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Ricardo montaner
“La fama no te
sacia nunca”

Afina sus cuerdas, la semana que viene cantará en Buenos
Aires y luego emprenderá una gira por varias ciudades del país. Rememoró su infancia en Avellaneda y habló de cómo
la presencia de Sandro influyó en sus ganas de hacer música.

Un amor de primavera
Aquella banda venezolana se llamaba Scala y fue la continuidad de sus inicios con latas y baquetas prestadas por uno de sus primos. Héctor Eduardo Reglero Montaner había nacido el 8 de septiembre de 1957 en la Argentina pero antes de los 10 años estaba viviendo en su país de adopción, al que llegó por cuestiones laborales de su padre. A fines de los ’60 –mientras ensayaba, y ensayaba con Escaleras al cielo, de Led Zeppelin– había compuesto su primera canción melódica, que marcaría su inclinación musical: Noches de primavera estaba dedicada a su novia Ana Vaz, con quien más tarde se casaría y tendría dos hijos: Alejandro y Héctor. El años 1986 fue el que lo marcó: firmó un contrato como solista y dio rienda suelta a su sueño de ser músico.
En el ’89 se casó por segunda vez: con Marlene Rodríguez, celebró la ceremonia en una playa y tuvo tres hijos más: Ricardo, Mauricio y Eva. Con ella, también creó la Fundación Los Hijos del Sol, para colaborar con la infancia necesitada.
Madrugador, cada día se ubica en un rincón especial de su casa en el que se pone a orar, cuenta. El resto de la mañana lo utiliza para tocar su guitarra, componer y escuchar música. Le encanta embarrarse con sus perros antes del almuerzo y dormir, luego, su siesta de 45 minutos cada tarde. Después llega el tiempo de su oficina y otros compromisos, cuando no está de gira. Así es, a grandes rasgos, un día en la vida de Ricardo Montaner.
–En tu caso puede decirse que has recorrido un largo camino.
–Tengo que agradecerle a Dios y a mi público, que siempre me ha querido y respetado mi trabajo.
–La gente se sigue enamorando con tus canciones. ¿Qué te provoca eso?
–Ya desde joven esperaba las baladas en las discotecas para sacar a bailar a la chica que me gustaba. Es imposible no conmoverse cuando alguien canta y siente tus canciones. Me pasó, por ejemplo, con Diego Maradona, cuando lo visité hace poquito en su programa. Cantaba mis canciones con mucho sentimiento y eso fue, para mí, una carga emocional muy grande.
–En tu último disco hay un regreso a la balada. ¿Por qué?
–Pues porque es un entusiasmo muy grande volver a hacer baladas. Quería regresar a cierto ambiente de mis discos anteriores luego de haber dejado la balada un tiempito para hacer boleros y canciones sinfónicas.
–¿Sos de comparar tus canciones?
–No. Si lo hiciera me amargaría la vida.
–¿Qué sentís cuando otros artistas hacen temas tuyos pero en otros ritmos?
–No me opongo. Si una canción la hacen en ritmo de salsa, destaco que la escuchará el público salsero, que de otra manera no conocería lo que hago. La música debe ser flexible.

Canta, toda la vida
–Hace cuatro años, en plena crisis, estuviste en el país, ¿cómo lo ves hoy?
–La relación con el público argentino sigue siendo maravillosa. En cuanto al país, lo veo mejor, mucho mejor que hace un año.
–¿Cuál es tu referencia?
–La cara de la gente.
–Ah, ¿sí?
–Sí. Se observa entusiasmo, cierta aprobación hacia el país que tienen. Yo noto una mejoría y eso es algo que todo el mundo percibe.
–Ahora que estás cerca de los 50, ¿sentís que cumpliste tu sueño?
–Hay una diferencia infinita entre lo que soy y lo que imaginaba ser cuando era niño. Entonces, pensaba que ser famoso, por ejemplo, era salir en televisión o cantar al final de una novela. Y no es eso; se trata de algo mucho más lejano. No llena ser famoso.
–A ver…
–La fama no se puede saciar nunca, siempre necesitas más. No es como cuando tienes hambre, comes y listo, se te pasó. La fama es otra cosa.
–La fama es puro cuento.
–En mi caso, las cosas van por otro lado, por los propósitos que uno se ha trazado, sus objetivos, su forma de pensar. En fin, su manera de moverse en la vida. Lo más importante es lo que uno pueda realizar como ser humano en base a sus sueños. Es como un mapa que vas construyendo y se agranda cada vez más y luego heredan tus hijos. Pero se trata de un mapa muy bonito, afortunado.
–¿Qué te ocurre cuando te acordás de tu infancia?
–Cuando me acuerdo de Valentín Alsina parecería que no soy yo, como si me observara desde afuera o me viera como otra persona, distinta. Ya no soy ese gordito de 9 años con lentes que iba a un colegio en Venezuela y que era corto de vista. No me siento esa persona. No sé por qué, pero me ocurre que cuando me afeito no me siento Héctor. Me siento Ricardo. Y no es que esté fingiendo.
–¿Entonces?
–Siento que Ricardo se apoderó de Héctor, se quedó con él y armó una nueva persona, que no soy yo. Y esa nueva persona, en vez de quitarme me agrega.
Dice y en sus ojos y en el tono de su voz se nota cierto dejo de melancolía. Tal vez la misma que le recuerde que alguna vez escribió “Por eso canta una canción conmigo / canta un valsesito añejo / canta porque si no el tiempo / no te va a alcanzar”.

 


 

 

Entre hits y ventas
Cada producción discográfica que realiza supera los 22 millones de unidades vendidas en promedio. Este cantante que se ha presentado en los mejores escenarios del mundo –entre ellos El Madison Square Garden, en Nueva York– ha compartido grabaciones con Juanes, José Feliciano, Franco de Vita, Pandora, El Puma Rodríguez y David Bisbal, entre otros. Su primer disco, presentado en 1978 con escasa repercusión, fue Mares. Luego vino Cada día, Ricardo Montaner (verdadero éxito en ventas), Ricardo Montaner II, Un toque de misterio, En el último lugar del mundo, Un mañana y un camino, Es así, Prohibido olvidar, entre muchos más. Cachita, Quisiera, Viene del alma, Es así, Déjame llorar y Será son algunos de sus hits.