| Viento
en popa. Es éste el pronóstico que arrojan
los especialistas al referirse al pujante panorama del
mercado del arte argentino. La buena calidad artística
sumada a los precios de las obras –en este momento
muy bajos– no deberían seguir otro rumbo
que el del ascenso. Ocurre además que, y de esto
hace ya algunos años, el interés por comprar
arte dejó de ser un asunto elitista, reservado
para algunos pocos entendidos: hoy es cada vez más
la gente que se anima a asomarse a las buenas galerías
con un interés genuino por invertir en originales
de los artistas locales. Buen ejemplo de esta tendencia
es que arteBA, la feria de arte contemporáneo
que ya se ha consolidado como referente regional en
el rubro, fue visitada el año pasado por 95.000
personas. El próximo 20 de mayo, y hasta el 25,
arteBA abrirá nuevamente sus puertas para inaugurar
su 14 edición en la Rural porteña; un
hito que –dicen los que saben– marca la
“apertura comercial” del año artístico.
“Esta feria es el gran aporte al mercado del arte
argentino”, dice Mauro Herlitzka, presidente de
arteBA Fundación, quien asegura que “en
el país tenemos excelentes artistas, galerías
de primer nivel y buenos espacios para exhibir las obras,
sólo falta que se venda más. En ese contexto,
arteBA busca generar un espacio en el que se venda;
no es un museo ni un centro cultural, sino un ámbito
que, justamente, está para apoyar el mercado”.
Los organizadores son auspiciosos en cuanto a las expectativas
para este 2005. Es que la feria llega con varias novedades,
una de ellas el programa Matching Funds arteBa Zurich.
Este plan propone a cuatro museos locales –el
MAMBA (Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Buenos
Aires); el Malba; el Museo Provincial de Bellas Artes
Emilio A. Caraffa, de Córdoba; y el Museo Municipal
de Bellas Artes Juan B. Castagnino, de Rosario–
y les otorga una suma de 5.000 dólares para que
lo destinen a la compra de obras de arte. Según
explica Herlitzka, “este tipo de incentivos no
sólo estimula a los museos a comprar arte y acrecentar
sus colecciones, sino que también logra situar
a nuestras instituciones en su rol de validadoras y
rectoras del sistema artístico en la Argentina”.
El escenario
actual
Son varios los trazos que le dan al cuadro una forma
por demás prometedora: una oferta estupenda,
precios competitivos en relación con el circuito
internacional y un interesante caudal de compradores
nuevos. “Aunque es difícil hablar de cifras
concretas, sí puede afirmarse que las ventas
de originales de artistas argentinos han ido creciendo
en los últimos años. Es cierto que el
mercado tuvo un bajón en 2002, pero ahora repuntó
e incluso superó los niveles previos a la crisis”,
afirma Carlos María Pinasco, director de la Colección
Alvear de Zurbarán. Pinasco advierte además
los beneficios ligados al torrente de turistas que está
recibiendo el país. “En este momento particular
tenemos además la gran ventaja de que, a partir
de la devaluación, están llegando muchos
extranjeros con buen poder adquisitivo que saben reconocer
los valores de la pintura argentina”, explica.
Manuel Ramón, director de la prestigiosa casa
Arroyo Remates, remarca también que “tanto
en nuestra producción artística como en
la comercialización tenemos estructuras que son
equivalentes o incluso mejores que las de cualquier
país desarrollado. Y nuestro mercado tiene otra
interesante virtud –añade–, ya que
hay actualmente en la calle obras más importantes
de todos los grandes artistas argentinos que las que
tienen en los museos. De otra forma no saldrían
a la venta cuadros como las que habitualmente rematamos”,
explica, y muestra uno de los catálogos de Arroyo,
donde se luce un magnífico óleo de Juan
del Prete. “Una pintura de un artista de este
nivel en cualquier otro lugar del mundo podría
costar 80.000 dólares, pero aquí parte
con una base de 8.000. En la Argentina, son muy amplias
las posibilidades del público entrenado que quiera
disponer de originales de los grandes maestros”.
Para Manuel Ramón este es un buen momento para
invertir en arte. “Estamos a la mitad del valor
y si apostamos a que la situación del país
mejore estos precios desde ya tendrían que subir”.
Una de las
metas clave de arteBA es respaldar la creación
de artistas emergentes, y, por eso, para este año
seleccionó doce propuestas para presentar sus
ideas más audaces en el “Barrio Joven”,
un espacio de 400 metros cuadrados especialmente dedicado
a ese fin.
La demanda, en este contexto, también vive una
nueva ola. Orly Benzacar, quien dirige la paradigmática
galería Ruth Benzacar, define dos grandes grupos
de consumidores de arte: el comprador esporádico
y el coleccionista. “El comprador ocasional es
aquél que de pronto ascendió económicamente
y quiere colgar en sus paredes originales en vez de
láminas; o el que se mudó y busca redecorar
su casa. Pero con su compra viene a cubrir una necesidad
puntual. El coleccionista, en cambio, es un ávido
consumidor de arte, es alguien que no puede parar de
comprar: ya ni siquiera le importa si las paredes le
alcanzan. Ese perfil es muy reducido en la Argentina,
porque estamos hablando aún de un mercado relativamente
chico”. Otra de las tendencias indica que, por
otra parte, ha variado en los últimos años
la edad promedio de los compradores. Según Benzacar
es éste un fenómeno bien local: “existe
una nueva generación consumidora de diseño
que está empezando a incorporar el arte. Hay
una parte del arte contemporáneo que está
de moda”.
Al definir al comprador argentino, Pinasco expresa que
“tenemos un pueblo culturalmente inquieto. A nuestra
gente le gusta tener arte y eso va generando un mercado
adicional, que está creciendo. El crecimiento
va a depender fundamentalmente de dos factores: la prosperidad
general del país y la calidad de la oferta que
tengamos en las galerías”.
Algunas
pistas
para invertir en arte
Pero después de todo, ¿cuánto cuesta
comprarse un cuadro? Los galeristas se empeñan
en desmitificar una idea que sigue muy enraizada: la
que enseña que comprar pintura es un acto entre
misterioso y fascinante, reservado al mundo de los eruditos
o los millonarios. Al referirse a las posibilidades
de adquirir un original en los pasillos de arteBA, Mauro
Herlitzka propone que “la gente venga y recorra
la feria y, sobre todo, que no tenga temor de preguntar
precios. La franja de valores es gigante, por supuesto
que hay obras que valen 200.000 dólares, pero
también hay excelentes originales por 1.000 pesos
o incluso menos”. En el mismo sentido, Carlos
María Pinasco revela: “hace años
que en Zurbarán vendemos hasta en doce cuotas.
En los catálogos de los remates de Arroyo –atestigua
Manuel Ramón– hay obras de nivel con una
base de 400 pesos. Esto da cuentas claras de que el
mercado del arte no es un ámbito exclusivo de
quienes pueden gastar cientos de miles de dólares”.
En este marco entra en juego otro tema espinoso: ¿cómo
se mide el valor de un cuadro? “Oferta y demanda”,
lanza Pinasco. “Supuestamente el valor de un cuadro
está en sí mismo y sin embargo, con el
correr de los años, puede aumentar muchísimo.
Esto no quiere decir que haya una absoluta anarquía,
hay reglas y circunstancias que ayudan a definir un
precio. Pero al fin el que pone el precio es el comprador,
que es quien decide si va a adquirir la obra o no por
determinado monto”. Ramón considera que,
si bien existen ciertas pautas para determinar valores,
“también hay mucha confusión. La
pintura contemporánea tiene hoy muy buenos artistas
–sostiene– pero hay algunas expresiones
que no terminan de convencer a muchos, algo que ocurre
en todas partes del mundo. Hay diferentes tipos de apuestas”.
Para Ruth Benzacar “la inversión es inversamente
proporcional al riesgo. Si alguien quiere invertir poca
plata pensando en términos de inversión
va a tomar mucho riesgo. Esto ocurre, por ejemplo, cuando
se compran obras de artistas jóvenes. Pero si
se tiene una cantidad de dinero importante y se va sobre
seguro, es decir, se compra una buena firma nacional,
o internacional, el comprador va a conservar o incluso
incrementar, su capital, no va a arriesgar nada”,
expone. Y agrega que “también hay que tener
en cuenta que las inversiones en el arte son a largo
plazo, no existe la inmediatez. Si se apuesta a invertir
en obras de arte, siempre estamos hablando de un mínimo
de entre cinco y diez años”.
¿Consejos para empezar? Según los galeristas
la clave es conocer, salir a mirar y, muy especialmente,
estar bien asesorado. Apunta en esta línea Pinasco:
“es imprescindible comprar con alguien que pueda
brindar tranquilidad”. Benzacar, por su parte,
recomienda “que la obra te guste”. “Yo
no soy partidaria de la inversión fría.
Para eso es mejor comprar acciones. El arte merece su
respeto y, si uno se involucra, es porque le gusta”,
asegura.
Se tratará entonces de recorrer y ver los circuitos
de exhibición y, sobre todo, de disfrutar. Es
que en el arte, como en la vida, sin pasión no
hay nada.

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