Dueña de una de las mayores
fortunas de América latina, con más
de 25 millones de discos vendidos en todo el mundo
y una casa de 2 millones de dólares en Miami,
Shakira se prepara para lanzar el nuevo corte de su
disco doble Fijación Oral en el mes de octubre.
Después quiere tomarse un año sabático
para ser mamá “si ningún otro
compromiso se interpone”.
En
árabe existe una palabra, Shokran, cuyo significado
puede tomarse como el “gracias” del agradecimiento
o la “gracia” –más espiritual que
cómica– que sólo suele llenar a algunas
personas. La bella hija del matrimonio Mebarak-Ripoll siempre
creyó que en eso último pensaban sus padres
cuando le pusieron Shakira. Por cierto también solían
llamarla de chica Shak y Shaki (los labios sin unirse del
todo, como los de una corola entreabierta), Shakira y Shakazulu
(los labios juntos como para un beso) o incluso por un apodo
más simple y burlón, el de sus hermanos varones:
Cachita.
Nacida en la ciudad costera de Barranquilla, en el sur de
Colombia y a la vera del río Magdalena, es la hermana
menor de cinco varones y dos mujeres hijas del primer matrimonio
del joyero libanés William Mebarak, pero la única,
absolutamente exclusiva que éste gestó con su
segunda esposa, Nydia Ripoll. En realidad el hombre le ponía
Isabel a todas sus hijas en recuerdo de su propia mamá.
Pero la menor y más bajita, como que mide apenas un
metro cincuenta, lo rechazó: “Realmente pienso
que no funciona para mí”, aseguró en cierta
ocasión. Ahora, a la distancia, no oculta la nostalgia
que le provocan los recuerdos de esos años de libertad
perdida: “Si algo extraño de esa época
es el ocio, que es tan creativo; aquellas tardes en las que
desde la escalera de mi apartamento en Barranquilla miraba
el río Magdalena. Estaba con los pies descalzos y soñaba
con los futuros porvenires”.
“Ahora en
mi
interior todo es tranquilo y armonioso.
Soy feliz hace muchos años, y creo que
eso se transmite.”
Shakira se crió
en un colegio de monjas donde solamente iban niñas
destinadas a ser bien buenas. “Ahí nos enseñaron
a ser muy femeninas y a tener moral”, contó cuando
ya era famosa. Escribe Gabriel García Márquez
que un día, cuando ella tenía cuatro años,
se granjeó la mirada divertida de las monjas al bailar
la danza del vientre. Su padre, en cambio, sostiene que tal
precocidad ocurrió en la silla de un restaurante de
comidas árabes de Barranquilla, cuando vio bailar a
dos muchachas espéndidas: “Ahí fue cuando
aprendió su primera canción de memoria en árabe.
Después, mientras crecía, siguió cantando
en diferentes eventos, hacía baladas de Paloma San
Basilio, Pandora, Angela Carrasco, Mocedades y Madonna. Al
final del show se cambiaba de ropa y cantaba un tema de Fairuz,
una famosa artista árabe”, rememora.
Retrato de la artista precoz. Si algo fascina a todos quienes
consiguen acercarse a esta mujer menuda pero increíblemente
sensual, ganadora del Premio a la Mejor Cola de Colombia cuando
tenía 16 años de edad, es su hiperkinetismo
a toda prueba. Es capaz de visitar entre cuatro y cinco ciudades
por semana y conceder más de diez entrevistas diarias
en radio y televisión, como lo hizo durante los dos
días y medio que pasó en la Argentina, cuando
llegó para presentar su último disco, Fijación
Oral 1. En las primeras dos semanas vendió más
de 2 millones de copias quizás debido a que no cantaba
en castellano desde hacía siete años. “Creo
que el tomarme todo ese tiempo dio sus frutos. Fue algo interno
mío. Soy una persona muy calma y preferí hacerlo
pasito a pasito. Compuse sesenta canciones, y de allí
elegí las doce mejores. Inicialmente no había
una idea de hacer un disco doble, pero no pude dejar afuera
menos de veinte temas”.
“De a poco comenzaron a surgir propuestas interesantes,
como por ejemplo la invitación que le hice a Alejandro
Sanz y a Gustavo Cerati, porque me parecen muy valiosos. Alejandro
tiene una voz única y Gustavo aportó lo creativo”,
comenta ahora no sin aclarar que después de presentar
el corte de Fijación Oral 2, doblado al inglés,
en octubre de este año, planea tomarse un año
sabático, “si ningún otro compromiso se
interpone”, para “ser mamá. Es el proyecto
de mi vida, aunque no a corto plazo. Por eso quiero tomarme
un tiempo para ser una mamá responsable”, dice.
Nieta de una de las principales poetas colombianas, Meira
del Mar, Shakira compuso su primera canción cuando
tenía siete años; entre los ocho y los diez
sus primeras poesías y también consiguió
el “primer contrato”: para animar las tardes de
los obreros en las minas de El Cerrejón, en la alta
Guajira. A los 13 años ya estaba en la calle su primer
disco.
La emancipada global. Puede decirse que su madre, pianista,
y su padre, escritor y flautista aficionado, compartieron
con ella los pasos cada vez más veloces de su carrera.
Pero en 1998 Shakira conoció y firmó un contrato
con el mayor productor de discos latinos del mundo, Emilio
Estefan Jr., un cubano radicado en los Estados Unidos desde
veinte años atrás a partir de quien generó
un disco que vendió 15 millones de copias en el mundo
(1 millón en los Estados Unidos) y reforzó su
impulso de cantar directamente en inglés. Además
Gloria Estefan en persona la iba a ayudar a traducir sus canciones.
En vísperas de aquel estreno Shakira pasó toda
la noche en vela con una crisis de fiebre. “Fue uno
de los momentos más extenuantes de mi vida”,
se confesó ante Gabo. “Lloré casi toda
la noche pensando que no iba a ser capaz.”
En febrero del año 2000 Shakira decidió contratar
a Freddy Demann, el mánager que asesoró durante
catorce años a Madonna y otros cinco a Michael Jackson.
Ya ninguna atribución tuvieron sus padres para meterse
en la carrera de la hija. El romance con Antonito De la Rúa
en mayo de ese mismo año le trajo luego no sólo
la armonía que deseaba –“ahora en mi interior
todo es tranquilo y armonioso. Mi imagen responde a mi estado
de ánimo, a cómo me encuentro. En este momento
estoy feliz. Soy feliz hace muchos años, y creo que
eso se transmite”, asegura– sino la incorporación
de los amigos de su novio a su equipo de trabajo. Así
se sumó a su vida al publicista Ramiro Agulla, mentor
de la campaña presidencial de Fernando De la Rúa,
y su imagen empezó a ser cuidada como nunca.
El perfume de las rosas. A los 23 años
vendió 19 millones de su disco en inglés Servicio
de lavandería y desde entonces, la trayectoria de Shakira
ha ido activando y desactivando rumores de casamiento con
Antonito tanto como dando explicaciones acerca de su éxito
descomunal. “Creo que hay que aprender a vivir con el
éxito. Y para eso tuve que dedicar largas horas de
psicoanálisis para asimilar todo lo relacionado con
él”, afirma hoy pero sin mencionar su mansión
de dos millones y medio de dólares en Miami, los tres
premios Grammy, los 30 discos de platino o los más
de 25 millones de discos vendidos que la han convertido en
una de las mujeres más ricas de América latina.
“Creo que si tuviese que elegir una virtud sobresaliente,
diría que soy una persona muy humilde. No tengo ni
una pizca de diva. Más bien diría que soy una
obrera”, asegura y para demostrarlo se explaya sobre
la Fundación Pies Descalzos, que asiste a 2.630 chicos
pobres y víctimas de la violencia en Colombia con su
apoyo financiero incondicional. “Formé la fundación
Pies Descalzos para brindar ayuda a miles de chicos que padecen
las consecuencias de la pobreza en las zonas más marginales
de Colombia. Ese ímpetu por socorrer al prójimo,
me surgió a raíz de darme cuenta de que mi país
padece a nivel mundial una verdadera tragedia de desvalimiento”.
Cuando los cruzados atravesaron furiosamente las tierras de
Oriente, en busca del Santo Grial, quedaron pasmados por la
belleza de las voces, el nervio sensual de las cinturas de
las danzarinas y cantaoras árabes. A cambio de perdonarles
la vida les hacían bailar, semidesnudas a la luz de
las antorchas, sus cortejos de alegrías y tristezas.
Para su nuevo público, ellas aprendieron a extremar
el arco de sus cuerpos y sus caderas hasta lo inverosímil
y a abrir las manos para dejar salir el perfume de las rosas
que sólo ellas, como Shakira, eran y son capaces de
mantener prisionero.
“Ser
mamá es el
proyecto de mi vida, aunque no a corto plazo. Por eso
quiero tomarme un tiempo para ser
una mamá responsable.”
Por
Alejandro Margulis / Fotos: Gentileza de Sony BMG.
Algunos
de
sus exitos
Magia, 1991. Tenía 13 años. Miguel E. Cubillos
y Pablo Tedeschi eran sus productores.
Dónde están los ladrones, 1998. Con 20 años
vendió 1 millón de copias en USA y 14 millones
en el resto del mundo. Ya factura 3 millones de dólares
y su productor es Emilio Estefan Jr, de origen libanés.
Laundry Service, 2001. A los 24 años debutó en
inglés y vendió 3 millones de copias en USA y
16 millones en el resto del mundo, siempre con Emilio Estefan
Jr.
Live & Off The Record, 2004. Tenía 27 años,
sacó su primer disco doble. Lo hizo con Toni Michell
y los argentinos Agulla y Arnal. Se alejó de Estefan
Jr. y de los primeros puestos en los top ranking: se fue al
45.
Fijación oral, 2005. A los 28 volvió a armar un
disco original como a los 24. El team de productores que ahora
lidera sólo Tim Michell se amplió con Lester Mendez,
Luis Ochoa, Rick Rubin y Gustavo Cerati, quien también
comparte un tema con ella, lo mismo que Alejandro Sanz. A fin
de año lo sacará en inglés.
Hacia
el
Live 8 latino
“Para mí fue un honor participar para el Live 8
y ahora mismo pienso en que debemos organizar algo muy parecido
aquí en Latinoamérica. Debemos mandarle un SOS
al mundo. Creo que Latinoamérica está al borde
de una emergencia social. Siento que no fui a un recital de
rock, sino que tanto yo como los otros artistas estábamos
transformando la historia. Erradicar la pobreza no es un sueño
imposible, y se logra haciendo un intercambio justo, mejorando
las ayudas a los países pobres y perdonando la deuda
externa”.
Vivir en la
Argentina
“La Argentina es una segunda patria para mí.
Me imagino viviendo aquí, ya que la gente conmigo es
muy cálida y leal. Me produce una enorme felicidad
venir. Estar en Buenos Aires siempre me brinda alegría,
y probablemente sería la provincia que elegiría
para vivir. Tengo buenos recuerdos de la Argentina”.