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Un océano propio que aparece allí, de la nada, y se yergue imponente en el medio de la ciudad. La postal sorprende a los visitantes que llegan a Atlanta, Estados Unidos, y se chocan con el Georgia Aquarium, según aseguran, el acuario más grande del mundo. Y no es para menos. El coloso alberga un volumen total de 30 millones de litros de agua, la misma cantidad que se necesita para llenar 11 piletas olímpicas. Allí habitan cerca de cien mil animales que representan 500 especies de todo el mundo, entre ellos, los únicos tiburones ballena en exhibición fuera de Asia. La sola propuesta resulta tentadora y la primera imagen del gigante modelado con forma de un barco inmenso impacta. Como no podía ser de otra manera, se encuentra en las cercanías del Parque Olímpico de Atlanta y del centro de operaciones de la cadena de televisión CNN. ¿De quién fue la idea? Del magnate Bernie Marcus, co-fundador de la famosa empresa de materiales para la construcción Home Depot quien, según manifestó, lo hizo a modo de agradecimiento por todo lo que el Estado de Atlanta había hecho por él. Desarrollar tremendo gesto de agradecimiento llevó más de dos años y costó cerca de 200 millones de dólares. ¡Una pavada!
Viaje al fondo del mar
No se trata únicamente de mirar a través de enormes ventanales (que pueden llegar a medir hasta un metro de espesor). Si bien el lema del Acuario de Georgia propone que los visitantes “vean lo que nunca han visto”, la experiencia permite escuchar los sonidos que emiten los animales de las diferentes especies, interactuar con algunos de ellos y descubrir su modo de vida dentro de esas enormes peceras. Para esto, el recorrido incluye túneles, pasadizos y estructuras aéreas que se meten en los piletones y ayudan a sentir que uno se encuentra verdaderamente en el fondo del mar.

Entonces aparecen tiburones, ballenas blancas, leones marinos, dragones (parecidos a los caballitos de mar), peligrosas medusas, pulpos gigantes, castores, mantarrayas, cardúmenes multicolores, pingüinos (que hasta se pueden ver y tocar a través de un lugar especial en un tubo subterráneo y transparente) y cuanta especie marina uno pueda imaginar. Nadan, juegan entre ellos, hacen piruetas y hasta tienen los mismos enfrentamientos que en las profunidades del océano.
El paseo se divide en cinco galerías a través de las cuales se presentan diferentes grupos de especies. En Descubre nuestras costas, se pueden ver y tocar estrellas de mar, cangrejos, camarones y rayas. Explorando el río agrupa peces de agua dulce traídos de Africa, Sudamérica y Asia. A medida que avanzamos nos sumergimos en las profundidades del universo marino y llegamos a Aventura en el agua fría, un tanque de 3,02 millones de litros de agua en el que viven Nico y Gasper, dos ballenas belugas oriundas de Chapultepec, México, acompañados por tres hembras neoyorquinas de su misma especie. Nico y Gasper –dos cetáceos que miden aproximadamente tres metros de largo y pesan 700 kilogramos cada uno– fueron rescatados de un parque de atracciones de México y para trasladarlos hubo que reacondicionar un Boeing 767. Su presencia en el acuario forma parte del programa de conservación que llevan a cabo en colaboración con diferentes organizaciones mundiales. Originalmente, estos animales que al llegar a adultos se vuelven blancos, se encuentran en las aguas árticas y subárticas. Se estima que la población que habita en aguas norteamericanas oscila entre los 125.000 y 197.000 ejemplares y solo 32 viven en acuarios o parques temáticos. Son conocidas como ‘el canario del mar’ por los sonidos que emiten, que pueden ser oídos desde la superficie.
Seguimos con el recorrido y llegamos a Navegue junto a los gigantes, una sección en la que pareciera que uno camina por el fondo del mar cual si fuera un experto buzo marino. Allí descubrimos a Ralph y Norton, dos tiburones ballena (uno mide 3,9 metros y el otro 4,7; en su madurez alcanzan los 12 metros y son los peces más grandes del mundo) que llegaron desde Taiwán y son los únicos dos ejemplares de esta especie que se exhiben fuera de Asia. Junto a ellos nadan tiburones-sierra, tiburones-martillo y otras 100 variedades de peces que comparten su hábitat. Por último llega El reino de los corales, un mundo en el que conviven esponjas, medusas y simpáticos caballitos de mar.
Es todo tan real que dan ganas de atravesar ese muro transparente y quedarse “sumergido” durante horas. Bucear por los rincones y seguir descubriendo los maravillosos que se esconden allí, en las profundidades del océano.
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