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“Las argentinas
son heroicas”
Teté Coustarot está radiante. En unos días dejará
su trabajo de periodista para tomarse un buen descanso con la familia. Antes de partir habló de su carrera,
del país y de sus amores. Una cálida charla navideña.

Has recorrido un largo camino...
–¿Te gusta la Navidad? ¿Te gustan las Fiestas?
–Sí. Mucho. La gente se pone mejor, de más ánimo. Es como si se desatara una epidemia de buenos deseos y de alegría. Ojalá durara todo el año.
–¿Extrañás las pasarelas, la época de modelo?
–Para nada. Fue una etapa.
–Como la de ser madre y ahora madre y abuela.
–No. Ser madre dura toda la vida. Y ser abuela también.

La nieta de Teté, de ocho años, se mete debajo de una mesa. No quiere saber nada de fotos. Teté no la presiona ni le pide nada.
Ha cumplido ya los 50 Teté, pero su silueta es juvenil. Su voz en grave, de contralto.
–¿Te sentís querida?
Se ríe Teté, con risa grave de contralto.
–Sí, me siento querida, y claro que me hace muy bien. Me siento querida por mi pareja, por mi hija, mis hermanas, mi nieta y mis amigos y amigas. Sí, soy una afortunada.
–Todo empezó, hace algunas décadas, digamos, porque eras una adolescente muy linda. ¿Qué parte de tu cuerpo te gusta más? (Teté es espigada y longilínea).
–Bueno, nunca me dije a mí misma “soy la reina de los mares”. Creo que tuve la suerte de tener un cuerpo y una cara armónicos, es un don de Dios. No he pensado en qué parte de mi cuerpo me gusta más. Además del cuerpo armónico tengo una cara con facciones regulares.
–¿Y eso te ayudó en tu carrera?
–Claro, pero no creo que haya sido o sea lo único. También estudio mucho y trabajo duro. Ahora me voy a tomar dos meses de vacaciones. Vencen mis contratos y hasta marzo no me voy a preocupar.
–¿Te vas a descansar al sol, en alguna playa?
–Sí, y a trabajar un poco también, porque en enero y febrero voy a coordinar encuentros con escritores en un hotel de Punta del Este.
–Y vos nunca escribiste ningún libro, ¿no?
–No. El periodismo escrito no me gusta, no me gusta para practicarlo, y la literatura sí, pero para leer lo que escriben otros.
–Contame tu currículum vitae.
–Después de lo de modelo, empecé en noticieros de televisión. Y después con Siglo XX, Cambalache, con Fernando Bravo. Y siempre haciendo presentaciones en desfiles, como locutora y presentadora, no como modelo.
–Con el Negro Giordano...
–Sí, con Roberto. Pero en periodismo televisivo estuve con Santo Biasatti, y con Víctor Hugo Morales y con César Mascetti.

Hablemos del país
Ahora la nieta de Teté se ha ido a un rincón y Teté posa, deslumbrante. Seguimos.
–¿Nunca te tentó la política, ser diputada, esas cosas?
–Aguanté esa tentación, porque sí, sí me ofrecieron varias veces que integrara una lista y fuera a elecciones. Pero no es para mí.
–¿No te interesa el país?
–Claro que sí. Me duele el país cuando las cosas no andan bien, y no andan tan bien, que digamos. Es una Argentina de tantos contrastes...una tiene incorporado aquel país con una clase media muy numerosa y formidable, en donde todo el mundo tenía trabajo, era el país más alfabetizado de América y...bueno, eso que construimos ya no está, y ahora hay una realidad decadente, algo que te sorprende. A veces es difícil ser optimista. Claro, si pensamos en el 2001, en el “corralito”, y miramos el presente, hay una diferencia favorable.
–¿Y de quién es el mérito?
–De las mujeres. Creo que en esta última crisis profunda que pasamos, fue la mujer la que no se dejó arredrar, la que se puso la casa al hombro y la llevó a buen puerto, la que tuvo una reacción mucho más rápida, no se rindió y salió a ganar el alimento para sus hijos. Hubo una reacción mucho más rápida de las mujeres argentinas, que son heroicas, que de los hombres. A los hombres les sacaron todo de golpe, perdieron su trabajo y quedaron desconcertados. Pero las mujeres, no. Hicieron cualquier trabajo para salir adelante.
–Decime, Teté. ¿Te agarró el “corralito” con plata en el banco?
–No entiende.
–¿Qué?
–¿Nunca fuiste a un supermercado chino o coreano y protestaste por algo? Cuando protestás, te dicen “No entiende”.
–Y vos no me contestás. ¿Quedaste encerrada en el corralito o no?
–No entiende.

 

 

“Aguanté la tentación, porque me ofrecieron varias veces que integrara una
lista y fuera a elecciones. Pero no es para mí.”