DESDE
CHICO, LOS ARMABA DE MADERA BALSA. EN SU JUVENTUD
LO PENSO CON JUAN MANUEL FANGIO. HOY, VIVE EN MILAN,
TIENE SU PROPIA EMPRESA Y ES EL CREADOR DE UNO DE LOS
AUTOS MAS VELOCES
DEL MUNDO.
Lo
soñó potente, de formas anatómicas y
una velocidad de 350 km por hora. Lo imaginó sin ruidos
ni vibraciones. Con interiores de cuero, aluminio y fibra
de carbono. Completamente artesanal, como un modelo de la
Alta Costura, como un objeto de deseo. Un auto a la exacta
medida del cliente y de sus sueños.
Pero la de Horacio Pagani era una familia de panaderos y según
recuerda: “No había allí una gran pasión
por los autos. Pero la Argentina es un país muy tuerca,
así como mi pueblo”. Allí en Casilda,
al sur de la provincia de Santa Fe, se nutría de los
modelos de gran turismo que miraba en las revistas y los fabricaba
en madera balza. Tenía 12 o 13 años y ya se
estaba forjando su destino. Hoy recuerda que casi siempre
los diseñaba con motor trasero. “Quizás
la influencia de los Ferrari, Lamborghini, de los autos diseñados
por Bertone sobre todo, me dejaron una marca” –se
justifica. Como también Juan Manuel Fangio, por supuesto.
Juntos vislumbraron un coche “ligero, seguro, original.
Capaz de grandes prestaciones”. Tal es así, que
originalmente –cuando empezaron los bocetos de los primeros
diseños corría el año 88– el auto
iba a llamarse Fangio F1, pero con motivo del fallecimiento
del argentino cinco veces campeón de mundo de Fórmula
1, Pagani decidió no usar el nombre. Entonces, nació
el Zonda, un de los deportivos más veloces del mundo,
con un motor de 12 cilindros en V y diseño italiano,
que fue la revelación en el Salón del Automóvil
de Ginebra, en 1999 y hoy se vende por más de medio
millón de dólares. –¿Cómo se inició la relación
con Fangio?
–Fue a través de Oreste Berta, también
un gran maestro y a partir de allí comenzó una
relación de amistad, de respeto recíproco, de
gran admiración por mi parte. –Alguna vez usted comentó que él
fue su gran inspiración...
–Sí. El fue determinante en este proyecto: nos
contactó con Mercedes Benz y estuvo presente hasta
el último momento. Tuvo mucha influencia en el coche,
en la filosofía y el rigor de la perfección
que tenía que tener. Para mí, ha dejado grandes
enseñanzas, no sólo en lo deportivo, sino como
ser humano. –¿Cree haber cumplido con sus expectativas?
–Hicimos lo posible para que este auto fuese tal como
lo habíamos conversado. –¿Y cómo debía ser?
–Como quería crear una fábrica para producirlo,
el coche debía tener una identidad propia, una personalidad.
No debía ser comparado. Por eso había que hacerlo
original, desde todo punto de vista. El auto tenía
que responder a un tipo de cliente que había empezado
a conocer cuando trabajé en Lamborghini. Cuando me
preguntaba quién iba a comprar un auto tan caro (pensaba
hacerlo en fibra de carbono, titanio, aluminios especiales,...
por el tipo de tecnología se presentaba ya desde el
inicio como costoso), la respuesta era alguien de más
de 50 años. Una persona que necesitara un auto fuertemente
emotivo, que lo hiciera soñar, recordar cuando era
joven. Durante los últimos años había
visto que muchos compraban estos autos pero lo usaban poco
tiempo, o porque no eran confortables o porque eran difíciles
de manejar... –Entonces debía ser confortable y fácil
de manejar... ¿Y cuánto tiempo le iba a llevar
concretar esa idea?
–El sueño de hacer el auto, constituir la empresa,
poner en marcha todo esto llevó muchos años,
podríamos decir que desde mi niñez fui poniendo
todos los días un granito de arena para llegar. Recién
en el 92 empezamos con el proyecto del Zonda. Trabajamos mucho
para poner a punto la producción y homologarlo. Todo
esto lo concluimos en el 99 y de ahí en más,
con tantas dificultades empezamos la producción
del auto. –¿Por qué llevó tanto tiempo?
–Estos proyectos son muy complicados desde todos los
puntos de vista. Un automóvil tiene más de 3000
partes, así que imagínese que es extremamente
complicado como pieza mecánica. Además se necesita
mucho dinero y yo no lo tenía, ni tampoco un soporte
financiero. El proyecto se fue financiando con el trabajo
de todos los días de nuestra compañía,
en un proceso que llevó años y como en todo,
sufrimiento y dificultades.
El auto tenía
que tener una identidad propia,
una personalidad. Por eso había que hacerlo
original, desde todo punto de vista.’’
No se diseña un auto como este
todos los días. Menos aún si se considera que
cuando Pagani se volcó a su producción, fue
justo después de la Guerra del Golfo,cuando no se invertía
en este tipo de proyectos. Pero si hay algo que caracteriza
a Pagani es su rigor y tenacidad. Así que se quedó
en Italia, fundó su propia empresa y, en marzo de 1999,
presentaba en el prestigioso Salón Internacional del
Automóvil de Ginebra la primera versión del
Zonda C12. Una joya del automovilismo, que nada tenía
que envidiarle a las Ferrari o Lamborghini.
Argentina
Pagani diseña autos con la mejor tecnología,
su target son industriales y grandes empresarios, que quieren
hacerse un regalo. Y aunque casi todos tienen otro auto, ven
en el Zonda algo diferente. Ahora queda pendiente el desafío
de hacer otro auto que dé continuidad a la empresa.
Y esto no es una tarea menor. “El mundo ha cambiado,
ya no es fácil exigir una buena mano de obra, la gente
tiene cada vez menos ganas de hacer cosas. Quizás demasiado
bienestar ha hecho que la gente viva distraída y se
exija poco, y esto complica las cosas.” –confiesa.
Más de dos décadas pasaron desde que junto a
Cristina, su mujer, emigraron a Italia. Y a pesar de tener
una vida allá, confiesa que su tierra le tira. “Yo
ya tengo 50 años, estoy en la etapa de las reflexiones,
uno ya piensa en reencontrar a la familia, los amigos, a sentir
ciertos olores, sabores, a ver ciertos cielos. Por eso vivir
nuevamente en la Argentina resulta una idea interesante. Me
gustaría dedicar cada vez más tiempo para estar
allá”. –¿Es posible fabricar un auto de estas
características en la Argentina?
–Todo es posible, pero hay que tener en cuenta que en
esta zona de Modena hay una tradición de muchos años
en el oficio. Masseratti empezó hace 90 años,
Ferrari 60, Lamborghini 40. Esta es una tierra adecuada para
estas cosas: existe una mano de obra especializada, proveedores
preparados para abastecer las exigencias específicas
que requieren estos productos. Esto no se logra de un día
para otro. –¿Cómo ve su futuro en la Argentina?
–Creo que hay muchas cosas que se pueden hacer. No precisamente
en el campo del auto, pero sí en el del diseño.
Este es un proyecto sobre el cual estamos trabajando y pretendo
dedicarle más tiempo (ver recuadro). –De chico los diseñaba con madera balsa,
más tarde tuvo la oportunidad de conocer a Fangio y
pensar juntos un auto como el Zonda. El sueño se hizo
realidad. ¿Cuál es la fórmula para lograrlo?
–Perseverancia, paciencia, rigor y mucha disciplina.
Nunca rendirse; confiar en las propias fuerzas; aprovechar
los momentos difíciles para encontrar más energía,
para transformar la negatividad en positividad. Además,
seguir la propia intuición; estudiar mucho; trabajar
duro; tener sentido común y, sobre todo, mucha humildad.
En cualquier ámbito que uno trabaje creo que estos
son los conceptos principales. Si se conjugan, el futuro está
asegurado.
“Creo
que en Argentina hay muchas cosas que se pueden hacer”
Por
Agustina Tanoira
El auto
El pimer Zonda C12, fue presentado en 1999 en el Genève
Motor Show, totalmente homologado y disponible para la venta.
Luego vendrían las versiones C12S, de 7 litros y 550
HP y C12S de 7.3 litros y 555 HP. En marzo de 2003 presentó,
en el mismo salón, la versión Zonda Roadster.
Este año en el mismo salón, Pagani presentó
la última versión del súperdeportivo: el
Zonda F (en honor a Fangio). Con algunas modificaciones aerodinámicas
y algunas reformas en el motor, tiene una potencia de 602 CV.
Totalmente artesanal, acelera de 0 a 100 km/h en 3.6 segundos
y puede alcanzar una velocidad de 350 km/h. Pagani reconoce
que este tipo de autos son peligrosos y hay que manejarlos con
cuidado. “Por suerte nuestros clientes están habituados
a conducir este tipo de vehículos. Si bien no es como
andar en una bicicleta, el Zonda está pensado para que
sea simple de manejar” –comenta.
ESCUELA DE DISEÑO
EN CASILDA
Apadrinado por Horacio Pagani, hace 4 años se creó
la Asociación Pro Escuela de Diseño Industrial,
en Casilda (APrEDIC) con el fin de, en el futuro crear una Escuela
de Diseño Industrial en la misma ciudad.
El objetivo es aportar profesionales a pequeñas y medianas
empresas argentinas, para mejorar sus diseños y hacerlas
más competitivas. El proyecto de la escuela tiene previsto
un ciclo básico común y al final de cuatro años
una especialización: Diseño de Muebles y Equipamiento;
Diseño de Herramientas para el Campo y Diseño
de Indumentaria y Marroquinería. Estas fueron determinadas
ya que en todo pueblo del interior, siempre hay una fábrica
de muebles, maquinaria agrícola o confección de
ropa. “En el caso de la marroquinería, sabemos
que es un oficio que se ha ido perdiendo y lo queremos recuperar.
Nos preocupa la cantidad de cuero que se va al exterior para
que otros le den valor agregado. Estamos en conversaciones con
gente involucrada en el negocio y que está interesada
en que se desarrolle esta especialidad. Creemos que podemos
ayudar al nacimiento de una nueva industria” –explica
Ugo Racca, presidente de la Asociación. Pagani aportará
los contactos para conseguir los apoyos necesarios para que
la escuela tenga buen nivel; colaborará con el intercambio
de novedades e información y facilitará la realización
de cursos, posgrados y pasantías laborales en empresas
de Italia y otros países. Para el futuro se prevé
la integración de otras especialidades, pero no se enseñará
diseño de autos, por ser ajeno a nuestra realidad industrial.