Al cumplirse
cien años del nacimiento
del pintor Antonio Berni,
el artista plastico Luis Felipe Noe, quien
fue su amigo, recuerda al creador de Juanito
Laguna y Ramona Montiel.
El
rosarino Antonio Berni (1905-1981) fue uno de los artistas
locales más importantes del siglo XX, y uno de los
mayores en toda la historia de la pintura argentina. Los personajes
de sus cuadros, como Juanito Laguna o Ramona Montiel, forman
parte de nuestra cultura, al punto que muchos poetas, y también
músicos, han dedicado algunas de sus obras a ellos.
La exposición que el museo Malba (Buenos Aires) realiza
en estos días en homenaje a Berni (de cuyo natalicio
se cumplen cien años) y a algunos de sus contemporáneos
es un éxito total, y decenas de miles de personas han
ido allí a contemplar esas obras.
Ahora bien, el artista es conocido, pero, ¿cómo
era el hombre Berni? El pintor, Luis Felipe Yuyo Noé,
de 69 años, lo conoció y fue su amigo.
–Si bien lo comencé a tratar en los años
’50, y luego en los primeros tiempos del Instituto Di
Tella, lo conocí bien y nos hicimos amigos en Estados
Unidos. Yo estaba en ese país por una beca, y Berni
fue por una exposición y se quedó más
de un año. Me encontré con un hombre abierto
a todas las manifestaciones de la vida, no solamente
al arte. –¿Qué quiere decir “abierto
a todo”?
–Hay un Berni social, que surge de sus cuadros. Ayudan
a conocerlo, pero ver sus cuadros no dice que era un muy buen
amigo, que era un hombre a quienes le gustaban los deportes
(jugó al fútbol en Rosario, por ejemplo) y buen
padre, amante de la música y también de la buena
mesa. Destaco lo de su apertura porque era 28 años
mayor que yo. Pero tenía una actitud de apoyo a los
jóvenes, a quienes comenzábamos en la pintura,
los ayudaba –nos ayudaba– y no era competitivo
ni egoísta. Odiaba la hipocresía. –Noé, hasta un hipócrita puede
decir que odia la hipocresía...
–Pero en el caso de Berni eso era evidente en sus cuadros,
que censuran la hipocresía social, y en todos los actos
de su vida.
Araca
París, salute París
En 1930 Berni había colgado los botines de fútbol
(alguna vez quiso jugar en primera, pero ni su constancia
ni su habilidad se lo permitieron) y se fue a París,
Francia, que por entonces era la capital mundial del arte.
Andaban por allí, entre otros famosos, y seguro que
los conoció, un andaluz llamado Pablo Picasso y un
Morocho del Abasto, Carlos Gardel. A Berni le gustaban las
mujeres (se casó por primera vez en París),
los cuadros de Charles Chaplin (no confundir con el genial
actor y director de cine; un cuadro del pintor Chaplin está
en el Museo de Bellas Artes porteño), y también
la vida bohemia de la Ciudad Luz. Ya para entonces tenía
en mente cuál sería su estilo (nada que ver
con el retratista Chaplin). Cuadros como La Planchadora, y
Breve historia de Emma, de su amigo Lino Eneas Spilimbergo,
preanunciaban las tormentas sociales que vendrían en
los años ’60 y ’70.
“Algunos artistas
son profeticos y se adelantan a su tiempo... en la miseria
de Juanito o de Ramona hay una critica social a quienes permiten
que haya chicos hambrientos o mujeres explotadas”, Dice
noe.
–La exposición actual –dice
Yuyo Noé– se llama Berni y sus contemporáneos-Correlatos,
y esta última palabra es importante, porque demuestra
que en cada época, más allá de que cada
pintor importante influye sobre otros pintores, cada uno describe
luego la realidad a su modo. Para mí fue un honor que
incluyeran un cuadro mío en esa exposición,
pero no creo que pertenezcamos a la misma escuela. –Pero usted, Noé, me acaba de decir que
eran amigos. ¿No hablaban de sus obras, no se mostraban
sus obras antes de terminarlas, no se influían mutuamente?
–No, no. La amistad se daba en charlas, charlas sobre
pintura y sobre el arte, desde luego, pero también
sobre todas las cosas que le interesan a los hombres: política,
mujeres, libros, humor, y a veces cosas intrascendentes. Y
también en una compañía sin frases, en
un alegrarse porque el amigo consigue hacer obras que pueden
considerarse logradas. Berni fue un gran hombre y tuvo muchos
amigos. –Hay artistas que viven en una torre de marfil.
Hacen obra pero no se conectan con el medio social que los
rodea.
–No fue el caso de Berni, por supuesto. Estaba muy conectado
con el mundo. Cuando comenzó la serie de Juanito Laguna,
ese chico que vive una existencia atroz en una villa miseria,
Berni utilizó los materiales con los que se construyen
casas en las villas miseria, buscó los desechos de
las villas: cartón acanalado, papel, trapos inservibles,
basura. Visitó las villas. –Usted, Noé, vivió también
en París, como Berni.
–Sí, pero era otro París diferente al
de Berni. Alguna vez hablamos de esas diferencias con él.
El estuvo en los años ’30 y yo en los ’60.
En los ’30 era la belle époque. Era una ciudad-fiesta,
aunque, por supuesto, había bolsones de miseria y los
artistas no eran muy prósperos. En los ’60, ya
se veía venir el Mayo del ’68, la protesta, el
descontento social. –En la cúpula central de la galería
Pacífico, hay juntas, obras de Berni, Spilimbergo,
Urruchúa y Castagnino. ¿Por qué Castagnino
no figura en la expo del Malba junto a Berni?
–El propio hijo de Castagnino se mostró molesto
por esa omisión.
Los
dorados ’60
–Hubo un Berni inicial, surrealista, pero en él
los años ’60 son la clave. Si Berni no hubiera
experimentado en los’60 un cambio profundo, temático
y estético, la actual exposición con correlatos
quizá no se hubiera hecho nunca –dice Noé. –Explíquelo mejor.
–Porque el eje es el sentido de la obra de Berni a partir
de esos años, comienza a usar otros materiales y pone
toda su pintura al servicio de las ideas, al servicio del
relato, para conmover a la conciencia social. –En los ’60 Berni hace que sus Juanitos
y sus monstruos estén predispuestos a devorar a la
gente.
–Algunos artistas son proféticos y se adelantan
a su tiempo. Esos monstruos, que eran de la violencia irracional,
devoraron a muchas personas diez años después
de que él los creó. No digo nada que no se sepa:
en la miseria de Juanito o de Ramona hay una crítica
social a quienes permiten que haya chicos hambrientos o mujeres
explotadas. –Sin embargo, muchos recuerdan la década
del ’60 como una época dorada.
–Lo fue, pero también fue una época que
preanunciaba violencia y cambios mundiales, y muchos no lo
entendieron así. Berni sí. –Noé, ¿está por exponer
obras nuevas?
–Tal vez a fin de año. Pero ahora estoy por viajar
a la China, a dar una serie de charlas. –No me diga que habla chino...
–Claro que no. Tengo grandes dudas, ¿sabés?
Porque yo puedo hablar en castellano o en inglés o
en francés y ellos me pueden traducir. Pero... tengo
dudas. De todos modos, voy a ir.
Antonio Berni y Astor Piazzolla, 1970
Por
Carlos Baudry / Fotos: gentileza Malba
Manifestación, 1934
Ramona pupila, 1963
Quien
es Noe
Luis Felipe Noé estudió pintura con Horacio
Butler, fue periodista en el diario La Prensa, hasta
1961. Formó parte del grupo de artistas denominado
Nueva Figuración, y ha realizado más de
80 exposiciones individuales en la Argentina, en Madrid,
Nueva York, París y en las principales ciudades
de América latina. Ha ganado premios internacionales
e internacionales. Escribe (muy bien) y ha publicado
libros como Antiestética, Una sociedad colonial
avanzada, a Oriente, por Occidente y Las aventuras del
recontrapoder, entre otros. Vive en el barrio de San
Telmo, en Buenos Aires.
Juanito Laguna remontando un barrilete,
1973
Un tal
Delesio
Delesio Antonio Berni nació en Rosario el 14
de mayo de 1905. En 1914 ingresó en un taller
de vitrales y en 1920; a los 15 años expuso por
primera vez. En 1925 gracias a una beca, se fue a Europa.
Con Ramona y Juanito Laguna ganó el Gran Premio
de Grabado en la Bienal de Venecia en 1962. Siempre
fue un comprometido con las causas sociales.