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Mujeres al volante

Contra el mito arraigado de que las mujeres no saben manejar,
las estadisticas demuestran que son mas seguras,
respetan las reglas y causan menos accidentes.

Martín Guyot intenta adivinar, sin éxito, las intenciones del auto que va delante de él en la autopista. Cuando finalmente logra sobrepasarlo, pese a que el otro vehículo avanza haciendo una suerte de danza entre carril y carril, ajeno al mundo exterior, Martín mira por el espejo retrovisor y, exasperado, resopla: “¡Tenía que ser mujer!”.
¿Quién de nosotros no ha vivido alguna vez una situación de este tipo? Les guste o no a las mujeres, su mala fama al volante, a veces merecida y otras no tanto, está ampliamente arraigada en la mentalidad de los hombres. Ellos piensan que las mujeres son un peligro constante al volante: que son lentas, que son distraídas, que no reaccionan rápido, que no usan los espejos, que dudan mucho, etcétera, etcétera, etcétera….
Pero la realidad muestra que no todos los errores en las calles, y sobre todo los más graves, son culpa de las mujeres. Resulta que, mal que les pese a los caballeros, las estadísticas contradicen irrefutablemente esta creencia nacida en un machismo infundado. Según estudios realizados por “Luchemos por la Vida”, ellas son más seguras al volante y se cuidan más. Son más precavidas y cumplen más las leyes de tránsito porque son más conscientes de los riesgos que implica ir al volante. Mientras que los hombres son más osados al conducir y confían por demás en sus capacidades, lo que los hace correr muchos más riesgos innecesarios. Suelen ir apurados porque llegan tarde a todos lados, y entonces salen a la calle a abrirse camino, bocinazos mediante. “Una de las razones por las cuales las mujeres comenten menos accidentes y respetan más las reglas es que tienen mayor capacidad de observación. Entonces, perciben mejor y ejecutan las reglas de tránsito que van apareciendo en el camino”, explica el neurólogo Raul Arizaga, de la

Fundación Neuraxis
Lo que sucede es que la actitud frente a los autos es diferente entre ellos y ellas: mientras que para las mujeres el auto funciona como una herramienta que se utiliza como medio de movilidad para ir de un lugar a otro de forma rápida y segura, para ellos se convierte en una máquina en la cual se pueden lucir antes sus pares.
¡Ojo! Puede ser cierto que las mujeres tengan menos pericia al volante, es claro que más allá de sus diferencias morfológicas, los sexos también difieren en sus aptitudes para realizar ciertas actividades. Entre sus deficiencias más comunes, destacan el hecho de manejar más despacio que el ritmo normal del tránsito, y no decidir a tiempo qué maniobra realizar. “Muchos hombres les achacan a las mujeres, por ejemplo, que no saben estacionar. Lo cual puede ser cierto. Pero ésta no es una falta grave que genere una situación riesgosa. En cambio, los hombres suelen causar tragedias que cuestan vidas”, asegura el Dr. Alberto Silveira, presidente de la Asociación

Luchemos por la Vida
El típico argumento en contra que utilizan los hombres a la hora de defenderse es que las tasas de accidentes de las mujeres son más bajas porque manejan menos. Dentro de esta lógica, resultaría obvio que ellos lleven la delantera en cuanto a número de choques. Pero, siempre según datos de la ONG; a igual kilómetros recorridos, las mujeres participan en menos accidentes graves que los varones en una proporción de dos a cinco. “Por supuesto que ellas muchas veces protagonizan, e incluso causan accidentes. Pero en su mayoría, son de menor gravedad. Las causas más comunes para las mujeres suelen ser: errores en maniobras de giro o intersecciones y al circular marcha atrás. Mientras que en ellos, los choques se deben a sobrepasos inadecuados, exceso de velocidad y a conducir alcoholizado”, agrega Silveira.

Los fríos números
Veamos algunas cifras que demuestran lo antedicho: el 34,6 % de las mujeres y el 23,2 % de los hombres utilizan el cinturón de seguridad. Esto significa que el 50 % más de las chicas se ajustan el cinturón en el auto. Cabe aclarar que el uso del cinturón de seguridad es un indicador de mayor conciencia del riesgo de accidente, que suele traer aparejada, en la mayoría de los conductores que lo usan, un manejo a menor velocidad y con mayor respeto de las normas de tránsito. En cuanto al cruce de semáforo en rojo, las mujeres cometen un 52 % menos de violaciones a esta norma. Y en la Argentina, son muy pocos los accidentes causados por mujeres alcoholizadas al volante. Ellas suelen ser propensas a dejar el volante si tomaron alguna copa de más, algo que rara vez ocurre entre los hombres.
Otro indicio de que la mujer es más consciente de la importancia de manejar bien se ve en las escuelas de manejo, donde son amplia mayoría, en cambio a los varones les cuesta admitir que no saben y prefieren aprender por su cuenta. “Más del 70 % de nuestros clientes son mujeres, suele pasar que los maridos, novios, padres, no les tienen paciencia para enseñarles y no les quieren prestar el auto. Los hombres son más arriesgados, por ahí usaron el auto una vez y ya se mandan solos”, cuenta Miriam, de la escuela Ayrton de Rosario.

Mejor puntaje
“Cuanto más seguro manejás, menos seguro pagás”, es el emblema de la campaña publicitaria de una importante compañía de seguros local. Lo que habría que agregar es que una de las maneras de demostrar seguridad en el manejo es, justamente, ser mujer. “Las pólizas tradicionales no cuentan con diferencias según el sexo, esto es así en el sistema de scoring, en el cual se saca un perfil del conductor para determinar el valor de la cuota. Se tiene en cuenta cuestiones como estado civil, edad, si se guarda el auto en un garage o en la calle, el lugar de la vivienda y la edad. Y el sexo también es una variable: contra el mito de que las mujeres son un peligro, ellas tienen una bonificación porque estadísticamente tienen menos siniestralidad que los hombres. Esto significa que a igual vehículo y bajo las mismas condiciones, un varón va a pagar una cuota mayor que una chica”, explica Alejandro Ravecca, gerente comercial de Aseguraronline.com.ar

Pero lo cierto es que no se trata de una batalla más entre sexos; la cuestión está en lograr un manejo más seguro tanto entre las mujeres como entre los varones, para reducir al máximo los accidentes de tránsito y sus consecuencias, sobre todo las víctimas fatales.