Grande
por dentro La mucosa que recubre el estómago
es una especie de bolsa muscular involucrada en el proceso
de almacenamiento y digestión de la comida. Aquí
se muestra la capa interna de su región central.
La superficie consta de una columna de células
simples que segregan mucus (arriba, a la izquierda).
Esta sustancia protege la cubierta del estómago
de los ácidos digestivos y de las enzimas que
procesan la comida dentro del estómago.
El
viaje que todos soñamos hacer alguna vez. Volvernos
miniatura, colarnos por un poro y así recorrer cada
uno de los vericuetos de nuestro propio organismo. ¿Cómo
se verán los famosos glóbulos rojos de cerca?
¿Serán absolutamente idénticos entre
ellos? Navegar por las venas, cruzar las arterias y poder
colaborar con los valientes glóbulos blancos que día
a día nos defienden de las millones de bacterias que
nos atacan por todos los frentes; saber cómo sufre
nuestro estómago después de una noche ‘de
licencias’ para poder decir ‘basta’ a tiempo
la próxima vez que nos tentemos con aquel plato prohibido;
escondernos detrás de nuestros ojos y averiguar qué
ven mientras miran, cómo se ve lo que no vemos; deslizarnos
por el intestino delgado cual si fuera un tobogán;
viajar junto a las moléculas de oxígeno y luego
salir con el dióxido de carbono, eyectados por el aire
como en el mejor parque de diversiones; convertirnos en la
‘hinchada’ de nuestras neuronas, que las viva
y las aclama a medida que mejoran su rendimiento; ser testigos
silenciosos del mágico momento en que óvulos
y espermatozoides se gestan y luego se entremezclan en esa
danza divina que dará origen a una nueva vida; en definitiva,
desentrañar cada uno de los misterios de esta magnífica
maquinaria que nos tiene y nos contiene, es nuestra esencia
y a su vez nos resulta tan conocido como ajeno.
Desde hace años, científicos y especialistas
de todo el planeta se dedican a mejorar las técnicas
–y los dispositivos tecnológicos– que permiten
‘ver el cuerpo por dentro’. Aparatos con la capacidad
de ampliar partículas microscópicas, scanners
de altísima definición, cámaras endoscópicas
y satélites que se dedican a captar y reproducir imágenes
son algunas de las tecnologías desarrolladas para que
la humanidad pueda ‘ver’ más y mejor. Gracias
a ellos, hoy contamos con imágenes de organismos vivos
que hasta no hace demasiado tiempo era impensado poder apreciar
en su máxima expresión. A ese material recurrió
la editorial inglesa Cassell Illustrated para recopilar las
fotografías que conforman el libro Inside the body,
(la editorial Blume publicará su versión en
español a fin de este año). ¿Qué
las distingue? El grado de preciosismo con el que este grupo
de científicos logró retratar los detalles más
ínfimos del organismo humano.
Para obtener este material utilizaron una técnica que
en inglés se denomina Coloured scanning electron micrograph
(SEM). ¿De qué se trata? Un dispositivo que
utiliza electrones en vez de luz para formar imágenes
ampliadas de objetos muy pequeños, como son las secciones
de minúsculos individuos. La ventaja es que no es necesario
cortar el objeto en capas para retratarlo. Lo que hace es
recorrerlo punto por punto con un haz muy concentrado de electrones
y reproducir cada uno de estos puntos como un píxel
en un monitor de televisión. Estos aparatos pueden
ampliar hasta 200 mil veces o más un objeto y logran
producir imágenes tridimensionales muy realistas de
los objetos, que luego se colorean digitalmente.
Difundir
la ciencia
Esta publicación cuenta con el aval de la Baronesa
Susan Greenfield, autora del prólogo del libro. La
elección de Greenfield para esta tarea no es casual.
Esta londinense de 54 años es una de las científicas
inglesas más reconocidas. Desde 1998 está al
frente de la Royal Institution de Gran Bretaña, una
entidad fundada hace 200 años que se dedica a la promoción
y a la divulgación de la ciencia. También en
1998, la baronesa fue premiada con la medalla Michael Faradar
de la Royal Society por hacer la contribución más
significativa para el público entendimiento de la ciencia;
estuvo en la lista de las 50 mujeres más poderosas
de su país que elaboró el diario The Guardian;
y obtuvo el puesto 14 en el ranking de las 50 mujeres más
inspiradoras del mundo de Harpers & Queen. Pero es apenas
el principio. Es miembro honorario del Colegio Real de Médicos
y del St. Hilda’s College (donde estudió), investigadora
‘senior’ del Lincoln College, ‘Fullerian
Professor’ en fisiología y anatomía comparada,
integra el cuerpo docente de la Universidad de Farmacología
de Oxford y los franceses le entregaron la Legión de
Honor por su tarea.
Greenfield está a la cabeza de un equipo multidisciplinario
que se dedica a investigar los mecanismos neuronales del cerebro
(su funcionamiento y sus desórdenes, especialmente
el Mal de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer). Pero sin
duda, su principal misión es la difusión de
la ciencia en los medios de comunicación. Por eso es
muy habitual ver su rostro en los medios más reconocidos
de la prensa inglesa. De todos modos, Inside the body no es
su primera incursión en el mercado editorial. La baronesa
ha publicado numerosos libros, entre ellos El cerebro humano:
un tour guiado, best seller entre los ejemplares de tapa dura
en 1997.
Quienes la conocen la describen como “graciosa e irreverente,
pequeña y persuasiva, provocativa cuando se trata de
plantearse desafíos en el mundo de la ciencia”.
A ella no le preocupan demasiado los calificativos y sigue
luciendo orgullosa ajustadísimas minifaldas y trajes
de los más importantes diseñadores de moda.
“El tipo de ropa que uso es un problema porque me dedico
a lo que me dedico. Si fuera una ejecutiva del mundo de la
publicidad, ¿sería tan importante?”, pregunta.
Adicta al trabajo, se reconoce impaciente y jura que hace
lo imposible por intentar hablar más despacio. “Mi
sueño es que una noche la gente se pregunte ‘¿qué
hay en la Royal Institution?’, del mismo modo en el
que hoy se preguntan ‘¿qué hay para ver
en el cine’? Es un desafío intelectualmente mucho
más interesante intentar hacer que algo tan difícil
como la ciencia, resulte sencillo de comprender para la gente”,
concluye.
El
gran
glotón
En la imagen vemos a una célula macrófaga
(en beige) engullendo una bacteria (azul). Las
macrófagas son células blancas presentes
en muchos de los tejidos corporales. Como parte
fundamental del sistema inmunológico, se
acumulan en las zonas en las que existe algún
tipo de infección y ‘comen’
a los invasores externos mediante un proceso conocido
como fagocitosis. También cumplen un rol
importante a la hora de estimular a otras células
del sistema inmunológico para que respondan
a otros agentes externos.
El
lado que
no miramos
El iris (la zona grisácea o verdosa que se
ve en la parte interior de la fotografía)
es la estructura de color que se ubica debajo de
la córnea y su función es controlar
la cantidad de luz que entra en el ojo. La región
fibrosa que se ubica por encima del iris forma parte
del cuerpo ciliar. Allí se produce el humor
acuoso.
Por
Einat Rozenwasser / Inside the Body es una publicación
de Cassell Illustrated. Copyright de todas las fotografías:
Science Photo Library/Focus.com.ar. La foto de la Dra. Greenfield
es gentileza de la Universidad de Oxford.s
Mentes
que brillan
El libro Inside the body nos acerca una serie de imágenes
impactantes de nuestro organismo. Para la tapa (arriba), seleccionaron
la foto de las células del plexo coroideo. Parecidas
a un fósforo, son las encargadas de segregar el líquido
cefalorraquídeo, que protege al cerebro y a la médula
espinal de las conmociones. El material está presentado
por la Baronesa Susan Greenfield (abajo) , una de las científicas
más destacadas de Gran Bretaña.
Asesinas
por naturaleza
Las células NK (en inglés ‘Natural Killers’)
son amarillas y poseen numerosas proyecciones celulares que
utilizan para atacar células externas. Son un tipo de
glóbulo blanco conocido como T- linfocitos. Como parte
del mecanismo inmunológico del organismo, las células
NK tienen la capacidad de destruir otras células infectadas
por virus o bien, las que son cancerígenas. Cuando entran
en contacto con estas últimas, las NK reconocen ciertas
proteínas llamadas antígenos que activan su mecanismo
‘asesino’: las destruyen utilizando químicos
tóxicos.
El
rojo que domina
Los glóbulos rojos (o hematíes) son una
célula bicóncava con forma de disco cuya
función es transportar oxígeno desde los
pulmones al resto de las células del cuerpo.
También remueve o quita el dióxido de
carbono producido por las células durante la
respiración y lo lleva de regreso a los pulmones,
desde donde es exhalado. El color rojo se debe a la
hemoglobina, una proteína que contiene hierro.
Es la célula más abundante del cuerpo
humano: un adulto tiene entre 4 y 5 millones por mililitro
de sangre.
Alli
donde todo empieza
Esta es la sección del testículo en la
que se encuentran los túbulos seminíferos,
algo así como la ‘fábrica de esperma’.
En la fotografía se observan las ‘colitas’
(flagelos) de los espermatozoides en formación.
Los gametos se desarrollan a partir de un grupo de células
que se ubican en la pared de estos túbulos. ¿Cuántos
producen? Alrededor de mil por segundo.