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Celulitis
UN PLAN
CON REBAJA

La sola mención de la palabra hace que las mujeres tiemblen: el 90% debe enfrentarse a diario con la temida piel de
naranja. ¿Las causas? Varias. Dietas, tratamientos y ejercicios para combatir este mal del que pocas se salvan.

Hay una batalla diaria que únicamente las mujeres deben enfrentar; o al menos, la mayoría de ellas. Las cifras que arrojan las estadísticas se vuelven tajantes: 9 de cada 10 mujeres padecen celulitis. Pero no sólo eso. A medida que pasa el tiempo se comprueba que aparece en mujeres cada vez más jóvenes. En la actualidad, chicas que no llegan a los 15 años deben aprender a convivir con este problema popularmente conocido como ‘piel de naranja’.
¿Los términos ‘padecer’ y ‘problema’ le parecen demasiado? Como quien no quiere la cosa, pruebe deslizar así como al pasar la palabra ‘celulitis’ en una mesa de mujeres. Caos, terror, horror, error fatal. Verá como los rostros se desfiguran, la temperatura se eleva y se suceden una serie de consejos, recetas caseras y cuanto nuevo invento esté disponible para intentar combatir este mal. Ni hablar de lo que pueden llegar a decir de esa única mujer de la decena que, por una sumatoria de razones, logra permanecer inmune al asunto. Lamentablemente en esta nota no vamos a descubrir ninguna receta, producto o tratamiento que por arte de magia logre devolver la tersura de la piel. No se haga ilusiones. En el rubro ‘celulitis’ los milagros no existen. Se trata de combinar una buena alimentación, una rutina de ejercicios y el tratamiento adecuado para cada caso. Veamos.

La definición
La celulitis –su nombre científico es paniculopatía edemato-fibro-esclerótica– se forma por la modificación del tejido adiposo subcutáneo. “La retención de líquidos y de toxinas favorece la aparición de nódulos adiposos que provocan esa alteración conocida como ‘piel de naranja’”, explica Claudia Arata, directora técnica del laboratorio Cinetic. Según agregan los representantes de los laboratorios Vichy, “la piel dispone naturalmente de millones de células capaces de acumular grasas para su reserva: los adipocitos. Estos adipocitos pueden incrementar hasta 60 veces su volumen. Se aprisionan en el tejido fibroso formando verdaderos acúmulos de grasa instalada. Debido al aumento del volumen de los adipocitos se produce una compresión de los vasos sanguíneos y los tejidos se infiltran en profundidad. Es entonces cuando la superficie de la piel adquiere ese aspecto ‘poceado’”.
Las causas de esta alteración son varias y bien diversas. En primer lugar aparecen los factores genéticos o hereditarios. También es muy importante la relación con el sistema hormonal (básicamente es la razón por la que los caballeros se ‘salvan’ de la temida piel poceada). Según indican los especialistas, “existe una relación evidente entre la aparición de celulitis y las fluctuaciones hormonales a las que se ve sometida la mujer a lo largo de su desarrollo (pubertad, embarazo, postparto, menopausia y, por supuesto, la toma de anticonceptivos). Tanto los estrógenos como la progesterona tienen un efecto directo sobre el tejido graso, siendo responsable del aumento del volumen de los adipocitos en zonas específicas del cuerpo de la mujer”. Sin pasar por alto la adicción al tabaco, los problemas vasculares, el sedentarismo, la mala postura y el estrés. Claro que en cualquiera de los casos, habrá que recurrir a un profesional para que diagnostique el grado de desarrollo de la enfermedad y supervise su evolución.


El pez por la boca...
Hay una máxima que los especialistas en nutrición enfatizan: “No está probado que la mala alimentación sea desencadenante de la celulitis”. De todos modos, existen ciertas pautas que pueden ayudar a disminuirla o –al menos–, a que no aumente. “La celulitis es una enfermedad que afecta al adipocito, lugar en el que será depositado el excedente calórico convertido en triglicéridos por el organismo en el hígado –responde la doctora Susana Gutt, jefa del Servicio de Nutrición del Hospital Italiano–. Por lo tanto, una dieta con demasiadas calorías producirá un efecto negativo sobre un tejido adiposo afectado por celulitis. Si esas calorías ingresan al organismo como grasas saturadas, grasas trans o colesterol, las consecuencias serán más nocivas. A diferencia de las grasas saludables poliinsaturadas Omega3 u Omega9 y las grasas monoinsaturadas”. Si se trata de aconsejar un plan de alimentación, Gutt advierte: “En el caso de la celulitis, lamentablemente la dieta no influye sobre el aspecto de la piel, pero sin duda una buena hidratación ayuda a mejorarlo”. Y recomienda sumar al tratamiento indicado por el dermatólogo “una alimentación rica en frutas y verduras que no contienen grasas y aportan agua, vitaminas y minerales; una porción de carnes alternando entre rojas y blancas; cereales, legumbres, harinas y semillas; y cubrir la ingesta de calcio con lácteos y muy poca grasa para recibir los ácidos grasos esenciales”.

Mover el esqueleto
Otro de los pilares de este tratamiento corresponde a la actividad física. “Todo lo que sea activar la circulación, la oxigenación de la sangre y el transporte de nutrientes, sirve”, dice el profesor Daniel Tangona, especialista en programas de entrenamiento personalizados. Y agrega: “El Colegio Americano de Medicina y la Clínica Mayo recomiendan realizar trabajo aeróbico 6 veces por semana. Es importante variar entre los distintos tipos de ejercicios para que los resultados sean más efectivos y además, evitar el aburrimiento. De todos modos, no hay que dejar de lado el entrenamiento con pesas o máquinas. Lo que hay que tener en cuenta son las cargas, ahí radica el secreto del éxito del programa”. Además de proponer una rutina de entrenamiento (ver Piernas firmes), Tangona sugiere: “Nadar, pedalear en bicicleta fija o de calle, caminar o utilizar el step hidráulico. Todo lo que evite el impacto. No conviene correr, ni saltar en clases violentas, sobre superficies que no están preparadas”.
Y por último están los tratamientos, como pueden ser los medicamentos y los tratamientos externos: cremas y diferentes tipos de masajes que aportan lo suyo para que la piel de naranja se convierta en el menor tiempo posible en piel de durazno.

 


 

 

 

Los últimos productos
para combatir la tan temida “piel de naranja”. Las cremas conviene aplicarlas después
del baño. En el caso de las cápsulas, se toman dos por día durante el tratamiento.