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Alguien
sabe la fecha del próximo River-Boca?”.
Desde Minneapolis, Estados Unidos, Luke Dahl hace un
llamado a la solidaridad en un foro de turistas virtuales
y rápidamente le contestan que la cita es el
22 de mayo. Luke estuvo en el país el año
pasado y fue a ver partidos separados de “xeneizes”
y “millonarios” y ahora no quiere perderse
el clásico. Dahl es un hincha internacional de
River y Boca y un representante de la globalización
del deporte. La aldea global imaginada alguna vez por
Marshall Mc Luhan, por imperio de los medios electrónicos,
se ciñe perfectamente a los colosos del fútbol
nacional, que, como epicentro de una pasión planetaria,
salieron a capitalizarla. Basta con recorrer las instalaciones
de las instituciones, las estructuras organizativas,
los portales de Internet, analizar los ingresos por
merchandising y los negocios que preparan para darse
cuenta de que River y Boca lograron insertarse en otro
mundo, –el primer mundo–, del deporte rey.
De adentro
hacia afuera
En Boca dicen tener por primera vez en 100 años
de historia –recién cumplidos– un
plan de marketing a través de Boca Crece SA,
una empresa que pertenece al club y que comercializa
los productos a través de Inmen. “Boca
es ya una marca global”, ilustra Orlando Salvestrini,
titular de esta empresa. “Los partidos de Boca
en algún momento se ven en el 70 por ciento de
los países del mundo y por eso estamos buscando
llegar a bolsillos que vayan más allá
de los presupuestos locales. En 2005 el objetivo es
capitalizar la presencia de la marca que por los títulos
logrados ya está instalada en el exterior”,
agrega. Por su aniversario, Boca ha creado una vidriera
internacional, que dio en llamar “Xentenario”
y consiste en una serie de eventos de magnitud, como
el recital que dio Lenny Kravitz en La Bombonera o un
amistoso internacional que se prepara en ese mismo escenario
para agosto.
Las marcas promueven
ingresos por venta de merchandising mundial,
giras y exportación de
escuelas de fútbol.
Actualmente Boca factura 6 millones de pesos al año
sólo por merchandising, pero en realidad la venta
de sus productos genera 120 millones y para 2007 el
objetivo es llegar a los 30 millones de pesos propios.
River también cuenta con un departamento de marketing,
aunque la comercialización está tercerizada
a través de la empresa Pro Entertainment. Si
bien los ingresos en Núñez son un poco
inferiores, entre ambos superan largamente lo que generan
en conjunto el resto de los equipos del país.
No obstante, para aumentar sus ventas, Boca y River
se han impuesto agigantar el mercado local y conquistar
los de Latinoamérica, el mercado latino de Estados
Unidos, parte de Europa y Asia. “En los últimos
años creció muchísimo el interés
por River en el exterior, lo vemos en un montón
de mercados y obviamente eso hay que tratar de aprovecharlo.
Por eso estamos intentando explotar una alianza estratégica
con clubes europeos para llegar al Lejano Oriente”,
explica Julio Macchi, vicepresidente primero de River.
Hay muchos turistas que contratan
tours para visitar El Monumental
y La Bombonera y el Museo
de la Pasión Boquense.
Pero en Boca se nota una táctica más
agresiva, al punto que mira todo con ojos planetarios:
contrató a una consultora con base en Miami para
sondear a empresas multinacionales interesadas en convertirse
en sponsor de la camiseta y firmó directamente
con una marca líder de indumentaria deportiva
–ya no con la filial local– el contrato
para vestir a los equipos. Por esa variante acaba de
recibir un pedido de Inglaterra de 25.000 casacas con
la ‘X’ en el pecho.
Si bien River y Boca lograron en las últimas
temporadas incrementar sus ingresos, las autoridades
de ambos clubes coinciden en que todavía no está
aprovechado el mercado internacional en lo que respecta
al merchandising. “Lo vemos en los equipos europeos:
ellos le sacan mucho provecho a esto. Quizá el
tema de la distancia sea limitante en este caso, pero
las diferencias son muy grandes”, argumenta el
vicepresidente de River.
Giras,
escuelas e imagen
“Para empujar las ventas, nuestra idea es que
el equipo de Boca dé la vuelta al mundo todos
los años”, grafica Salvestrini. Por algo,
a mediados del año pasado el equipo realizó
una fatigosa gira por Estados Unidos, Japón e
Inglaterra en pocas semanas y desde 2001 viene incrementando
sostenidamente su presencia en torneos internacionales
amistosos. Y en julio participará de la Copa
de la Paz en Corea del Sur, como representante de Sudamérica,
junto al Once Caldas, de Colombia. El ganador del certamen
se quedará con dos millones de dólares.
Sin embargo, apunta Richard Willmott, titular del área
de Relaciones Internacionales del club, no sólo
los mayores viajan por el mundo: “Boca junto a
Manchester United y un club italiano, son los únicos
en el mundo que tienen un calendario de doce torneos
juveniles internacionales a los que acceden por invitación”.
Willmott comenta, además, la participación
de un equipo sub 20 del club en Emiratos Arabes, donde
–asegura– “hay gente que en los celulares
tiene presentaciones con los goles de Boca”.
En River el panorama es similar, pero las fórmulas,
distintas. Macchi afirma que “cada vez hay más
torneos que se organizan para tener la presencia de
River”. “Pero lamentablemente no podemos
aprovechar todas las facilidades que nos dan porque
eso conspira contra la preparación del plantel”,
aclara.
Históricamente
las peñas se emplazaban en el interior
para facilitar entradas a la cancha
o beneficios extras.
El último año River jugó un torneo
amistoso en Holanda y un partido contra Real Madrid
y existen ofrecimientos para jugar este año en
países árabes o en el lejano Oriente.
La estrategia de ellos apunta a exportar sus conocimientos
en materia de formación de futbolistas. Con esa
fórmula el club desembarcó en China, México
y Estados Unidos, Alemania y Holanda. Junto a Pro-Entertainment,
abrió una oficina en Beijing con la intención
de obtener rédito comercial de los proyectos
futbolísticos, lo mismo que en Alemania, donde
firmó un acuerdo de colaboración deportiva
con la alcaldía de Bad Kissingen para intercambiar
jugadores y entrenadores; formar futbolistas infantiles
y juveniles y organizar seminarios, entre otras cosas.
En México, se asoció con P&D Sports
para instalar 17 escuelas de fútbol bajo la supervisión
de la Universidad del Valle, con un porcentaje de las
ganancias y en Estados Unidos rubricó convenios
con Los Angeles Galaxy, y West Broward United (WBU),
de Florida, para establecer escuelas de fútbol.
Pero la novedad es que el acuerdo también faculta
al WBU a explotar el merchandising e indumentaria del
club en Florida y finalmente, lanzó el programa
“River Exporta - Marca País Argentina”,
que utiliza el potencial que generan River y sus figuras
en el exterior para promover lugares, productos, empresas
y servicios profesionales argentinos.
De afuera
hacia adentro
El diario británico The Observer apuntó
hace algunos meses que el superclásico es uno
de los cincuenta espectáculos deportivos que
los fanáticos no pueden ignorar, por eso hay
muchos turistas que llegan para ver los partidos. “Empezamos
dando 20 lugares, después fueron 60 y actualmente
son aproximadamente 250 los turistas que vienen a ver
a River en cada partido de local, sin contar los que
pretenden ver el superclásico. Lo que pasa es
que por razones de capacidad no se puede satisfacer
a todos”, explica Macchi. Algo similar sucede
en Boca.
Lucas Markowiecki, director de Tangol, una agencia de
viajes especializada en turistas “futboleros”
contó que para el próximo superclásico
tiene las entradas disponibles ya vendidas. Y agrega:
“el 30 por ciento de los viajeros viene para ver
el partido y después le agregan otras actividades
al tour”. Los visitantes pagan entre 110 y 220
pesos para ver los partidos (el más caro es el
clásico). Así británicos, alemanes,
mexicanos, colombianos y chilenos son los más
interesados, pero también llegan desde Asia y
Estados Unidos. “El 60 por ciento pide ver a Boca
porque Maradona es un imán impresionante”,
termina Markowiecki. En fin, River y Boca dejaron de
ser una pasión puramente argentina.

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