente); en 2003,
50.399; en 2004, 59.520 y en 2005, 57.999. Veinte patrocinadores
respaldaron el evento –cifra inédita– y
Miguel Nido, presidente de la empresa dueña del torneo
se mostró muy entusiasmado para el futuro: “Hemos
llegado a un acuerdo muy importante, con un patrocinador a
largo plazo y seguramente el ATP argentino continuará
por mucho tiempo más. De todas maneras, por parte de
Altenis, torneo en Buenos Aires habrá toda la vida,
queremos estar en el país para siempre”.
La
ensaladera maldita
El fin de semana próximo comenzará la disputa
de la edición 2005 de la Copa Davis, una competencia
que Argentina nunca pudo adjudicarse, ni cuando Guillermo
Vilas y José Luis Clerc conformaban el equipo y estaban
entre los diez mejores jugadores del mundo. Con ellos, Argentina
llegó a lo más alto en 1981, cuando perdió
con Estados Unidos por 3-1 en Cincinnati.
Después de una década en el descenso (1992-2002),
las nuevas figuras nacionales lograron regresar al Grupo Mundial
en setiembre de 2001 y, desde ese momento, ya llegaron dos
veces a semifinales y una a cuartos de final. Con una cifra
inédita de tres top ten, lograda el año pasado,
las esperanzas de levantar de una vez por todas la mítica
ensaladera de plata se renuevan. Sin embargo, el sorteo determinó
un camino con espinas. La semana próxima el equipo
con Coria, Nalbandian y Gaudio, más un top doce como
Cañas y el estreno de la capitanía por parte
de Alberto Mancini, recibirá a República Checa,
un rival accesible, si se tiene en cuenta que Argentina lleva
ocho series sin derrotas como local desde que Eslovaquia la
venció en 1998 en Buenos Aires.
Al finalizar el
ATP,
10 jugadores locales están entre los
80 mejor ranqueados
del mundo y 3 de
ellos son top ten.
Coria (5), Gaudio (8), Nalbandian (10),
Cañas (12), Chela (23), Zabaleta (51),
Acasuso (55), Calleri (60), Puerta (75), Mónaco (80).
La espina llegará en la segunda rueda con Australia,
que seguramente no tendrá inconvenientes con Austria
en el debut. El equipo estará liderado por Lleyton
Hewitt, número 3 del mundo y será en cancha
de césped. ¿Imposible? Responde una voz autorizada,
José Luis Clerc: “Argentina pueda armar dos equipos
de Copa Davis y el equipo A y B pueden encontrarse en la final.
Son jugadores que saben desempeñarse en cualquier superficie
y lo han demostrado. La actual camada de jugadores tiene un
nivel espectacular, y voy a ser el primero en ir a saludar
a los chicos cuando ganen la Davis”.
Otro que reconoce el potencial de su equipo es “Luli”
Mancini, pero consciente de la historia de discordias y egoísmos
que encerró a los argentinos en la tradicional competencia
planteó una premisa: la unidad.
“La Davis se puede ganar pero hay que estar unidos.
A los chicos los veo con un apoyo muy firme hacia mi persona
y en las reuniones me demostraron que están convencidos
de que se necesita la contribución de todos para ganar
la Davis”, aseguró Mancini. El nuevo coach reunió
a los tenistas en diciembre pasado y les reclamó respaldo
a sus decisiones, compañerismo y que diseñen
un calendario que les permita contemplar a la Davis para evitar
deserciones como las de los últimos años que,
justificadas o no, marcaron la suerte del equipo. Clerc también
dejó una reflexión, amparado en su experiencia:
“Me parece fantástico que haya un ambiente de
tranquilidad y armonía en el grupo como el que se está
queriendo formar ahora, eso es esencial”.
Por Gabriel Profiti
/ Fotos: Carlos Alfano, Noticias Argentinas, jorgeamadonewmen.com.ar
y gentileza ATP, Buenos Aires
“Siento
que
deje un legado”
“Lo más grande que sentí emocionalmente
fue cuando Gaudio dijo en Roland Garros que ellos jugaban al
tenis por mí. No lo esperaba. El gran miedo que tenía
después de haber ayudado a estos chicos era que en su
momento de papas calientes, ninguno se acordara. Fue lo más
grande que me pasó en mi carrera como referente”,
evocó el ex número dos del mundo. “No te
digo que sea el padre, pero soy como un poco el abuelito de
estos chicos que digo ´no, eso no, esto sí´.
Y me parece que es una cosa necesaria. Es la primera camada
con la que tuve una relación no de choque, ni de enfrentamiento,
no compiten conmigo porque yo no compito con ellos”, contó
de paso por Buenos Aires. Vilas entre 1970 y 1989 ganó
62 títulos internacionales, 4 de ellos Grand Slam. Coria
ganó 8 títulos y Gaudio es el único que
ganó un Grand Slam.
Vilas, Sabatini y Gaudio,
tres campeones argentinos.
Mariano Puerta, en la final
de la 5º edición del ATP de Buenos Aires.
Los
elegidos para la Davis: Coria (5), Gaudio (8), Nalbandian (10)
y Cañas (12).