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Pescados con salsas exquisitas, ensaladas que parecen salidas de la huerta y postres que seducen hasta al más goloso, son sólo algunas de las propuestas del chef Juan Cristóbal Mainer. ¡A chuparse los dedos con
sus recetas!

Están los clientes de siempre –que tienen “su” mesa y llaman a todos por su nombre– y los que llegan atraídos por la fama de su cocina. Pero es que cuando se trata de ir a saborear sus pescados y mariscos, encontrar mesa en el restaurante Félix no es tarea fácil. Los que no se anticipan con sus reservas, muchas veces tienen que quedarse esperando.
Hace casi cincuenta años ocupa la esquina de Freire y Güifra, en el barrio de Avellaneda, la misma en que Félix Estrada lo inauguró y no tardó en estar siempre colmado.



Hoy, las mesas que antaño ocupaban, primero los trabajadores de la zona y luego personajes como Tato Bores, Mirtha Legrand, Héctor Ricardo García, Graciela Borges, Juan Destéfano y Victor Hugo Morales, además de diplomáticos y empresarios, vuelven a llenarse. Con nuevo menú ideado por Ramiro Rodríguez Pardo, las propuestas de cocina mediterránea se suman a los clásicos de siempre: lenguado, arroz con centolla, cazuela de mariscos, langostinos en panceta crocante y paella de frutos de mar. La surtidísima carta de vinos satisface a todos los gustos. Hasta el maestro Raúl Soldi pudo comprobarlo cuando mencionó un licor italiano con sabor a peras y guindas, y Don Félix se lo puso delante, lo mismo que el Pernod 45 –preferido por Paul Gauguin y prohibido por el gobierno francés por su alta graduación alcohólica– y el extrañísimo vino Grave del Fruili.
El clásico Félix vuelve a aparecer en la escena gastronómica, pero ahora bajo la dirección de José Beraldi y toda su experiencia. Una invitación irresistible para pasar y probar.